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Tanto da que “The Good Wife” vaya por la quinta temporada… Si encabeza la tercera entrega de nuestra sección Teledirigido, por algo será.

 

Lo de “The Good Wife“, amigos, LO DE “THE GOOD WIFE“… El mundo seriéfilo (y el universo en general) no ha hablado de otra cosa esta semana: cuando parecía que la serie más en forma de la televisión actual (y eso que está en su ¡quinta! temporada) ya no podía revolucionar más el panorama que con aquel “Hitting the Fan“, ahora ha vuelto a reventar sus cimientos una vez más. Tranquilos, esta sección está siempre libre de spoilers y no vamos a desvelar ni una palabra a quienes no hayan visto todavía “Dramatics, Your Honor” (qué título visto ahora, qué título): tan sólo os recomendaremos que, si sois fans de la serie, os pongáis las pilas lo antes posible porque será difícil que nadie os reviente la sorpresa, y también que, cuando lo hayáis hecho, no dejéis de leer la carta que Robert y Michelle King han escrito a los fans explicando el por qué de lo que ha ocurrido (muy reveladora de la nueva relación que se ha establecido entre creadores y espectadores vía redes sociales), así como las declaraciones de la persona implicada. A quienes no sois fans de la serie, por lo demás, poco queda por deciros, claro: apenas sois dignos del aire que respiráis.

Pero, en fin, al contrario de lo que pueda parecer, el planeta ha seguido girando al margen de los acontecimientos de “The Good Wife” y esta semana también tenemos nuestra buena dosis de actualidad que resumiros. Tenemos, por supuesto, la típica ración de renovaciones y cancelaciones: “Vikings” verá una tercera temporada en History Channel y “Helix” (el intento de SyFy de volver a la ciencia-ficción “clásica”) una segunda, lo mismo que la adaptación televisiva de “Abierto Hasta El Amanecer“, aunque esta última tiene truco, porque se emite en el nuevo canal que ha montado el propio Robert Rodriguez (llamado El Rey), así que parece bastante obvio que el dueño de la cadena no iba a cancelar su propia serie, y menos siendo su primer producto de ficción y en cierto modo tarjeta de presentación. Entre los caídos en combate, el fallido spin-off “Once Upon A Time in Wonderland” no tendrá más capítulos, lo mismo que “Mind Games“, que sólo ha durado cinco semanas y convierte definitivamente a Christian Slater en el gafe oficial de la televisión, después de los fracasos consecutivos de “My Own Worst Enemy“, “The Forgotten” y “Breaking In“.

En la agenda hay que apuntar los regresos de dos series británicas: los zombis de “In the Flesh” regresarán el 10 de mayo, mientras que Ricky Gervais hará lo propio con la segunda temporada de “Derek” el 23 de abril. “The Walking Dead” cerró temporada ayer mismo y “Cougar Town” hará lo propio el miércoles, pero si de algo se hablará esta semana será del final de “Cómo Conocí A Vuestra Madre” con ese doble episodio este martes, después de nueve temporadas y una sólida base tanto de fieles fans y todavía más fieles haters, que llevan al menos cuatro años viéndola religiosamente cada semana sólo para comentar su declive. Guste más o menos (al encargado de esta sección le interesa entre cero y menos diez), está claro que la serie del increíblemente poco carismático Josh Radnor ha mantenido su visibilidad y su relevancia todo este tiempo y, a fin de cuentas, ha escrito su pequeño parrafito (bueno, dejémoslo en línea) dentro de la historia de la televisión, lo cual no está nada mal para un producto que parecía que siempre se iba a quedar en la eterna promesa de “ser la nueva “Friends“”.

Mirando al futuro, esta semana hemos visto otra promo de “24: Live Another Day” y un teaser de “Penny Dreadful” (esa serie de terror que prepara Showtime y cuyo piloto dirigirá Juan Antonio Bayona) y hemos sabido algunos datos más acerca de la cuarta temporada de “American Horror Story“, que se desarrollará en un circo ambulante en lo que puede ser algo así como la versión mamarracha de “Carnivàle“. Mención aparte merece la agenda de proyectos que una AMC en transición (se ha acabado “Breaking Bad” y está a punto de hacerlo “Mad Men“) ha presentado estos días: destacan en particular “We Hate Paul Revere“, por ser la primera comedia del canal, y “Area 51“, por tener detrás el nombre de Chris Carter, en lo que parece un nuevo thriller conspiranoico 20 años después de “Expediente X“.

¿Qué más debéis saber? Pues quizá que ha fallecido James Rebhorn, secundario en numerosas películas y popular últimamente por su papel de padre de Claire Danes en “Homeland“; y también que empiezan a moverse cosas ya (sí, ya) de cara a la próxima temporada de premios. La primera fase de las tácticas es decidir en qué categoría competir, y ahí estamos viendo movimientos interesantes: de cara a los Emmy, “Orange Is The New Black” se presentará como comedia (una categoría en teoría menos disputada este año, entendiendo que el principio del fin del reinado de “Modern Family” ha llegado), lo mismo que “Shameless” (que cambia después de haber concurrido como drama, algo poco habitual), mientras que “True Detective” ha decidido dar el paso y competir como drama (no como miniserie), lo cual anima considerablemente un cotarro que parecía entregado a rendir pleitesía a Walter White en su despedida. Veremos.

Ah, y para que no nos acusen de vivir en una burbuja de esnobismo, demos también acuse de recibo de lo que se está cociendo en la televisión nacional, esa en la que las infidelidadeds de Antonio Alcántara ocupan portadas de la prensa generalista y gente como Miguel Ángel Silvestre sigue teniendo trabajo por algún motivo. Bueno, pues lo más destacado de la semana ha sido sin duda el estreno de “Dreamland” en un extraño movimiento de Cuatro, que decidió emitirla en una noche prohibida para la ficción nacional (la del viernes), con malos resultados (un pobre 4,6%) y que amenaza con descender a números aún peores. Después de mucho tiempo en el cajón y todavía más tiempo sin que el ahora canal secundario de Mediaset tuviese una ficción propia en prime-time, la jugada parece haberle salido bastante mal en términos de audiencia, y eso por no hablar de las críticas salvajes que ha recibido. Por su lado, “Velvet” se confirma como la gran vencedora de este inicio de temporada: después de obligar a la derrotada “B y B” a retirarse y cambiar de día, ahora ha conseguido la renovación por una segunda temporada. Buenas noticias para una serie que al menos muestra una senda de buena factura e intento de hacer las cosas de una manera digna, lejos de chachas andaluzas, chistes de mariquitas e interiores iluminados con fluorescentes de consulta del dentista. Algún día, seguro, hablaremos aquí de alguna serie española sin tener que rezarle a San Crematorio ni tener que escribir un largo disclaimer. Pero es evidente que ese momento aún no ha llegado.

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