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Te explicamos todo sobre el nuevo disco de David Bowie y, sobre todo, sobre “Blackstar”: un single que confirma que todavía podemos pedirle el “wow factor”.

 

Reconozcámoslo: si hubiera pertenecido a cualquier otro artista con menor solera, lo de “The Next Day” (Columbia, 2013) se hubiera saldado con un “meh” generalizado. Por el contrario, y tratándose como se trata de David Bowie, nos acabamos conformando con un “no está mal”… Pues sí, sí que estaba mal. Porque, por mucho que pensáramos que a Bowie ya no le podíamos pedir el “wow factor”, resulta que sí, que sí que podemos y que sí que debemos. Decimos esto, claro está, a tenor no sólo del anuncio de nuevo disco del artista, sino sobre todo después del impacto realmente tremendo que supone el primer single “Blackstar“.

Inicialmente pensábamos que el atrapamiento mental nos venía provocado por el videoclip, que es una odisea en el espacio en la que no falta nada: gente con el baile de San Vito, ladrones / espantapájaros crucificados, vendas faciales con inquietantes ojos negros, esqueletos de astronautas aficionados a la bisutería, seres indeterminados enterrados bajo sus propias rastas… Y, en general, un rollito sci-fi psicotrónico que te deja totalmente enganchado por mucho que la canción en sí dure diez minutos. Pero es que resulta que, al final, vuelves a escuchar el tema sin el videoclip y la cosa incluso mejora.

No es de extrañar que David Bowie se pusiera talibán (nunca mejor dicho… ya que, supuestamente, la canción trata sobre el Estado Islámico) en su empeño por que “Blackstar” fuera el single de su nuevo disco, que se titulará “” (pronunciado “Blackstar“, claro) y que está producido por Toni Visconti. El mismo productor explica que, originalmente, la canción duraba once minutos y pico, pero que lo acortaron a 9:59 porque iTunes no permite singles de más de diez minutos: “Es una mierda. Pero David fue de adamantio al respecto de que este tenía que ser el single. No quería que hubiera una versión del disco y otra de single, porque eso sería confuso“.

 

Visconti también ha hablado sobre que, durante la grabación de ““, Bowie y él escucharon mucho el último trabajo de Kendrick Lamar: “Nos encanta el hecho de que Kendrick sea tan abierto de mente y no haya hecho un disco de hip-hop. Simplemente dejó caer algo diferente, y eso es exactamente lo que queremos hacer nosotros. El objetivo, de muchas muchas formas, era evitar el rock’n’roll“. Y, a tenor del single, habrá que reconocer que esto suena más a sublime extravaganza cósmica que a rock’n’roll.

Más todavía: por mucho que se rumoreó al respecto de que James Murphy de LCD Soundsystem (que no sólo se marcó una remezcla de “Love is Lost” que, más que probablemente, fue lo mejor de “The Next Day“, sino que además versionó hace poco el “Golden Years” de Bowie para la banda sonora de “Mientras Seamos Jóvenes” de Noah Baumbach) podría haber producido algunos de los temas de ““, se confirma que finalmente sólo aporta percusión a dos temas… y todo un conjunto de ideas que finalmente acabaron encontrando su cabida en el disco por mucho que él no fuera el productor directo.

Pero una cosa te decimos: ninguno de estos datos de los que te hemos hablado te va a levantar bajo la piel mayor escozor y ganas de escuchar “” que el single “Blackstar“. Así que dale al play… y recupera la certeza de que a David Bowie todavía se le puede pedir el “wow factor”.

 

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