¿Alguna vez os habréis imaginado cómo sería el fin del mundo? ¿Qué tono tendría el aire? ¿A qué olería? ¿En qué pensaríamos mientras vemos todo desfallecer? Por aquí sí lo hemos hecho. Somos unos catastrofistas del carajo, lo sabemos, pero de existencialismo también se vive, queramos o no. La noción estética con la que Sunn O))) ha decidido jugar desde los anales de sus propios temblor hasta las nociones básicas de la ablación atmosférica estructural son bastante similares a lo que podría ser la concepción de una banda sonora para el fin del mundo. Fin de una era pero no de un ciclo. Un fin con mayúsculas. Perdón: FIN. Más allá de cuestiones de apariencia estética y de que la reedición de “ØØ VOID” (Ideologic Organ, 2000 / 2003 / 2011) con el añadido (y real atractivo del pack) The Iron Soul of Nothing (Ideologic Organ, 2011) sea un disco (este último, claro) consecuente con el calvario mismo de habitar un infierno viviente o no, el último material de, en este caso, Sunn O))) meets Nurse With Wound es una auténtica batalla de náuseas corrugadas, homogeneidad, paz y resignación a la vez. Un bálsamo completamente anestesiado que transforma la opereta de pulsiones en una apoplejía maximalista de la planicie sonora y el grito desesperado del que permanece inerte, atado, vejado y sedado a la vez. Y no hablo precisamente de vivir en un geriátrico.

Hace poco más de veintiséis años, unos jovencísimos Soda Stéreo componían una canción con alma de hit automático, con cierta reminiscencia new wave y una oscuridad arrolladora que cazaba a la perfección con el folclore patrio del norte argento llamada “Cuando Pase el Temblor”, que rezaba: “Estoy / sentado en un cráter desierto. / Sigo aguardando el temblor / en mi cuerpo. / Nadie me vio partir (lo sé), / nadie me espera”. Esa misma situación pero aplicada al doom metal en su faceta más drónica, liviana, anestesiada y con una pesadumbre inerte que huele a quejido de hipopótamo y a resquebrajamiento de aquellos cráteres mismos en los que Gustavo Cerati esperaba en la citada canción es la que procura aplicar Sunn O))) a partir de una buena dosis de parsimonia, teatralización del desastre en post del desastre mismo y un planteamiento del caos desde una perspectiva performática completamente herida, manchada. A diferencia de proyectos en donde la electrónica, el error digital, la matemática del post-dubstep o el beat corrompido digitalmente, maqueado y falsificado, los americanos abogan por la sacralización del sonido mismo.

Apenas cuatro “canciones” (entre muchas comillas, ya que, en realidad, no lo son: podrían denominarse, más bien, espacios neutros, centros de beatificación, zonas enfocadas y desenfocadas, equilibrios post-mortem) las de esta entrega novedosa en comunión con Nurse With Wound en donde la banda de Seattle despliega un arsenal de sonidos gaseosos cercanos al ambient más magullado, el noise más lento y las bacanales más asifixiadas. Y si bien “ØØ VOID”  y “The Iron Soul of Nothing” distan, aparentemente, en casi todas sus franjas en lo que a sonoridad (el primero bastante más pesado, más fresco, menos pensado, aportando sonidos más duros y matices drónicos más legibles y hasta melódicos; el segundo completamente plano, inerte, lleno de vacío mental, puramente psicológico y de un consumo y una digestión muy complicados para los que no sean amantes del género), Sunn O))) acaba dándose la razón a sí mismo y, como quien no quiere la cosa, explican su origen y su devenir vía reedición y pack de pasado, presente y futuro: y es que esa visión del caos, ese planteamiento de un caos religioso, espiritual, infernal y de absoluto vacío que impregnan a veces más desde el noise y otras más desde el ambient es lo que ha hecho de los de Seattle un auténtico reloj escénico. El mismo que taladra cerebros en directo con piezas eternas. El mismo que coloca una pantalla de amplificadores ante nuestros ojos y se dispone a vaciarnos la vida y crear vibraciones y temblores inhumanos. El mismo que nos tiene hoy, aquí, planteándonos cómo sería el fin del mundo gracias a que ellos nos aportan estas pistas. Demasiado (desap)ego.

[Alan Queipo]

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