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Comenzar un texto siempre me ha resultado la parte más complicada de escribir. Uno suele necesitar varios simulacros antes de dar con una introducción que le convenza y que, sobre todo, guarde alguna relación con lo que está a punto de explicar, además de contar con el gancho necesario para intrigar a un lector que está a punto de emplear cinco minutos de su valioso tiempo en conocer tu opinión. Pues bien, lo he intentado pero me ha resultado imposible no abrir esta reseña sin mencionar a Kurt Vile, porque pese a encontrarse desde hace tiempo en el pasado de The War On Drugs, sus carreras siguen de lo más unidas. Dicho esto, seamos claros desde el principio: “Wakin on a Pretty Daze” (Matador, 2013) encabezaba mi lista de lo mejor del 2013 con un amplio margen, así como lo estaban trabajos previos del músico de Philadelphia y su banda primigenia, discos con los que uno podría objetivamente argumentar una agradable evolución que, si observamos en perspectiva, se antoja de lo más natural. Una evolución que, conocida la intrahistoria de estos músicos, no podría tener más sentido.

Analizando las trayectorias de Kurt y el ahora líder de The War on Drugs, Adam Granduciel, da la sensación de que el primero siempre ha sido el más activo e inquieto musicalmente. Grabando cintas desde pequeño, poco tardó en comenzar una carrera en solitario con una producción artística muy elevada (seis LPs en seis años), además de crear The War on Drugs y embarcarse en extensas giras que a la postre acabarían decidiéndole por centrarse en su carrera en solitario. No creo que fuera aventurado, por tanto, cuestionarse como fan el futuro de una banda como esta, tan dependente a priori del enorme talento de Vile, sobre todo cuando a esas alturas sólo habían presentado su debut. Pero nada más lejos de la realidad, pues el desde entonces cuarteto salió del atolladero con una solvencia sorprendente hasta un punto en el que posiblemente hayan ya alcanzado en popularidad a su ex jefe Vile.

Sin embargo, y pese a esta ‘ruptura’, escuchar “Lost In The Dream” (Secretly Canadian, 2014) y tratar de separar lo reminisciente a Kurt y lo que The War on Drugs han sido capaces de desarrollar en estos últimos años se presenta como un ardua tarea. Aunque, bien pensado, es algo de lo más humano. Vile y Granduciel son mejores amigos y cada uno sigue desde hace un tiempo un camino distinto, pero es como si continuaran volviendo el uno al otro de vez en cuando para comprobar que todo sigue en orden, manteniendo de esta manera un vínculo claramente apreciable en el interior de la teleraña sónica que cada uno teje en sus propias composiciones. Indudablemente, la base sigue ahí y es claramente reconocible, pero si bien Vile se ha descolgado ya con fases más personales (“Smoke Ring for My Halo” -Matador, 2011-) o rock más en la línea de los grandes clásicos americanos como en su último trabajo, The War on Drugs han ido evolucionando hacia una línea de guitarras psicodélicas y percusiones musculosas fácilmente apreciables por ejemplo en su previo “Slave Ambient” (Secretly Canadian, 2011) y que ahora presentan continuidad en este nuevo trabajo.

Desarrollos largos, distorsión continua… “Lost In The Dream” no sorprenderá a los advenedizos en cuanto a este estilo se refiere, pero pocos conseguirán resistirse a composiciones del nivel de las aquí contenidas. Desde esa “Red Eyes” de estribillo estelar a la preciosa “In Reverse” que cierra el álbum, pasando por absolutos hits como “Under the Pressure” o la favorita “An Ocean Between The Waves“, pocas pegas se le pueden poner a un quinto trabajo de los americanos con el que sin duda han conseguido elevar un poquito más un listón ya alto de por sí. A nosotros ya sólo nos queda aplaudir, disfrutar, y rezar para que esta ‘mini-escena’ siga rindiendo a un nivel tan elevado.

 

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