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Princesas y ranas, ranas posadas sobre lugares sensuales de los cuerpos de las princesas… “Frog Me A Kiss” de Pagè sorprendió en este 080 Barcelona Fashion.

 

Hay dos peligros básicos cuando hablamos de primeras colecciones de nuevos diseñadores: la imposibilidad de ser concreto, cediendo a la tentación de dejarse llevar por las mil y una ideas que burbujean en toda mente de un novicio; y la posibilidad de que la auto-crítica todavía no esté lo suficientemente afilada como para cercenar algunos actos que alarguen el desfile más de lo necesario. Pagè tenían que enfrentarse a estos dos peligros… Y hay que reconocer que, pese a que su colección de otoño / invierno 2015-16 puso sobre la mesa un conjunto de aciertos deslumbrantes, también pecó de larga y de poco concreta.

Pero vamos por partes: Pagè es el dúo formado por Gerard Angulo (estilista catalán que emigró a México como editor de moda de Marie Claire) y Paulina Canales (editora en Cosmopolitan), y parece ser que su amplia experiencia en medios de comunicación de moda les ha ayudado a focalizar todo un conjunto de conceptos mucho más que interesantes en su primera colección, titulada “Frog Me A Kiss“. Princesas y ranas aparecen en la colección a través del corte de algunas de las piezas, pura elegancia principesca, pero también a través de un estampado de ranas y, sobre todo, de ranas formadas por piedras preciosas bordadas en figuras de diferentes tamaños. La deconstrucción de la referencia a los idealizados cuentos infantiles riza el rizo cuando muchas de estas ranas de pedrería bordada se sitúan en las partas íntimas de las modelos, dándole un nuevo sentido a lo de “besar a la rana” y, sobre todo, sacando a la superficie una sexualidad que en esos mismos cuentos infantiles siempre ha sido más explícita que implícita.

Una vez sobre la pasarela, sin embargo, esta interesante e incluso brillante propuesta de Pagè queda difuminada por el exceso y la disipación desordenada: la colección aparecía desordenada, mezclando los mencionados cortes de princesa (cada vez con transparencias más atrevidas) con todo un conjunto de siluetas más deportivas que en mujer resultaban repetitivas y sólo en hombre conseguían plasmar algo tan vibrante como la mencionada deconstrucción de cuentos infantiles. Al final, quedó la sensación de que Pagè es una especie de rana que, si se besa de forma adecuada (si se miman los aciertos y se pulen los excesos), puede llegar a convertirse en una excelsa princesa que fascine tan solo con su presencia.

 

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