Poca broma con Putochinomaricón, porque sus canciones te critican directamente a ti

Seguro que tú también te preguntas lo siguiente: ¿de dónde sale Putochinomaricón y por qué está todo el mundo medio loco con él? Aquí te lo explicamos.

 

¿DE DÓNDE SALE? El nombre artístico de Putochinomaricón, que a priori podría parecer una broma, lo dice todo: el proyecto personal de Chenta Tsai surge del subsuelo de dos minorías como la inmigrante (china, en su caso) y la homosexual. Y aquí podríamos abrir un pequeño gran espacio para reflexionar de lo jodido que tiene que ser pertenecer a dos minorías como las mencionadas, algo así como verse oprimido por una doble exclusión o por una exclusión dentro de otra exclusión. Tanta exclusión que, al final, tiene que ahogar… Pero no. Dejemos aparcado esta disquisición llorica sobre la exclusión.

Porque, al fin y al cabo, lo interesante en el caso de Chenta Tsai es que no nos encontramos a alguien que quiera llevar el foco de atención hacia su propia situación… Lo que quiere hacer Putochinomaricón es, más bien, llevar el foco hacia el absurdo de tu puta bida, tete. Da ahí nacen unas canciones que no conocen los límites: “Tu Puta Vida Nos Da (Un Poco) Igual” deja claro que todo eso de lo que hablas en redes sociales nos la trae al pairo; “No Tengo Wi-fi” subvierte el rollito nu-r&b ubersexy con una letra particularmente cotidiana; “MarikaPikaPika” es un reggaetón para el siglo 28; “Gente de Mierda” rompe una lanza a favor de olvidarse de aquello que nos enseñaron nuestras madres de callarnos la boca cuando alguien dice algo que nos cabrea y a favor también de señalar a la gente de mierda; y su reciente “Tú No Eres Activista” contiene una de las frases más gloriosas de nuestro año musical (“Tú no eres activista, solo sabes compartir en tu muro mil noticias que ni siquiera le diste clic“)… Vamos, que será chino y maricón, pero es capaz de arrojar sobre nosotros una mirada mucho más supurante y elocuente que el 99% de las formaciones musicales de nuestro país.

NOS TIENE TÓ LOCOS PORQUE… Para empezar, ¿cómo no rendirse inmediatamente ante alguien que se hace llamar a sí mismo Putochinomaricón? Ya sabes lo que dicen: la carga ofensiva de un insulto queda totalmente desactivada cuando eres tú el que se apropia y apodera y empodera con él. Además, es que el proyecto de Chenta Tsai viene a ser algo así como el encapsulamiento pluscuamperfecto de ese zeitgeist (mierda mierda mierda mierda mierda no quiero usar la palabra pero tengo que hacerlo) millenial que tanto nos cuesta entender a las generaciones precedentes.

Putochinomaricón

En la estética de Putochinomaricón hay mucho de net art y de adoración al imaginario de Tumblr, de el gif animado como nueva unidad semántica en el lenguaje virtual y de recurrir al colorinchi y al bling para enmascarar un hastío profundo hacia el consumismo y el status quo que les empuja hacia un verdadero no future. Esa sería la superficie, pero es que el fondo en el que escarba Chenta Tsai es donde está la verdadera valía de un proyecto como Putochinomaricón: la crítica directa a la forma de vida imperante en nuestra actualidad no es gratuita, sino que se realiza precisamente para derribar una construcción podrida y utilizar sus ruinas como abono para hacer crecer un discurso inclusivista y aperturista.

Chenta Tsai habla comúnmente de la importancia de lo transmarica en su música… Y aunque esto bien podría ser una trampa en la que caigamos todos al hablar de sus canciones (una trampa, para que nos entendamos, similar a la del electro disgusting de Las Bistecs), resulta muy preclaro a la hora de dejar claro que lo suyo va de dar visibilidad a lo invisible, luchando así contra esas fobias (plumofobia, transfobia, homofobia, xenofobia) que, por mucho que queramos apartar la vista, siguen tan vigentes como siempre en nuestra sociedad.

PREDICCIÓN DE FUTURO. Para entender el futuro hay que conocer el pasado… Y, mirad, yo digo aquí y ahora que la figura de Putochinomaricón ha llegado para dar continuidad a un discurso que no ha (ob)tenido tantos herederos como nos gustaría a muchos de nosotros. Estoy hablando de Hidrogenesse y su capacidad para hacer crítica ilustre partiendo de la boutade culteranista. La cuestión es que vivimos en otro siglo, chicos, y la boutade culteranista nos representa a cierta generación, pero a los que vienen detrás les representa mucho más este rollo de canciones como puñetazos de dos minutos, ironías descarnadas (en vez de disfrazadas) y déficit de atención musical. Para que nos entendamos: lo de Chenta Tsai vendría a ser un sueño húmedo en el que se trencen los cuerpos -y las mentes- de Genís Segarra y toda la escudería PC Music… Pero, ojo, no te lo tomes a broma. Tomarse a Putochinomaricón a broma sería tan erróneo como quedarse con la idea de que Hidrogenesse es una boutade. Y no. Por ahí no paso.

DOS Y DOS SUMAN CINCO. PC Music + el grito de las minorías + Hidrogenesse + siglo 28 = Putochinomaricón

MÁS EN… su Instagram y su canal de YouTube.

MIRA. Gente de Mierda

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