Montero Castillo y Aguirre Suárez fueron dos jugadores emblemáticos del Granada C.F. de los 70 y también dos de los defensores más expeditivos y duros (aunque no tanto como el madridista Pepe) que pasaron por el campeonato nacional de Liga. J y Manuel Ferrón, en una verdadera demostración de amor por el club de fútbol de su ciudad, tomaron esos nombres, respectivamente, y los transformaron en sus apodos de guerra cuando decidieron caminar en paralelo a sus ocupaciones principales y más conocidas (el primero, como capitán de Los Planetas; el segundo, como músico en solitario y colaborador de lujo del grupo granadino) para enrolarse en el proyecto La Cultural Solynieve, luego reconvertido en Grupo de Expertos Solynieve, conjunto en el que también intervienen otras figuras del pop-rock sureño: Víctor Lapido, de Lagartija Nick (guitarra); Miguel López, de Lori Meyers (bajo); Antonio Lomas (batería); y Raúl Bernal (teclados). Como todo buen equipo, su éxito se basa en el juego colectivo, solidario, coordinado y ágil, aunque en su despliegue destaca la labor en la construcción de sus dos cabezas más visibles que, ya en sus inicios, con el EP “La Cultural Solynieve Interpreta el Bonito Folklore de Montero Castillo y Aguirre Suárez y Otros Extraordinarios Artistas” (El Ejército Rojo / PIAS Spain, 2006), dibujaron en la pizarra cuál sería su táctica: dar lustre al legado de la mejor música popular andaluza, española y de parte del extranjero a través de su personal visión del pop y del folk en sus variantes más clásicas y luminosas (sobre todo la procedente de la costa oeste norteamericana), reflejando en sus composiciones y en sus versos su modus vivendi y una postura crítica relajada pero sólida ante situaciones concretas.

Este ideario se recogió al completo en su largo de debut, “Alegato Meridional” (El Ejército Rojo / PIAS Spain, 2006), antesala de la refrescante corriente musical que aglutinó bajo ese título mutado en etiqueta a, por ejemplo, Sr. Chinarro, La Bien Querida y… Los Planetas. A propósito, un inciso: ¿qué fue antes? ¿El huevo o la gallina? Es decir: ¿J ya había vislumbrado la senda tradicionalista, imbuido por el espíritu del “Omega” (El Europeo / Discos Probéticos, 1996) de Morente y Lagartija Nick, cuando pensaba en dar el paso revolucionario con su banda de siempre hacia “La Leyenda del Espacio” (RCA / Sony BMG, 2007) o empezó a andarla con la ayuda de Ferrón y compañía? Fuese como fuese, en ambos casos (uno, de forma calmada, cual subversión silenciosa; otro, de manera más explosiva y provocadora) las convenciones establecidas en torno al maridaje de elementos del pop y del folclore de una región determinada saltaron por los aires… Una vez más, porque antecedentes en décadas pasadas había de sobra para asegurar que la ecuación tenía una solución posible y real. El quid de la cuestión residía en saber adaptarla al siglo XXI y preservarla de la artificialidad de las tendencias de quita y pon.

Todo lo que ocurrió antes y después ya forma parte de los anales de la música alternativa española, pero la historia continúa. El discurso accesible, universal, natural y espontáneo que Grupo de Expertos Solynieve transmitieron en “Alegato Meridional”, con detalle y parsimonia, se mantiene vigente. Y, dados los actuales tiempos crispados, con más razón si cabe. Su peculiar perspectiva de las cosas, la cual encerraba un modesto a la par que encendido ánimo de protesta, da un salto cualitativo para reflejar que no basta sólo con describir una actitud vital: hay que reaccionar y defenderla de todo aquello que pueda hacerla desparecer. En el segundo trabajo del grupo, “El Eje de la Tierra” (El Ejército Rojo, 2012), J y Ferrón (de nuevo mano a mano en la autoría lírica) llevan esa premisa más allá al circunscribirla en la degradación en la que está inmersa la España de hoy en día, en la que la culpa la tienen los de arriba pero la factura la deben pagar los de abajo. Entre ellos se encuentran los que se ven abocados a abandonar temporalmente su tierra ante las adversidades (“La Nueva Reconquista de Graná” ahonda en el sentimiento apesadumbrado del emigrante forzado con un J más poético de lo habitual para plasmar con su rico acento granaíno la añoranza por sus raíces y deslizar, a la vez, un mensaje optimista de regreso definitivo al hogar) o los que deben escapar de algo o alguien por haber cometido un acto de necesaria justicia (“Perros Muertos” acude al refranero popular y a los juegos de palabras tan bien elaborados antaño por Vainica Doble para erigirse en uno de los cortes más brillantes y adictivos del disco).

La rebelión no es una opción, es una obligación. Este es el leitmotiv que parece revolotear, en general, sobre “El Eje de la Tierra” y, en particular, sobre las composiciones firmadas por Ferrón: “Merienda de Negro” demuestra que es posible acercarse a The Byrds con mucha más habilidad que determinadas medianías foráneas (por ejemplo, The Thrills) haciendo una parada en la casa de Kiko Veneno; “De Baja” y “El Evangelio (Según Pablo)” se tumban en la hamaca sobre la que se mecía “Alegato Meridional” pero se tornan irónicas hasta rabiar para desnudar a los pobres nuevos ricos y a los ignorantes iluminados que pretenden manejar los hilos del ciudadano corriente; y la vivaz “Pequeños” encajaría como un guante en la última obra planetera, “Una Ópera Egipcia” (Sony BMG, 2010). Esta analogía puede surgir más de la cuenta cuando se recorre este álbum, sobre todo a medida que asoma la rúbrica de J: “Dime” se aleja de la arengas al insurrecto para resumir en su estribillo los desvaríos que producen los quebrantos amorosos; “Blues Chillando en un Cubo” combina ambos discursos en una efectiva adaptación al castellano del “Shouting In A Bucket Blues” de Kevin Ayers; “¿Por Qué no te Largas de Aquí?” saca el látigo del sarcasmo típico de J en una especie de apéndice de “Reunión en la Cumbre” dirigido al protagonista de esta por su condición de ejecutor del delito; y la final y enorme “Tú, Misionero de Dios” retoma el asunto de los dolores de corazón situándolo en la pasarela espacial característica de Los Planetas.

Pero no hay que olvidar que Grupo de Expertos Solynieve poseen una personalidad propia, perfectamente definida por Bernal, Lomas, López, Lapido y, claro, Ferrón y J. O lo que es lo mismo: Aguirre Suárez y Montero Castillo, baluartes en la retaguardia siempre dispuestos a sumarse al ataque contra las injusticias de la justicia, los mandamases que no mandan nada y los hombrecillos que se quieren un huevo. Unos meses atrás, Sr. Chinarro hacía “Una Llamada a la Acción”; Grupo de Expertos Solynieve la secundan a todos los efectos. ¿Alegato meridional? Más bien, agitación meridional.

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