Uno de los eventos más destacados de la conmemoración del sexto aniversario de la pontevedresa Sala Karma trataba de aglutinar bajo su techo pop con mucho power, rock dulcemente melódico y electricidad a raudales. Tres premisas que definen a las bandas que se encargaron de poner patas arriba la particular fiesta de cumpleaños: Niños Mutantes y Maryland, dos de los nombres más significativos de la casa Ernie, de sobra conocida por cobijar propuestas que elevan el pop-rock a la máxima potencia (por ejemplo: Igloo, Holywater o Novedades Carminha).

Todavía con el local a medio llenar (quizá por culpa del desangelado clima del exterior y de la celebración de la noche de San Patricio), los vigueses Maryland comenzaron su actuación con el acelerador bien apretado para transmitir fielmente sobre las tablas la energía de su último trabajo, “Get Cold Feet” (Ernie, 2011). De él rescataron tanto algún medio tiempo galvanizado como, sobre todo, sus tramos más arrolladores, culminados por una vibrante “What To Do”, con la que el quinteto aprovechó para entrar en la recta final de su directo de manera poderosa. En su caso, el inevitable tópico ‘breve pero intenso’ adquirió todo su sentido, hecho que agradeció especialmente, dada su efusividad, el sector femenino de sus entregados seguidores.

El terreno ya se encontraba adecuadamente abonado para que los granadinos Niños Mutantes hicieran acto de presencia con la motivación necesaria. También les ayudaban, por un lado, el cariño recibido que se fueron ganando a pulso los últimos años en tierras gallegas (y más concretamente en la provincia de Pontevedra), lo que propició que saliesen a escena en un ambiente cálido y animado, como si jugasen en casa; y, por otro, la atractiva idea de escuchar en directo parte del repertorio de su flamante nuevo álbum, “Náufragos” (Ernie, 2012), otra muestra de pop con nervio y lírica desengañada. Dos etiquetas que caracterizan con claridad dos de los temas del citado álbum que sonaron como arranque del concierto: primero la lánguida “La Puerta” y, justo después, la más dinámica “Náufragos”. Esta segunda vía fue la que el actual cuarteto siguió con más firmeza, a través de composiciones recientes (la contestataria “Caerán los Bancos”) y otras que no lo son tanto (las muy celebradas “Las Noches de Insomnio” y “Errante (Canción Mutante)” o la coreada hasta la extenuación “Te Favorece Tanto Estar Callada”). A la vez, en las fases más profundas, en las que “también había espacio para canciones de odio”, como afirmó su cantante y guitarrista, Juan Alberto Martínez, la banda se defendió con eficacia para trasladar la rabia contenida de los versos de “El Infierno”, “Querer Sin Querer”, “El Miedo” o “Volverás” (todas ellas pertenecientes a su última referencia) o la delicadeza de temas como “Daniela” (engarzada en un agradecido mini-set acústico ejecutado a solas por Juan Alberto).

La cándida atmósfera creada, que debería haber funcionado como rampa de despegue hacia un desenlace apoteósico, se cortó relativamente cuando los caprichosos problemas técnicos de la batería de Nani Castañeda provocaron que “La Voz” no empezase con fluidez o que, ya en el bis, “Hundir la Flota” se frenase en seco en el momento menos esperado. Con todo, la sensación de coitus interruptus se quedó en una pequeña anécdota compensada por el canto en comunión de la famosa versión que Niños Mutantes hicieron de “Como Yo Te Amo”, el clásico compuesto por Manuel Alejandro. Así, superadas algunas mínimas dificultades, el cuarteto granadino ratificaba su estatus de veterana banda versátil y rebosante de fuerza y demostraba las múltiples bondades de su LP “Náufragos” en directo. Doble objetivo cumplido.

[FOTOS: Pilar Peleteiro]

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