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Hace ahora mes y medio que Eat Street entraba en la vida de los barceloneses… Para mejor. Seguro que para mejor. Por si te pasaste el mes de abril recluido en una cabaña montañosa buscando tu yo más anacoreta, explicaremos brevemente en qué consiste esto de Eat Street: tal y como indica su subtítulo, esto es una “food festa” en toda regla, una fiestarraca gastronómica que reivindica lo absurdo del hecho de que en Barcelona no se pueda vender o consumir comida en la calle, a modo de las icónicas food vans de otros países. Curiosamente, la ley nos priva de un placer tan básico que, en un lugar con el clima y la arquitectura de la Ciudad Condal, podría ayudar a que nuestras vidas fueran un 87,59% más bonicas. Pero no. No se puede. Y por eso Eat Street decidió concentrar todo un conjunto de propuestas preeminentemente callejeras en un único día y en un mismo espacio. Si no podemos tener street food, tendremos food fairs. Algo es algo.

La primera edición de Eat Street fue un éxito absoluto: muchos fueron los que se dieron la vuelta al ver la kilométrica cola de acceso al recinto y los carteles de “sold out” sobrevolaron los puestos de venta de comida a medida que el día iba avanzando. Lo dicho: éxito total. Y, evidentemente, después de semejante locura, lo único que podía hacer Eat Street era subir sus apuestas. La segunda edición se celebrará el próximo sabado 24 de mayo en un espacio totalmente nuevo: los jardines de la fundación Palo Alto (C/Pelláires 30-38) en el barrio de Poble Nou. Desde las 12 del mediodía hasta las 11 de la noche, podrá disfrutarse allá de múltiples puestos de comida en la que diferentes chefs adaptarán su cocina habitual al concepto de street food.

Puedes consultar la lista total de participantes en la web de Eat Street, pero si quieres saber qué es lo que tu paladar no debería perderse en esta jornada, lo mejor que puedes hacer es recurrir a nuestro Top 5 de visitas obligadas. Por cierto, algunos de los chefs que ya recomendamos en el Top 7 que le dedicamos a la primera edición de Eat Street repetirán presencia y, aunque no los vamos a repetir para no hacernos pesados, no estaría de más que le echaras un vistazo a nuestra anterior selección para completarla con la presente. Por lo demás, esperamos que hayas sido listo y lleves desde principio de semana con la dieta de la alcachofa, porque lo que vamos a vivir en este segundo Eat Street sólo tiene un nombre: ¡atracón!

 

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A TU BOLA. El juego de palabras es divertido a la vez que elocuente: en A Tu Bola se dedican a cocinar la comida en forma de bola, y no necesariamente est0y hablando de las típicas albóndigas de tu abuela. En su local situado en el número 78 de la calle Hospital, puedes escoger entre bolas de carne, de pescado o vegetales. Pero es que, para más inri, lo de “escoger” aquí se convierte en una cuestión de principios… ¿O te pensabas que el nombre de A Tu Bola estaba elegido de forma gratuita? Ni mucho menos. Para empezar, puedes elegir cómo quieres que se cocine tu bola: frita, al horno, crujiente, al vapor, cauterizada o con la combinación de todo lo dicho anteriormente que te dé la gana. Después toca que compongas tu propio plato combinando esa bola con pan, ensalada y otros muchos tipos de acompañamiento. Las posibilidades son infinitas, y lo mejor de todo es que el cocinero lo hará todo delante de tus ojos… Si los chicos de A Tu Bola son capaces de trasladar este libre albedrío gastronómico a su puesto de Eat Street, esta edición puede convertirse en una Sodoma y Gomorra de comida.

 

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BAR SECO. El Bar Seco es uno de esos lugares que te niegas a revelar a tus colegas por puro miedo a que acabe abarrotado: su local en el número 74 del Passeig de Montuïc, con una impagable terraza, no es “especial” sólo porque sea agradable y porque su diseño sea cool en su justa medida (sin pasarse, pero sin quedarse corto tampoco) sino, sobre todo, porque la gente que allá se junta siempre es interesante. Palabrita del Niño Jesús. A eso hay que sumarle que el Bar Seco tiene las tres cosas que todo hombre (o mujer) de bien debería buscar a día de hoy en cualquier bar: para empezar, el café que aquí se sirve es cojonudo (lo que implica que puedes ir cualquier mañana para desayunar sin miedo a acabar con un agujero ácido en las paredes de tu estómago); su selección de cervezas artesanales es una absoluta locura (¡si es que incluso tiene una de chufa!); y, por último, sus hamburguesas son una verdadera delicia. Todo, además, es muy veggie-friendly… Hasta Eat Street molaría que llevaran sus burgers, pero lo cierto es que cualquier cosa que salga de la cocina del Bar Seco va conseguir que nuestras vidas sean un poquito más felices.

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