Veinte años no son nada… A pesar de que la realidad dice lo contrario, en el mundo de la música parece que esa sentencia se cumple positivamente en algunos casos. En otros, no tanto, pero ese es un capítulo que forma parte de otra historia. Porque la que queremos relatar aquí habla de un grupo emblemático que debutó hace dos décadas y que supo sobrevivir a la caída del imperio del brit-pop a base de constancia y solidez: Ocean Colour Scene. Su resistencia y perduración en el tiempo se debieron a que, en el fondo, su estilo no pertenecía estrictamente al sonido brit-popero que conquistó el mundo a mediados de los 90, ya que conservaba intactas ciertas reminiscencias clásicas y tradicionales del pop-rock británico de los 60 y 70 sin dejarse arrastrar por la corriente que se generaba a su alrededor en aquel momento; y también debido a que, al contrario que varios de sus compañeros de generación, nunca abandonaron el negocio y continuaron entregando LPs con regularidad. Una discografía que aumentará muy pronto, ya que el quinteto liderado por Simon Fowler y Steve Cradock ha iniciado la grabación del que será su décimo álbum de estudio.

Sin embargo, ese motivo no ha impedido que los de Birmingham se hayan entregado en cuerpo y alma a los directos de una extensa gira que los traerá el año que viene a España a lo largo de siete fechas durante el mes de abril de 2013: el 18 en Zaragoza (Teatro de Las Esquinas); el 19 en San Sebastián (Donostikluba Intxaurrondo); el 20 en Santiago de Compostela (Sala Capitol); el 22 en Madrid (Joy Eslava); el 23 en Barcelona (Apolo); el 26 en Santander (Escenario Santander); y el 27 en Mallorca (en un espacio todavía por confirmar). Puede que, a día de hoy, muchos ya se hayan olvidado de Ocean Colour Scene o los escuchen de refilón o de casualidad. Pero nunca está de más ver de nuevo sobre las tablas a un conjunto mítico capaz de componer himnos como “The Riverboat Song”, “The Day We Caught The Train” o “Tavellers Tune”, desbancar a Oasis del número uno de las listas británicas en su época dorada y enamorar al mismísimo Modfather, Paul Weller.

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