Artistas hay muchos y variados. Clasificándolos a grandes rasgos y ateniéndonos a su frecuencia de lanzamientos, nos encontramos con la típica banda que va grabando trabajos a intervalos regulares de dos o tres años, dando altibajos de nivel y creándose a su público muy poquito a poco; o están también las agrupaciones de corte más prolífico que no tienen problema en pasarse casi año tras año presentando nuevas canciones… Y luego están los contados casos de gente que, trabajando así, son capaces de no bajar de un alto nivel durante unos cuantos años. Un ejemplo que encajaría a la perfección en este distinguido grupo sería el de Deerhunter, ese cuarteto de Atlanta encabezado por Bradford Cox que, en tan sólo siete años, ha sido capaz de encaramarse (merecidamente) a la élite de la escena alternativa americana gracias a trabajos del calibre del “Halcyon Digest” (4AD, 2010) o “Microcastle” (Kranky, 2008). Sabiendo esto, entra dentro de lo normal pensar que, dada la facilidad con la que esta gente es capaz de enlazar trabajos, sean capaces de derivar parte de sus inquietudes artísticas hacia bandas pararelas o proyectos en solitario. Y es así como nos encontramos con Atlas Sound o, en esta ocasión, con Lotus Plaza.

Entonces, si Atlas Sound corresponde al chiflado de Cox, ¿a quién atribuímos Lotus Plaza? Pues además de a Bradford (que también hace acto de presencia aquí a las baquetas), el culpable en esta ocasión es Lockett Pundt, el batería geek de Deerhunter que, al parecer, no tiene bastante con seguir con precisión milimétrica las interminables montañas rusas características de las composiciones del cuarteto, sino que, además, en su tiempo libre es capaz de sacarse de la manga discos como este “Spooky Action at a Distance” (Kranky / PopStock!, 2012). Un trabajo que llega tres años después de un irregular y un tanto deslabazado disco de debut, aquel “The Floodlight Collective” (Kranky, 2009) que no llegaba a las cotas de excelencia que en un principio podrían esperarse de semejante especímen. Sin embargo, no deja de resultar sorprendente encontrarse ahora con una mejora tan sustancial en este segundo asalto, una grabación en la que Pundt da con la tecla melódica con una facilidad pasmosa, siendo capaz (esta vez sí) de plasmarlo todo en un sólido conjunto de diez canciones que suman poco menos de cuarenta y cinco minutos.

En ese tiempo, Lotus Plaza tienen tiempo de captar la atención del oyente de primeras con varios temas que rayan a un nivel altísimo, como puedan ser “Strangers” o especialmente “Monoliths“, opositora a estribillo del año y quizás uno de los acercamientos más descarados hacia las coordenadas deerhunterianas, y es que ese “And one of these days / I hope I come around” lleva grabado a fuego en nuestra cabeza varias semanas (y parece que aquí se quedará durante varios meses). Por otra parte, lo bueno a la larga de este “Spooky Action at a Distance” es que no corre el peligro que suelen llevar asociados este tipo de discos que destapan hits tan claros, pues da la sensación de envejecer bien principalmente debido al notable nivel del resto de composiciones: sirvan “White Galactic One“, “Eveningness” o la final “Black Buzz” como ejemplos.

Y es que, efectivamente, nos encontramos ante un disco de grandes vuelos, rebosante de talento se mire por donde se mire. Un trabajo que los amantes del dream-pop y el shoegaze americano a buen seguro disfrutarán, tanto por esa frescura que desprende en cada una de sus escuchas como por esa capacidad para mantener abstraído al oyente en sus pensamientos más profundos atrapado en el enésimo loop de guitarra de Pundt. Puede sonar a tópico, pero tener algo que llevarse a los oídos del clan Deerhunter casi siempre es una gran noticia, pues no suelen decepcionar. Y en el caso de este “Spooky Action at a Distance“, la ecuación vuelve a cumplirse. Lo dicho: una grandísima noticia.

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