La apertura (literalmente) burbujeante de “Wander / Wonder” (Tri Angle, 2011) remite directamente a principios de 2010. Pero no por estilo ni por referencia ni por etiqueta: simple y llanamente, porque por aquel entonces despuntaron todo un conjunto de discos puramente acuáticos que llevaban en la cresta de la ola, nunca mejor dicho, al “Teen Dream” (Sub Pop, 2010) de Beach House y el “Swim” (Merge, 2010) de Caribou. Después, como siempre nos pasa, nos olvidamos… Pero desde su misma portada, el debut en largo de Balam Acab apela directamente a un paisaje acuático y sombrío, casi abisal, en el que una brecha de luz se filtra con una calidez suave y muy poco agresiva. A eso hay que sumar el tema de apertura de “Wander / Wonder“: “Welcome” arranca con un latido casi imperceptible por debajo de un sonido de burbujas que hacen pensar en una inmersión, en un viaje hacia unas profundidades marítimas evidentemente amnióticas… A eso le siguen varios minutos de brumas en ralentí y una voz operística que hacen pensar en el núcleo básico de toda buena composición witch house. Pero, pasado el minuto cuatro, el tema da un vuelco y el batiscafo en el que viajamos parece adentrarse en una marisma tranquila repleta de corales de colores y plancton luminoso, con campanillas y sintes distensando el ambiente. Y así, con una portada y con un tema-intro, “Wander / Wonder” revela sus claves básicas…

Como un astro azul poderosamente hipnótico, lo acuático es la principal influencia alrededor de la cual orbitan todos los elementos orquestados por Alec Koone para construir su “Wander / Wonder” siguiendo las leyes de una nueva ingeniería de lo líquido y lo intangible. Si su anterior EP “See Birds” (Tri Angle, 2010) jugaba al bedroom patchwork conformando sus canciones a partir de retazos digitales encontrados por Internet, para su primer largo Balam Acab recurre a unas piezas más heterogéneas unidas por un hilo de silencio que las atraviesa con pinchazos indolentes. Está claro que, pertenenciendo a la escudería Tri Angle (el sello que, probablemente, mejor ha sabido sublimar la herencia de Salem), las constantes vitales del witch house están presentes en todas y cada una de las composiciones de forma semejante al latido casi imperceptible que abre el álbum: las neblinas de emoción apagada abundan (como en esa “Await” que, casi al final, actúa de reprise bastardo de “Welcome” a través de una letra juguetona), los tempos se ralentizan en cámara lenta (la base de “Apart” parece extraída de un tema soul bajado de revoluciones) y las voces son etéreas y volátiles (incluso cuando parecen preñadas de helio, como en “Now Time“)… Hasta ahora, el witch house estaba conjurado por un aquelarre de brujas adictas al suelo arenoso de cuevas ancestrales, pero lo de Balam Acab parece más bien un ritual de magia blanca cantado por náyades.

Pero lo interesante de “Wander / Wonder” es precisamente que, como en esa “Welcome” de apertura en la que de pronto se desprende de la carcasa del witch house para dejar al descubierto una segunda piel, no tarda en revelarse como algo más que witch house. Como mucho más que witch house. Para empezar, porque se empapa poderosamente de esa línea de sucesión que va desde Burial (influencia básica de este género embrujado que supo sacar al dubstep fuera de su cáscara urbanita) hasta James Blake y todo ese movimiento que soulstepero adicto a la música abierta en canal y surgida del alma y, sobre todo, a unas voces que se acercan sin miedo a la herencia R&B (voces, que evidentemente, pueblan todas las canciones del debut de Balam Acab). Pero Koone no se limita a fagocitar esta influencia, sino que no sería desacertado decir que bebe de los tiempos más introspectivos y ordenados de The Avalanches (“Motion“) y, sobre todo, de dos géneros tan en desuso hoy en día como, por una parte, el ascendente islandés pastoral de melancolía cristalizada en bellas gemas de bandas como Amiina o los primeros múm y, por otra, aquella bizarrada que mezclaba ciertos remanentes del hip hop con ambientes post rock neblinosos y que tan bien supieron dominar Hood. Todo suma a la hora de extirparle al witch house sus tripas sanguinolentas y poner en su lugar un relleno blandito y cálido de peluche resistente al agua.

Teniendo en cuenta que el witch house ha sido uno de esos géneros fugaces que agotan sus posibilidades casi incluso antes de nacer (mucho tiene que ver aquí la pobre puesta en escena que han fabulado los principales activos del género a la hora de hacer girar su material), es inevitable abrazar “Wander / Wonder” como ese salvador inesperado que, en una persecución que te ha llevado a un callejón sin salida, abre una puerta lateral y te proporciona una vía de huída. Uniendo las dos constantes del álbum, bien puede decirse que el debut de Balam Acab es, según dicen, como una muerte bajo el agua: dulce, tranquila, sin dolor, sin agonía, sin angustia… Como una muerte por melancolía.

Balam Acab – Apart by Ernestime

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