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Swim” (Merge / Music ad Usual, 2010) era un disco dirigido a la cabeza: el mismo Dan Snaith declaraba durante la promoción de aquel trabajo que todo su empeño había ido dirigido a transmitir con su música esa peculiar sensación auditiva de ir nadando y que tu cabeza (con tus respectivos oídos) vaya entrando y saliendo del agua. Música que te mueve la cabeza, que te hace entrar y salir de tu propio estado de conciencia de la misma forma en la que lo hace la música de baile más cerebral. Ahora, sin embargo, no hay otra forma de abordar “Our Love” (Merge / Music as Usual, 2014) que entendiendo que el centro de gravedad de las canciones de Caribou ha descendido desde la cabeza hasta el corazón.

¿Cómo tomarse si no ese título que hace referencia a nuestro amor, a un amor que se sabe que nunca habita la cabeza sino un lugar muy especial en el pecho? ¿Cómo tomarse el hecho de que en el disco abundan canciones con títulos como “Can’t Do Without You“, “All I Ever Need“, “Back Home” o “Your Love Will Set You Free“? La jugada está clara: tras toda una carrera saltando de un género a otro (pese a que todos preminentemente cercanos y hermanados), “Our Love” se muestra estable y continuista con las sonoridades de “Swim“… Pero, a la vez, presenta un discurso si no diametralmente opuesto, sí que completamente diferente. Lo que allá era cerebro aquí es corazón, lo que allá era razón aquí es corazón. Y eso se nota en unas canciones que suenan más humanas que nunca en la discografía de Caribou.

Con esto no quiero decir que su música siempre haya estado falta de humanidad… Todo lo contrario. Lejos de minimalismos industriales y darksides oscurantistas, Dan Snaith siempre ha mostrado una preferencia por géneros en los que late un sentir atávico de la melodía, una capacidad para la hipnosis que remite a culturas primigenias y a rituales en los que música juega el papel de hechizo hipnotizante a la hora de inducir al trance. Ahí está lo curioso: Snaith, que estudió para ser científico pero que acabó siendo músico, siempre había utilizado la razón para hacer perder la razón, pero eso no quita que en todas sus composiciones pudiera rastrearse una aproximación a la partitura como fórmula matemática que se puede resolver y fijar para obtener el resultado deseado.

En “Our Love” no hay ni fórmulas ni matemáticas: si en sus anteriores trabajos el sonido analógico y crujiente ayudaba a revestir de carne orgánica a los esqueletos racionales de Caribou, esta vez no hay necesidad alguna de subterfugios sonoros porque las canciones son pura carne ellas mismas, carne que sangra y late. Los sonidos de “Our Love” no son tan diferentes a los de “Swim“, eso está claro, pero sí que es cierto que aquí Snaith parece haber olvidado por completo la psicodelia 60s que se desprendía de su lejano “Andorra” (Merge, 2007) para introducir algunas de las experimentaciones worldmusiquistas y ancestrales que han sido su obsesión en los últimos años bajo su nuevo pseudónimo Daphni (sobre todo en esa “Mars” que bien podría ser un maxi de su sello Jialong). En este disco, la referencia al deep house de “Swim” se hacen más deep si cabe, como una generación espontánea de filigranas ultrasónicas a cámara lenta que se van apoderando de tu corazón y de tu cuerpo poco a poco, lentamente, como la mejor sesión de baile de tu vida: esa en la que no necesitas substancias químicas para perder la cabeza porque, cuando el corazón toma el control, la razón simple y llanamente desaparece.

Y, pese a todo, pese a la supremacía de unas melodías embriagadoras y de unos ritmos que se apoderan de tus miembros por la vía del loop en forma de espiral (y de los trucos de dj experimentado aplicados al estudio, como esos juegos de volumen que ayudan a acrecentar la sensación de subidón), en “Our Love” hay espacio suficiente para que las letras tengan su propio -y destacado- protagonismo: historias de desamor, roturas parejiles, duelos y quebrantos acompañados de celebraciones y exaltaciones… “Our Love” ofrece una visión del amor adulta, una visión del amor que sólo puede ofrecer alguien que lleva casado trece años y que es capaz de hablar de un sentimiento tan clichetero de la forma menos clichetera y más intensa que se te pueda ocurrir. Será que la estabilidad no es aburrida, sino un campo para sentimientos variados -y encontrados- y para ir elaborando una visión cada vez más profunda de un sentimiento que nuestra sociedad del fast-feel está a punto de enterrar con su alegoría al cambio de pareja cada tres meses.

Pero, cuidado, que aquí llega el retruécano final destinado a clavar la puntilla final en quien escucha: “Our Love” es un disco de amor igual que la cultura rave primigenia (no confundir con las raves de piesnegros o con las de techno-kids empastillados) estaba plagada de cantos de amor. La cultura del éxtasis (químico) tan propia del segundo verano del amor, el de 1988, comúnmente empleaba imágenes amorosas para formalizar metáforas puramente drogotas. Y la verdad es que canciones como “Can’t Do Without You“, “All I Ever Need“, “Our Love” o “Your Love Will Set You Free” bien podrían pasar por himnos para cualquier pista de baile hermanada por el éxtasis. En unos tiempos en el que los hijos bastardos de Disclosure se están agrupando erróneamente bajo la etiqueta “deep house”, resulta refrescante que alguien como Dan Snaith nos recuerde que el verdadero deep house ni iba de voces negras histriónicas y drama queens ni de burdos subidones efectistas: iba de largas progresiones destinadas a hipnotizar a quien escucha, a quien baila, a quien siente. Iba de una cultura del amor con tantas capas de sentido como para resultar válida tanto en un matrimonio como en una pista de baile.

De verdad: con el mundo deslizándose a una velocidad cada vez más vertiginosa hacia las fauces de la deshumanización, de la simulación emocional de una vida virtual, de la desconexión entre las personas y de los amores postizos e intercambiables, es imposible no abrazar este disco en el que el cerebro de Caribou ha cedido la batuta al corazón para firmar un buen puñado de canciones en las que nuestro amor se siente posible y, sobre todo, genuinamente verdadero.

 

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