olof-arnalds-sudden-elevationEl regreso de una de nuestras chicas folk favoritas, la islandesa Ólöf Arnalds, de nuevo de la mano de One Little Indian, es una de las noticias que los fans (lo confieso desde ya: me cuento entre ellos) esperábamos con ganas. Lo primero que llama la atención, quién sabe si en un intento por (ejem) abrir mercado, es que Ólöf abandona el islandés en el apartado lírico, y en este “Sudden Elevation” (One Little Indian / PopStock!, 2013), su tercer álbum, todas las letras están cantadas en inglés. Es verdad, no obstante, que en “Innundir Skinni” (One Little Indian, 2010) Arnalds ya se había lanzado a cantar en este idioma en algunos temas aislados, como por ejemplo en el duelo vocal que acometían ella y Björk en la majestuosa “Surrender”, su canción más conocida y seguramente una de sus mejores composiciones.

En “Sudden Elevation”, Arnalds vuelve a poner de manifiesto su excelsa paleta de maullidos. Su particular e hiperagudo timbre de voz es sello característico de la cantante desde aquel debut suyo con “Við og Við” (One Little Indian, 2007); pero aquí quizás la cantautora parece haber ganado en matices en cuanto a su registro vocal. Todo aquel que resultara damnificado por la peculiar forma de cantar de Ólöf Arnalds (not everybody’s cup of tea… Hay que admitirle cierta capacidad irritativa a esos gorgoritos) en su mencionada ópera prima o en su continuación, debería darle una oportunidad a este nuevo trabajo de nuestra rubiales preferida, ya que puede sorprenderle lo que encontrará dentro.

Lo digo ya: “Sudden Elevation” no es la obra maestra que me hubiera gustado estar comentándoles ahora mismo. Sin embargo, sí es un paso adelante en la aún joven carrera de esta talentosa cantautora. Aquí, cierto, no hay un “Surrender” con el que dejarnos casi sin respiración. Pero sí encontramos canciones perfectamente disfrutables, desnudas, casi quebradizas, apenas embellecidas con leves arreglos para piano y guitarra. Como “German Fields”, minúscula y valiosísima joya de disfrute inmediato, con potencial de convertirse en un hit certero y encantador. O “Call It What You Want”, capaz de helarnos la sangre con el escalofriante (por bonito) aullido de Arnalds. Sin olvidar “Perfect”, pieza de folk pastoral ejemplar que cierra el disco con una coda que es amor.

Otro momento cumbre en “Sudden Elevation” es “Numbers and Names”, una delicada pieza de orfebrería pop arpegiada, con Ólöf ataviada de trovadora rebosante de charme, capaz de dar la réplica a la composiciones más bucólicas de, por ejemplo, Stuart Murdoch o Keren Ann, por citar dos maestros -cuando quieren- en el noble arte de emocionar. Sin embargo, temas como “Return Again”, “Treat her Kindly” y “A Little Grim” juegan en base a atmósferas ya transitadas, con canciones de aire tradicional, donde Arnalds adopta algunos giros vocales que llegan a recordar a la mismísima Joanna Newsom. Estructuras más clásicas y de alguna forma menos excitantes, donde se echa en falta algo de magia, quizás sí patente en ese discreto arrebato polifónico en el estribillo de la citada “A Little Grim”.

Doce piezas frágiles, puro cristal de Bohemia, que conforman un disco muy grato de escuchar, que pasa como un suspiro y se disfruta en su justa medida dependiendo del contexto circundante. La música angelical de esta chica es tal remanso de paz que estoy seguro de que la pequeña Ólöf, guitarra en ristre, hubiera podido calmar la embestida del volcán Eyjafjallajökull. Definitivamente, “Sudden Elevation” es un paso adelante: gana, sin duda, en interés con respecto a obras previas y, sobre todo, nos hace aguardar un futuro en la carrera de la islandesa donde se abren mil y una posibilidades, todas apasionantes. Be fucking ready to fall in love.

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