Leedme: no porque Beth Ditto pese dos toneladas y luzca sexy de todos modos y menee sus caderas como si de una contorsionista se tratase hay que vanagloriar la música de Gossip como si de un ángel exterminador se tratase. Lo que les está pasando es que, de tanto jugar al exceso y al despiste, no han podido todavía superar la catarsis de “Standing in the Way of Control” o “Listen Up!”, de las remezclas pisteras de Justice, de la visceralidad de una líder que, pese a su buena voz no es gran cosa, y de una reinvención que, cuando llega, no genera ningún tipo de celebración en masa. Ya no les creemos. Sus directos (lo hemos visto hace algunas semanas en el SOS 4.8) dejan frío al personal, y sus nuevas irrupciones (más bien interrupciones que lo único que consiguen es engrosar un repertorio del que seguirán echando mano de su primer álbum) discográficas son pasos en falso que simulan ser saltos en el mismo sitio pero que recuerdan con bastante demencia al discurrir negativo que generaron en su día Dover pero en versión british.

Gossip regresan tras tres años ocupados en seguir viviendo del cuento y de la edición de Music for Men (Sony, 2009) con A Joyful Noise (Columbia, 2012) o el paso de Beth Ditto y compañía a la militancia en la música de aeróbic parida en la década de los 80, a las canciones ya hechas y deshechas por Cindy Lauper, Gloria Gaynor, Tina Turner o Bonnie Tayler, algún que otro cameo recogido de los momentos punteros de Eurythmics o INXS, la banda sonoras de Footloose o Rocky o los estribillos (sin distorsión y doble bombo) de Europe, Scorpions o Whitesnake. Si te suena demasiado chungo, resabido y violado de tanto manosear, pasa de “A Joyful Noise”. Si, por lo contrario, buscas una alternativa al pop-funk de los reflujos copiotas de Lenny Kravitz y quieres unirte al club de los 80s bailongos, lúdicos y estéticamente pervertidos, ahí está Ditto: con una alternativa a las piezas más funkeras (pero peores que las de !!!, claro) de aquel “Standing in the Way of Control” (Back Yard Recordings, 2007) en “Get a Job”; con otra a la Madonna del “Material Girl” pero con la pasión saltarina de los Ting Tings (“Move in the Right Direction”); otra a las bandas sonoras de épica más feísta de hace tres décadas (“Perfect World” o “Love in a Foreign Place”: perfectas para salir a hacer footing y apagarlas a los treinta segundos); con reggaes reformados que parecen hechos para ser cantados por Natasha Bedingfield (“Into the Wild”); con las caras B que Cindy Lauper nunca hubiera grabado (“Get Lost”); o intentando hacer su propia versión, en versión dance-rock, del “I Love Rock and Roll” (“Horns”).

Apenas en las etéreas bases a lo Groove Armada (“I Won’t Play”) o en zonas de una lentitud, gravedad y solvencia más precisa (“Casualties of War” o “Melody Emergency”, dos buenos intentos que, aun así, no conquistan en su parte melódica) es donde parecen apuntar maneras más salvables. Aun así, Ditto permanece lineal y gritona. Rosa de España lo habría hecho mejor, chata.

[Alan Queipo]

No Hay Más Artículos