Grimes-Art-Angels

Y aquí es donde Claire Boucher da un salto de gigante… Porque, ojo, no caigamos en la simplicidad de reducir la carrera de Grimes a ese puñetazo en el estómago que supuso “Visions” (4AD, 2012), más que probablemente uno de los tres discos cuyo sonido ha sido más copiado en los últimos años en lo que a pop se refiere (junto a los de Chvrches y Purity Ring, por mucho que todos parezcan operar en unas cercanías más que identificables). “Visions” fue, en todo caso, el álbum que puso en contacto la obra musical de Boucher con un público masivo. Eso sí, tendremos que reconocer que gran parte del atractivo de temazos incontestables como “Oblivion” o “Genesis” residía precisamente en lo que tenía de popularización de unos postulados arties surgidos de la faceta de Claire como videoartista e ídola de la performance en general.

Visions” introdujo un virus adormilado en el cuerpo del pop del nuevo siglo, y lo hizo a través de un sonido que resulta dulcemente reconocible por todo lo que tenía de limitado. Aquel fue el principal problema del hype de un disco que se agotó en pocos meses y que sirvió más para situar en el panorama actual a la figura de Grimes (y su cohorte) que para marcar una huella perdurable en el pop del siglo 21. Pero si lo de aquel álbum supuso la inoculación de virus adormilado en el cuerpo del pop del nuevo siglo, resulta que Boucher ha decidido activar ese mismo virus en “Art Angels” (4AD, 2015)… y su acción va a ser expansiva, devastadora e imparable.

Todos aquellos que se sorprendieron cuando, durante una sesión para la Boiler Room, Grimes se sacó de la manga temazos de Mariah Carey o Vengaboys van a volver a sorprenderse ante la variedad heterogénea que presenta “Art Angels“… Pero es que, al fin y al cabo, después de acotar el feudo de un sonido / virus muy concreto, Claire Boucher ha decidido empezar a infectar cuerpos circundantes. Ese es el primer gran choque del que ya es el cuarto disco de Grimes: en él conviven desde la elocuente revisión country de “California” (¿consideraríamos que Taylor Swift “mola” más si hubiera hecho esto en vez de ponerse a hacer lo que el resto de divas pop?) hasta el choque contra el k-pop con ínfulas de metal -o algo así- de “SCREAM” (tema en el que la artista comparte voz con la taiwanesa Aristophanes), todo eso pasando por la gran baza de “Art Angels“, que es ni más ni menos que esa “Venus Fly” a pachas con Janelle Monáe en la que ambas se dedican a explorar una especie de EDM smart bien de bombo que empequeñece las proezas de Kelis en “Flesh Tone” (Interscope, 2010). Algunos se empeñarán en ver esta variedad como signo de dispersión, pero entonces se estarán perdiendo el marco en el que la artista está encuadrando su nuevo movimiento.

“Art Angels” abre las fronteras cerradas por “Visions” y, de paso, no sólo amplía los horizontes de la propia Grimes, sino que hace lo propio con el pop como género musical.

No hay espacio para la duda al respecto del discurso de Grimes en “Art Angels“: Claire Boucher presenta su propia visión del pop, y es un pop que no tiene nada que ver con ese género que otros artistas han convenido en encasillar como el hermano tonto de la familia musical, ese miembro al que nadie toma en serio porque exhibe unas faltas absolutas de delirios de grandeza. El pop de Grimes es, por el contrario, una especie de animal depredador que caza otros géneros y los fagocita en su propio beneficio, asimilando las constantes vitales de los cuerpos muertos y reviviéndolos dentro de su propio organismo con tal de obtener algo totalmente nuevo. En resumidas cuentas (y alejándome del rollo esnobista que me ha embargado hasta ahora): Grimes consigue inyectar aire fresco en el interior las habitaciones cerradas del pop más tendente al anquilosamiento.

Dice Boucher que “Art Angels” se divide en dos partes cuya bisagra no cuesta nada identificar en “Easily“, que es el tema que cierra la carpeta del pop para escuchar y abre el armario del pop para bailar. También dice la artista que este disco está protagonizado por tres personajes que ya pudimos ver en el videoclip de “Flesh Without Blood / Life in the Vivid Dream“: un ángel con tendencias homicidas bastante sangrientas, una señorita victoriana con pelucón lila vistiendo unas Converse que ríete tú de la visión afrancesada de Sofia Coppola y, por último, una adicta a los videojuegos con pintas de gótica de nueva generación. Aun así, y por encima de coartadas conceptuales, “Art Angels” se disfruta porque cuesta encontrar en él una única canción que no tenga un gancho absoluto capaz de llevarte a la obsesión. Como ocurría cuando eras un adolescente y la música realmente importaba tanto como para escuchar un mismo tema durante dos semanas seguidas. ¿Te acuerdas?

Art Angels” abre las fronteras cerradas por “Visions” y, de paso, no sólo amplía los horizontes de la propia Grimes, sino que hace lo propio con el pop como género musical. Aquí es donde Claire Boucher da un paso de gigante que, al volver a posar el pie sobre el suelo, va a provocar un inevitable movimiento sísmico que, esta vez sí, conseguirá que el pop no vuelva a ser nunca el mismo. El resto de divas pop lo tienen muy pero que muy difícil para ponerse al nivel de esta señorita de personalidades múltiples.

 

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