mumford-and-sons

Se abre la puerta. Entra Marcus Mumford con una pieza de chatarra plateada en su mano. Le espera sentado en el estudio James Ford, el cual ha sido elegido para producir el nuevo disco.

[James] ¿Qué le ha pasado a tu banjo?

[Marcus] Nada. Que lo he roto.

[James] ¿Por qué?

[Marcus] Porque lo odio. No lo soporto. Odio el puto banjo. Y odio el puto folk. Y a los granjeros. Los odio.

[James] Bueno. Ok.

[Marcus] Pues eso, como te iba diciendo por e-mail: ha llegado la hora. Se acabó el paripé que hemos estado haciendo todo este tiempo. Se acabó mascar tabaco en el rancho, se acabaron los sombreros de vaquero y las pintas de gitano. Ahora que somos conocidillos y tal, ha llegado el momento de dar el gran salto. De apuntar a lo más alto y ocupar el pedestal junto a los más grandes. Fundar la Santísima Trinidad: U2, Coldplay, Mumford & Sons. ¿A que suena bien?

[James] Entonces… ¿era todo mentira?

[Marcus] No. O sea, no lo sé. Ahora mismo lo recuerdo todo como un mal sueño. Pero el otro día me desperté sin resaca y salí a correr y de repente lo vi todo claro. No podemos limitarnos a medio llenar estadios. No debemos conformarnos con el estrellato. Toda esa mierda es pasajera. ¿Y luego qué? Mira a Bono. Bono trasciende. Bono escribe la historia. Mumford escribirá la historia también. Yes sir. Porque podríamos acabar como Snow Patrol, la mejor banda del universo durante dos minutos, y no es plan. Tenemos que ir más allá. La conquista planetaria. Vale, cowboys fuera, pero tampoco queremos renegar del estilo americano, por eso hemos contratado a Aaron (no te lo tomes a mal) de The National, para ayudarnos a lograr ese sonidaco a lo grande, con grandes atmósferas y todo eso, muy intenso, que emocione, que ponga la piel de gallina. Ah, y The War On Drugs. ¿Los conoces? Los descubrí el otro día. Quiero eso. Apúntatelo. ¡Arena rock, man! Esa batería, pumpampumpampumpam, sin parar. Esos solos de guitarra gigantes. Bruce Springsteen. Bob Dylan. La inmortalidad. En definitiva, canciones que no pasen de moda, que sean recordadas para siempre. Porque de aquí a la eternidad solo hay… ¿James? ¿Hola? ¡James! ¡Despierta!

 

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