Pedro Winter (aka Busy P), capo de Ed Banger Records, se las sabe todas: ante el peligro de que el inminente nuevo disco de Justice se convierta en la causa de la inmolación artística como dúo de sus autores, Gaspard Augé y Xavier de Rosnay (esperemos que no, aunque la única pista de la que disponemos no ayuda a disipar tal temor), está preparando el terreno para que un digno sucesor tome el mando de ese electro-rock afrancesado potente y afilado, típico de la casa, que rinde pleitesía a Daft Punk en cada loop de guitarra y golpe percutivo. El elegido, por ahora, parece ser SebastiAn (nombre de guerra en lo que a electrónica se refiere de Sebastian Akchoté), circunstancia que llama la atención porque “Total” (Ed Banger, 2011), el debut en formato largo del productor y dj francés, llega tras una amplia y variada trayectoria musical: desde 2005, año en que se dio a conocer con el 7’’ “H.A.L.” (Ed Banger, 2005), hasta la salida de “Embody” (Ed Banger, 2011), EP de adelanto de este álbum, a nuestro hombre le dio tiempo a publicar un buen manojo de singles, a remezclar a grupos y solistas de alto copete y diverso pelaje (Daft Punk -¡cómo no!-, The Rapture, The Rakes, Das Pop, Sébastien Tellier, Klaxons…) e incluso a elaborar la banda sonora del film “Notre Jour Viendra” (Romain Gavras, 2010). Es decir, que resulta sorprendente que, a estas alturas de la historia de Ed Banger Records y con el currículum del señor Akchoté en la mano, sea él mismo el que deba darle un empujoncito a la división gamberra de la discográfica gala.

A día de hoy se puede pensar que, si antes no lo hizo (varios compañeros se le adelantaron), por qué habría que confiar ahora en él para sacar adelante esa tarea casi salvadora… A esta reflexión se debería añadir el hecho de que el propio Gaspard Augé fuese su productor durante la grabación: ¿haría sólo lo justo y necesario para evitar que este trabajo pudiese superar su próxima entrega justiciera? Teorías conspiranoicas aparte (o no), “Total” resulta ser un disco muy bien apañado (y, para el propio SebastiAn, hasta brillante: ¿por eso se da un autobeso en la portada?), en el que confluyen las influencias sonoras de su creador y las aportaciones de estrellas invitadas como Mayer Hawthorne y M.I.A. sin perder la pegada del que se supone tiene que ser todo un pepinazo electro-rockero. A primera vista, su tracklist hace arquear la ceja ante la cantidad de cortes que contiene: 22, aunque incluyen una intro, una outro y seis interludios. Esta estructura obedece a la intención de SebastiAn de convertir su primer LP en una especie de sesión non-stop de indie club trufada de guitarras filtradas, bajos gordos, ritmos marciales y sonidos rompetímpanos, lo que permite que el conjunto se empaque en unos muy disfrutables 50 minutos que se pasan volando (literal y figuradamente).

Siguiendo los cánones de todo buen dj-set, “Total” arranca parsimonioso pero firme con “Love In Motion”, tema en el que lleva el control la cadencia de la voz de Hawthorne y que le da la pátina cool suficiente para poco después saltar a la ya mencionada “Embody”, de idéntico tempo funk-negroide pero que empieza a demostrar la hinchada vena daftpunkiana de SebastiAn: parte vocal vocoderizada, sintes estirados como chicles y líneas de bajo interpretadas según la técnica slap. A partir de aquí, las secuencias 4×4 multiformes y los amenazantes efectos de sierra radial à la Justice de “Ross Ross Ross”, “Fried” y “Kindercut” presagian la tormenta eléctrica (breve e intensa) de “Total” y, sobre todo, de las bases preparadas expresamente para que M.I.A. escupa sus rimas en “C.T.F.O.” como si el mismo Diplo se las hubiese puesto en bandeja.

La única pausa que Akchoté se concede en su travesía de salvajismo electro aparece en “Arabest”, el pasaje más refrescante del álbum por aquello de que parece transmitir la misma sensación placentera de la brisa playera gracias a sus aires de french touch housero. Todo un espejismo si lo comparamos con el último tercio de “Total” en el que, mientras la radial sigue haciendo de las suyas, el francés se permite el lujo de dotar a sus composiciones de una altura sinfónica que no se sabe a ciencia cierta si es parte de una broma o realmente busca en serio sonar así: “Tetra” y su clavicordio electrónico (calcando el esquema del puente central del “Aerodynamic” de Daft Punk -otra vez-) es el mejor ejemplo; quizá todo sea un simple juego, como el que se perpetra en “Motor” con la imitación machacona del sonido del mecanismo del que adopta el título. Este sería el tramo más prescindible del disco, que intenta recuperar la chispa en las más convencionales “Yes” y “Doggg”, aunque las guitarras pesadas y metaleras del segundo caso no son más que un truco de artificio para cerrar el repertorio con la tensión arterial por las nubes.

No le busquen tres pies al gato (y menos, al nuestro, al de FPM): el estreno en largo de SebastiAn es un compendio orgiástico de la electrónica desvergonzada que se ejecuta al otro lado de los Pirineos, una auténtica fiesta para ser reproducida, efectivamente, en una de ellas. Y, si no, prueben a empaparse de la energía de “Total” en desenfrenos nocturnos en los que el roce sugerente da paso al sudoroso y calenturiento. Si están de vacaciones, háganlo… y disfrútenlas por todo lo alto.

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