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EL JUEGO. La historia de “Aliens: Colonial Marines” viene de lejos: hace muchos muchos años (en una galaxia muy muy lejana), SEGA anunció que estaba realizando un juego que se insertaría en el espacio temporal y físico que va desde “Aliens. El Octavo Pasajero” hasta “Aliens. El Regreso“. De hecho, hace tantos años de esta noticia que, inicialmente, todos pensamos que el juego se lanzaría en la generación de PlayStation 2. Pero no fue así, y los meses fueron pasando… Hasta que, finalmente, el año pasado los primeros trailers de “Aliens: Colonial Marines” cayeron sobre la comunidad videojueguil con una fuerza inusitada. La gran pregunta no tardó en formularse: teniendo en cuenta que nunca habíamos podido disfrutar de un juego que supiera capturar el peculiar ambiente de las películas de la saga “Aliens“, ¿estábamos por fin ante el videojuego definitivo que haría justicia a la serie? De hecho, aquellos primeros trailers ya daban qué pensar: allá había gran parte de la acción a raudales (y del humor) de la entrega de James Cameron, pero también había el mal rollo de la cinta inaugural de Ridley Scott. Ahora, “Aliens: Colonial Marines” por fin sale a la venta… Y pese a ciertas voces que dicen por ahí que la experiencia de juego es demasiado diferente a lo que nos vendieron en los trailers, mi vivencia personal con “Aliens: Colonial Marines” me obliga a reconocer que esta sigue siendo una experiencia adrenalítica y aterradora. Para mí, más que suficiente.

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PRIMERA PARTIDA.Aliens: Colonial Marines” arranca como tienen que arrancar todas las películas de la saga “Aliens“: con los protagonistas despertando de su estado criogénico y viéndose abocados a la acción pura y dura. En este caso, el detonador de la acción es un video del Cabo Hicks, viejo conocido de las película originales, quien pide ayuda para los supervivientes de la USS Sulaco: él, un sintético (que sabemos que será Bishop) y dos mujeres (es decir: Ripley y la niña Newt). De pronto, te ves en la piel del cabo Christopher Winter, a quien su jefe (el capitán Cruz) obliga a pasar desde su USS Sephora hasta una USS Sulaco que vaga por el espacio en la órbita del plante LV-426 (que es la colonia en la que se desarrolla “Aliens. El Regreso“). En resumidas cuentas: no es difícil inferir que “Aliens: Colonial Marines” es un juego que se va a desarrollar a la vez que “Aliens 3“, lo que significa que Ripley ya no estará en la Sulaco sino que estará pasándolo fetén (es un decir) en el planeta prisión Fiorina 161. Así que es evidente que, al ir a investigar la nave en cuestión, sabemos que nos estamos metiendo en las fauces del lobo… Una sensación que se intensifica desde un buen principio, cuando tienes que recorrer un pasillo de cristal que une ambas naves. La construcción empieza a resquebrajarse cuando vas por la mitad y una explosión surge desde tu destino, así que te toca correr hacia la Sulaco y rezar para que la entrada no esté plagada de aliens.

No lo está. Gracias a Dios. Lo que sí que te encuentras es a parte de tus compañeros de escuadrón muertos y otros tantos que intentan salvar a los supervivientes. Uno de ellos te dice que hagas lo propio (salvar a alguien) y que utilices el sensor de movimiento para encontrarlo. Aquí entra en juego uno de los elementos más icónicos de “Aliens. El Regreso“: ese claustrofóbico sensor de movimiento que, al fin y al cabo, no servirá para nada, porque cuando tú creas que tienes a un alien delante, va a resultar que lo tienes en el techo y que está a punto de encularte a base de bien. Esto es algo que pasa (dulce y) continuamente en “Aliens: Colonial Marines“, pero no adelantemos acontecimientos. Por ahora, vas a la búsqueda de tu compañero, pasas un hangar en el que te encuentras la mitad inferior de Bishop (buen guiño a la primer película) y sigues hacia otros lugares de la nave donde los aliens ya han empezado a construir su nido. Por el camino, te toca abrir alguna puerta con un soplete, quedando al descubierto durante un corto espacio de tiempo; lo que te lleva a pensar que si en el futuro tienes que hacer esto cuando seas perseguido por una horda de aliens cabrones, te vas a cagar patas abajo. Sea como sea, sigues adelante, encuentras a tu compañero y resulta que está pegado en una pared gracias al maravilloso entramado de habitual guarrería alien. Justo cuando intentas sacar a tu colega con el soplete, ¡zas!, primer ataque alien en toda la boca: te tira al suelo y tienes que recuperar el arma y quitártelo de encima lo más rápido posible (lo que, más que probablemente, te lleva a una muerte segura la primera vez). Una vez lo has hecho, el bicharraco sale corriendo y toca perseguirlo y matarlo. Bien. Vamos bien.

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A partir de aquí, y una vez con tu compañero a salvo, os toca recorrer la nave juntos a la búsqueda de algún tipo de pista para saber qué es lo que le ha pasado a la USS Sulaco. Aquí no hay concesiones para los recién llegados ni curva de dificultad para principiantes: desde el principio se te exige nivelón, y la verdad es que se agradece. Vas corriendo por los pasillos, topándote con camadas de aliens hijoputescos que tienes que ir masacrando mientras vas aprendiendo las mecánicas del juego: el uso de armas de diferente pelaje (armas principales, secundarias, granadas, etc.), la recogida de munición y botiquines, la búsqueda de ordenadores y cintas de audio que expliquen qué es lo que está pasando, la dinámica con tu compañero (en más de una ocasión te tocará protegerle mientras abre puertas), la consecución de desafíos, la mejora de armas al subir de nivel (algo que puede recordar a la saga “Batman: Arkham“)… Todo ello mientras lo flipas de lo lindo con los escenarios que remiten muy fielmente a los de las primeras películas de la saga “Aliens“: hay pasajes oscuros en los que debes utilizar la linterna (con el componente de horror y angustia que eso comporta), otros puramente apocalípticos (como ese punto central redondo de la nave al que conectan todos los pasillos) y, los menos, espacios vírgenes en los que los aliens todavía no han empezado a hacer de las suyas y donde puedes tomarte un respiro.

Finalmente, consigues hacerte con una cinta en la que se explica lo que ha pasado con la USS Sulaco y te dispones a salir pitando de la nave… Pero justo cuando vuelves por el pasillo de cristal hacia la USS Sephora, un alien sale del estómago de tu compañero y todo se va de madre: el pasillo se va a la mierda y tienes que regresar a la Sulaco, donde te tocará esperar refuerzos escondido en una cabina del hangar mientras varios aliens golpean las parades y llevan tus nervios al límite. Cuando por fin llega la nave de apoyo (lo que implica que abres la puerta del hangar y los aliens también se van de baretas… hasta el vacío infinito y más allá), te espera una gran ¡sorpresa! Y es que, de pronto, en vez de enfrentarte a aliens, te encuentras que tanto tú como tus refuerzos estais siendo atacados por humanos. ¡Humanos! ¿Significa esto que en “Aliens: Colonial Marines“, además de a aliens, te vas a tener que enfrentar al otro gran villano de la saga? Es decir: la corporación Weyland Yutani. Demasiado pronto para tener respuestas…

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¿QUÉ PASARÁ? Está claro que, a partir de aquí, “Aliens: Colonial Marines” ofrecerá varias horas y un total de 11 misiones de desparrame entre horroroso (en su acepción terrorífica, claro) y espídico (por eso de sumar armas + mucho alien). También parece claro que tarde o temprano escaparemos de la USS Sulaco y que incluso descenderemos al desasosegante planeta LV-426, donde está claro que no vamos a encontrar ni un alma humana (¿o acaso no has visto la peli?) y sí mucho alien dispuesto a merendársete. Por ahora, además, el argumento parece lo suficientemente independiente de la saga como para proporcionar diversas sorpresas sin miedo a incurrir en la coherencia del plot original… Así que, si te aguanta el estómago (que es lo que más sufre ante situaciones de estrés), lo más normal será que acabes considerando “Aliens: Colonial Marines” como un tremendo testigo de la saga. Yo ya quiero una secuela en el planeta prisión Fiorina 161. Pero, por favor, que no tarde diez años en llegar.

DISPONIBLE EN… Xbox 360 (versión probada), PS3, Wii U, PC.

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