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Me imagino a Ty Segall rebuscando entre los miles de discos que se encuentran en la que posiblemente sea la tienda de discos más grande del mundo, Amoeba Records de San Francisco. Me imagino la habitación de Ty llena de vinilos de todo tipo. Me imagino cómo puede pasar de escuchar heavy a escuchar garaje, pop, o cualquier cosa que pueda pasar por la aguja de su tocadiscos. Y seguramente me imagine todo esto porque escuchando sus canciones una tiene la impresión de que su cultura musical es bastante reducida comparada con la del ecléctico rubio.

Ty Segall es un artista hiperactivo y prolífico que, además de lanzar seis discos en solitario desde 2008, también ha hecho colaboraciones con White Fence o con su compañero de banda en Ty Segall Band, Mikal Cronin, además de tener otros grupos como Fuzz o The Perverts. Tiene menos de treinta años y seguramente no sea millonario pero vive de su vocación, algo difícil si hablamos de cualquier manifestación artística. Igual que existe la mediocridad tiene que existir gente brillante como él, para que haya un equilibrio natural del mundo y podamos vivir en armonía. Un mundo de genios sería realmente agotador. Igual que un mundo de “losers” sería, bueno, divertido de forma dramática, pero una tragedia continúa. Así que GRACIAS, Ty, por aportar luz, nos haces feliz.

En sus primeros discos había un sonido sucio y lo-fi que mezclaba el punk, con el garage, fuzz y otras etiquetas del estilo. Luego llegó “Sleeper” (Drag City, 2013), con baladas que demostraban su lado más tierno y triste. Y ahora se desmarca (un poco nada más) de lo hecho anteriormente gracias a un disco perfecto de rock de los 70. “Manipulator” (Drag City, 2014) es un viaje al tiempo de la psicodelia, con un sonido mucho más limpio que sus anteriores álbums, y que ha contado con el productor Chris Woodhouse (quien ya ha trabajado con Thee Oh Sees o !!!).

Esta vez, Ty Segall se ha esmerado más de lo habitual y ha estado un mes enterio en el estudio, cuando lo que siempre había hecho hasta la fecha era crear una canción y grabarla, así sucesivamente, sin mucha producción de por medio. El resultado es un DISCAZO de principio a fin que va desde las guitarras más afiladas en temas como “The Crawler” a baladas como “The Singer“, pasando por viajes alucinantes con canciones como la titular “Manipulator“. Un recorrido por distintos tonos que no chirrían y que conforman un discurso redondo, que no aburre ni cansa a pesar de ser un disco doble. Glam-rock, falsetes, mucho fuzz, efectos de sonido, pedales varios, solos de guitarra y mucha psicodelia, como ya hemos dicho antes. Una maravilla, amigos.

 

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