La escena musical española habla de la muerte (y la vida) de David Bowie

Les preguntamos a diversos artistas de la escena musical española cómo han vivido la muerte de David Bowie… Y este es su homenaje particular.

 

David Bowie fallecía el pasado 10 de enero a los 69 años de edad después de haber estado 18 meses luchando contra un cáncer. Tan sólo hacía tres días que había lanzado su último disco, “Blackstar” (Columbia, 2016), y su muerte le daba una nueva y sorprendente dimensión a esta trabajo que, de repente, revelaba un subtexto de legado, herencia, despedida… De artista mirando directamente en lo más profundo de los ojos de la muerte y dejando su impronta en el mundo que abandona.

Mucho se ha dicho desde entonces y múltiples han sido los homenajes. Desde Fantastic Plastic Mag, sin embargo, no queríamos reducirlo todo a un apresurarse a recopilar twits de famosos y colegas de Bowie para facturar un post que generase visitas aprovechándose de calor del momento. Por el contrario, queríamos fraguar un homenaje profundo y meditado, así que le pedimos a todo un conjunto de artistas de la escena musical española que nos explicaran cómo han vivido esta desaparición tan trágica y, en consecuencia, que hablaran también de la relevancia de Bowie en sus propias trayectorias.

Sobran las palabras porque, al fin y al cabo, lo importante aquí es lo que se dice a continuación…

 

apenino

APENINO. En el mundo del cine se valora que los actores no estén encasillados, que puedan vestir mil pieles y resultar, al menos, creíbles. En el mundo de la música, sin embargo, estamos más acostumbrados a ver artistas triunfar repitiendo patrones o que, para cambiar de estilo, cambien también de nombre. Por eso David Bowie ha sido alguien tan especial. Se ha inventado y se ha reinventado tantas veces como ocasiones ha tenido de aparecer y reaparecer en nuestras vidas… hasta “Blackstar”.

David Bowie nos hizo creer en la magia. Él, brillante ilusionista con tendencias escapistas. Las mil caras. La fantasía revelada a través de mutaciones tan enfermizas como contagiosas. Su atracción y su seducción te arrastraban, casi caprichosamente, al terreno fantástico que solía inventar para sus canciones. Unas producciones exquisitas, adornadas con cuidados sonidos y detalles, de las que nunca nos cansaremos de rescatar nuevas sorpresas. Hilos de los que tirar para tejer nuestros propios sonidos. Él nunca dudó en inspirarse en otros e incluso vampirizar nuevas corrientes, y eso debe quedarnos como enseñanza, como recuerdo… más allá de “Blackstar”.

Para mí, Bowie llegó como lo hacían la mayoría de las grandes estrellas en los 80: la televisión, la radio… Se asomó a mi vida como uno de tantos, pero de repente un amigo te pasa un disco y descubres que antes hubo otro Bowie y molaba. Y profundizas. Y resulta que antes de ese otro Bowie hubo otro Bowie más… Distinto, pero parecido… Y también molaba. Hasta “Blackstar”.

Entonces, pasa que un día despiertas y alguien te avisa de su muerte (física). Notas tus piernas temblar porque tu mundo, ese mundo que has levantado como un muro contra el mundo real, se tambalea… Hasta ese justo momento, no habías sido consciente de la influencia que alguien como Bowie podía tener en tu vida. Porque, sí: Bowie me ha hecho ver (y sentir) cosas que vosotros no creeríais… más allá de “Blackstar”. [web de Apenino]

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