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Empecemos por el final: “La verdad es una amapola rodeada de pasto, pasto de un campo de amapolas, pasto seco nacido para ser fuego, pasto seco cuyo vacío ya tiembla inestable. Su cometido es la llama. Una leve chispa puede hacer que todo arda.” Así comienza el epílogo de “Sobre la Maravilla“, con esta personal declaración poética bajo la que se intuye una profunda madurez literaria y un grado considerable de reflexión.

El autor: el joven Francisco Javier Martín López, 26 años, sanroqueño; poeta “de húmeda mirada”, y es que para Francisco Javier Martíntodas las pupilas son cristales de pecera”. La edición: agradablemente minimalista, a cargo de Ediciones en Huida, contiene, además de la colección de poemas que da título al volumen, un breve ensayo autorreflexivo acerca de la propia gestación del poemario, así como un epílogo (fundamento poiético: la certeza en la incertidumbre), cuyo párrafo inicial encabeza esta reseña.

Los poemas de Francisco Javier Martín López indagan en la carne, se esconden bajo la piel y entran en contacto con el mundo a través de las yemas de los dedos, acariciando lo imposible: la maravilla. La primera parte del poemario (“Percepción de la Ceniza“) es, en el aspecto formal, un poderoso juego de sinestesias, un recrearse en los sentidos:

En la piel hay ojos,
infinitos
ojos infantiles
por cada milímetro de cuerpo

Temblar ahí es también saborear lo eterno

Pero este juego se vuelve grave tan pronto como empezamos a intuir ciertas asociaciones que se producen entre los sentidos y “lo científico”. Lo poético, el origen, la carne, vistos con los ojos de algo más tangible, algo universal:

El vacío es la fracción de tiempo que tarda el fénix en renacer

La ciencia como algo “cálido”, hermanado con la poesía en una relación de fecunda simbiosis; como método de exploración, pero también de introspección. Con esta intuición se ha escrito, me parece, el que quizá sea el verso más logrado del conjunto, y no sólo por la belleza de la aliteración:

El ave late la lava del origen

El ave, el fénix como origen desde lo indeterminado, lo incierto, el Big Bang. El fuego como creador y destructor; fuego que hace arder el pasto que envuelve la verdad y acaba dando a luz a la vida, al poema.

La segunda parte de “Sobre la Maravilla”, titulada “Materia Azul con Sombras”, explora de forma más minuciosa este componente “científico” del poemario. Así se intuye cuando nos paramos ante títulos como “Diálogo con Einstein“, poema en prosa que nos regala joyas como: “El relámpago azul que atraviesa el cuerpo de la noche para plantar un beso en la tierra al sentir el latido del mundo”. Especialmente notable es el poema que cierra el conjunto, “Reverso“, del que reproduzco aquí un pequeño fragmento:

Quiero hablar de un reverso que espera (…)
de los gritos oscuros de acero afilado
que abren la piel de la música
y la vuelven siniestra como un rostro en tortura
vencejos calcinados
que el azar lanza contra la vida inocente

Sobre la Maravilla“, opera prima del poeta Francisco Javier Martín López, es un poemario trabajado con inteligencia; un poemario en el que confluyen el verso libre y la experimentación formal; la ciencia y el lirismo; la certeza y la incertidumbre. [José Manuel Romero Santos]

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