El dúo PS I Love You es una de las joyas más refulgentes que contiene el cofre del rock puro, duro y alternativo de Canadá, donde no sólo florecen formaciones dedicadas en cuerpo y alma al pop / rock épico, incendiario y celebrativo, como ya dejamos claro en su día. Por la versatilidad de sus dos miembros, Paul Saulnier (voz y guitarra) y Benjamin Nelson (batería), su estilo se podría encuadrar en el revival noise noventero o en la recuperación de parte del legado del grunge que vivimos desde varias temporadas atrás. Pero quedarse únicamente con la rigidez de ambas etiquetas no haría justicia a la poderosa y multiforme valía de PS I Love You, siempre descritos como los sucesores de los Pixies salidos del país de la hoja de arce o señalados, más recientemente, como la respuesta a Cloud Nothings surgida más allá de la frontera norte de Estados Unidos. Sí, su despliegue sónico (más que una pareja, parecen un batallón armado de metralletas de seis cuerdas y morteros activados con baquetas, sobre todo en directo) los acerca a esos nombres, pero lo manejan de tal modo que son capaces de domarlo para dirigirlo hacia destinos insospechados: en su vitrina de trofeos aún luce con fuerza “Leftlovers”, canción eléctrica a la par que dulce fruto de la unión artística con su estrafalario vecino Diamond Rings.

Aunque su mayor premio resultó ser su disco de debut, el enérgico “Meet Me At The Muster Station” (Paper Bag Records, 2010), un dechado de rock entre gritón y armonioso que, todo hay que decirlo, pasó un poco desapercibido para la facción más despistada de la parroquia indie. Con el objetivo de que esta no repita el mismo error, ya le avisamos de que no tarde ni un segundo en abrir el sophomore de los de Ontario, “Death Dreams” (Paper Bag Records, 2012): un trabajo que prolonga los postulados de su antecesor… hasta cierto punto. Porque su primer LP se caracterizaba por estar construido a base de rabiosos pildorazos que se movían entre los dos y tres minutos de duración, teórica norma sobre la que se sustenta el ideario del rock urgente; y este segundo, por la apertura de ese esquema hacia composiciones más extensas y completas (pero con idéntico punch y nervio) que lo conectan directamente con el alabado “Attack On Memory” (Carpark, 2012) de Cloud Nothings (otra vez hay que mencionarlo) y con el inminente “Celebration Rock” (Polyvinyl, 2012), de los también canadienses Japandroids, que ya deslizaron en alguna entrevista que variarían su registro de un modo similar.

Así, dentro del compacto corpus de “Death Dreams”, destacan los tramos en que PS I Love You aprovechan el alargado minutaje de sus piezas para, aun manteniendo una rítmica marcial y constante, acometer sugerentes piruetas melódicas durante su desarrollo (“How Do You”), ofrecer dos canciones en una (“Don’t Go”), insuflar a su sonido oxígeno levemente etéreo y evocador (“Future Dontcare”), recordar con fidelidad a los Guided By Voices o Yo La Tengo primigenios (“Red Quarter” y “First Contact”, requiebros guitarreros incluidos) y demostrar a los escépticos que dentro del indie-rock no todo es apretar el acelerador y dar volantazos (“Saskatoon”). Lo que no varía un ápice es el timbre desquiciado que, por momentos, alcanzan las cuerdas vocales del gigante (en todos los sentidos) Saulnier, llevadas al límite en la agitada “Toronto”, la rocosa “Princess Towers” y, en menor medida, en la saltarina “Sentimental Dishes”. En medio del repertorio aparecen dos cortes instrumentales, “Death Dreams” (como intro) y “Death Dreams II” (como interludio), que, lejos de quedarse en meros rellenos, anticipan la reforzada y remozada cara de PS I Love You y apuntillan su frenesí rockero, respectivamente.

Death Dreams”, gracias a sus grandes virtudes y su fortalecido acabado, supone un paso adelante en la carrera de los canadienses Paul Saulnier y Benjamin Nelson, escuderos del rock alternativo norteamericano (el adjetivo no debería aplicarse sólo a los Estados Unidos) que no se arrugaron cuando se les presentó la oportunidad de evolucionar y magnificar con decisión y tenacidad el concepto del género en que se suscriben. Posdata: ellos sí que lo valen.

No Hay Más Artículos