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El plan de Ana Fernández-Villaverde (junto a David Rodríguez) es el siguiente: entregar, sucesiva y trimestralmente y en ediciones limitadas a 500 copias, los maxis Premeditación (Elefant, 2014) -en el mercado desde el pasado 6 de octubre-, “Nocturnidad” (Elefant, 2015) -que verá la luz el próximo 6 de enero- y “Alevosía” (Elefant, 2015) -que saldrá el 6 de marzo-, con cuatro temas cada uno que acabarán conformando el tracklist del cuarto disco de La Bien Querida, “Premeditación, Nocturnidad y Alevosía” (Elefant, 2015), cuya fecha de publicación coincidirá con la del último de los 12’’ mencionados. La empresa, tan sencilla como ambiciosa, podría caer en el mismo saco roto por el que se introdujo el último trabajo de Pixies, Indie Cindy (PIAS / Pixies, 2014), el cual la banda bostoniana fue ofreciendo en fascículos / EPs en una estrategia que, más que motivar a la audiencia, la desmoralizó poco a poco como si fuera la tortura de la gota china porque fallaba lo más importante: la materia sonora. Además, no existía ningún otro aliciente que atrajera la atención alrededor de su maniobra.

Pero, en el caso de La Bien Querida, si bien el punto de partida es muy similar, el desarrollo de su planteamiento se presenta desde el inicio mucho más atractivo: teniendo en cuenta que Ana es una artista multidisciplinar, las portadas de los tres maxis compondrán unidas un tríptico pictórico boscoso que es, ni más ni menos, un cuadro que lleva su propia firma. A este bello artwork, al mismo tiempo, se une un proyecto audiovisual dirigido por Juanma Carrillo, que se encarga de poner imágenes al tema principal de cada 12’’. El primero de ellos ha sido “Poderes Extraños”, corte que nos lleva a la gran cuestión sobre la nueva obra de La Bien Querida: la música.

Si nos guiamos por esa canción de adelanto, el asunto se zanja claramente a favor de La Bien Querida: “Premeditación” prolonga las bondades del sobresaliente Ceremonia (Elefant, 2012) al dar lustre otra vez a la herencia del tecno-pop / new wave ochenteros vía New Order insertando con sentido y sentido sensibilidad la sincera, descarnada y también afilada lírica amoroso-emocional característica de la bilbaína de origen en una plantilla estilística en la que brillan los sintetizadores fosforescentes y los bajos magnéticos. Estructura que se repite en “El Origen del Mundo”, composición en la que se acentúan los efectos del bajo y los mullidos arreglos sintéticos de halo ensoñador.

Esta dinámica se rompe con dos piezas contrapuestas en sus formas: mientras “Alta Tensión” se sumerge en una ambientación cuasi after-punk bajo la cual un piano romántico, un sinte primero lúgubre y luego épico y una melodía triste hacen que la repetición de un cruel “no te quiero” se clave en el corazón hasta atravesarlo sin piedad, “Disimulando” recupera el pulso electro-flamenco (que no tecno-flamenco: a esta categoría pertenecen aberraciones como Quiero Verte de Los Sobraos o ¿Sabes lo que Pasa? de Lain) gracias al cual La Bien Querida amalgama con absoluta elegancia notas sintéticas y especias tradicionalistas para certificar que su manera de ejecutar e interpretar tal mezcla es un subgénero en sí mismo.

El plan de La Bien Querida ha comenzado adecuadamente. Ahora toca esperar tres meses a que llegue el próximo capítulo, “Nocturnidad”.

 

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