Seas o no aficionado al té, lo de Teterum es una experiencia que hay que vivir por lo menos una vez en la vida… Y si es más de una vez, pues mejor. Puro #TeaPorn.

 

He de reconocer que siempre he sido una persona más de café que de té… Y he de reconocer también que esta es una forma un tanto peculiar (y bastante jodida) de abrir un artículo sobre Teterum. Pero, oye, la verdad por delante. También he de decir que llegó un punto de mi vida en el que me di cuenta de que la cantidad de café que bebía al día era, cuando menos, preocupante, así que tomé la decisión que toman muchos: por la mañana café, y por la tarde té. ¿El resultado? Que cualquiera podría decir ahora mismo que las tornas se han girado por completo y que ahora resulta que tomo demasiado té.

Corrección: nunca se toma demasiado té. Eso es lo bueno de esta afición. Y por eso mismo me hizo una ilusión particular cuando me ofrecieron probar la experiencia de Teterum. Y aquí viene la primera gran pregunta: ¿qué es Teterum? Muy sencillo: este es un proyecto nacido del amor por el té. Tan fácil. Tan simple. Los amigos Iván Ruiz Sevilla (aficionado al Rooibos de Canela) y Patricia Polvora (loca del Oolong Jazmín) decidieron, durante el transcurso de una de esas sobremesas repletas de conversaciones y té, que querían crear un proyecto consagrado a la “degustación de tés a domicilio”. La entrada en el juego de Sergio Balsells acabó de poner los cimientos de la empresa y, a partir de ahí, sólo era cuestión de tiempo que Sevilla y Polvora pudieran repartir su amor (por el té) alrededor del mundo.

Lo de Teterum no es vender tés y olvidarse, sino que más bien te venden una experiencia completa en la que es inevitable percibir todo el amor del proceso.

El cuartel general de Teterum es, como no podía ser de otra forma, su propia página web, en la que se puede acceder a todos los tés que venden ya sea a través de las categorías (packs, accesorios, ofertas…), de los tipos de té (negro, rojo, verde, blanco, Rooibos…), de las horas del día (para el desayuno, para la comida, para la noche…) o de los sabores (cacao, algas, flor de loto, canela, hibisco, caramelo, naranja, vainilla…). Las opciones son infinitas, y la verdad es que te puedes pasar horas totalmente hipnotizado en lo que, en mi caso, ha acabado por ser la práctica de un sanísimo #TeaPorn. He dicho.

También hay que tener en cuenta otros de los rasgos más característicos del ADN de Teterum: su implicación social y solidaria. Es este un proyecto basado en unas coordenadas más que loables: la calidad, la sostenibilidad y la responsabilidad social. De esta forma, todos los paquetes de té que “salen” de Teterum son preparados por personas en riesgo de exclusión laboral. Ellos los llaman Artesanos con Cariño, y la verdad es que es imposible que no te tiemble un poquito el corazón cuando recibes un paquete de Teterum en el que ese Artesano con Cariño ha escrito su nombre (de hecho, una pequeña pegatina te explica que, si compartes fotos del paquete recibido en tus redes sociales con el debido hashtag, la persona que te lo ha preparado la acabará viendo).

teterum

Aquí empezó mi (digámoslo ya) historia de amor con Teterum. Leída sobre el papel, esta labor social parece más que fetén. Pero cuando recibes tu paquete y lo abres con ilusión, encontrando dentro tus bolsitas de té sabiendo que lo ha preparado cuidadosamente un Artesano con Cariño, pues como que se te deshace el corazón. Y después están los tés, claro. La gran estrella de Teterum. En mi caso, mi pack venía con tres variedades diferentes de las que me vais a permitir que os hable a continuación:

  • SOUNDS OF PRIMAVERA. La cantidad de información que viene en la etiqueta de cada té es desbordante. No sólo se explica cómo proceder a su preparación óptima (temperatura del agua ideal, tiempo de infusión y cantidad de té por persona), sino que hay una transparencia absoluta en los ingredientes utilizados. En el caso del Sounds of Primavera, por ejemplo, se indican los porcentajes utilizados de té de Rooibos de origen Sudáfrica, higos, papaya, dátil, girasol, aciano y aroma. El resultado es un té de esos de los que es imposible cansarse, con el toque justo de fruta matizando la amargor del Rooibos.
  • MR CHOCO Y MRS MINT. Este es un té negro Assam de origen India… Y aunque lo primero que pensarás cuando leas lo de “té negro” es en amargor tetera pura y dura, has de tener en cuenta que los porcentajes que incluye de chocolate, menta y aroma lo convierten en lo más parecido que vas a encontrar en tu vida a una bebida de aquel mítico (y ochentero) After Eight. Vamos, que es refrescante incluso cuando está caliente.
  • PETISÚ DE FRESAS. En este caso, el té verde Sencha de origen China es la base perfecta para una de las mezclas más especiales y sorprendentes de Teterum. ¿Qué pasa cuando juntas té verde con kiwi, fresa, aciano, yogur liofilizado y aromas? Pues que obtienes una bebida que es un té pero que sabe a batido o a Petisuís o a algo que no sabes localizar del todo… pero que te encanta. Inevitablemente.

¿Quieres un consejo al que he llegado después de varios experimentos? Que todos los tés de Teterum (o, por lo menos, los que he probado yo) también son tremendos a la hora de prepararlos en cantidades grandes y guardarlos en la nevera para cada vez que te apetezca un poco de té frío. Pero, bueno, al fin y al cabo esta es sólo una de la ventajas de Teterum, un proyecto que lleva hasta el límite eso de la “degustación de té a domicilio”: lo suyo no es vender tés y olvidarse, sino que más bien te venden una experiencia completa en la que es inevitable percibir todo el amor del proceso. Con propuestas como las de Teterum, ¿quién se va a parar a pensar que bebe demasiado té?

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