First-Aid-Kit-Stay-Gold

Las hermanas Söderberg comenzaron a ser conocidas, como tantos otros artistas, cuando se convirtieron en uno de los muchos fenómenos virales de YouTube gracias a un cover de “Tiger Mountain Peasant Song“, tema original de Fleet Foxes. Pero su historia no comienza en dicho punto, sino que viene de antes. Su fama se extendía desde hace años por todos los recovecos de su país natal, ya que, para cuando empezaron a despertar el interés de los oídos más curiosos en el resto del mundo, contaban con un EP a sus espaldas (“Drunken Trees” -Wichita, 2009-) producido Rabid Records. Sin embargo, gracias a Internet y sus bondades, First Aid Kit consiguieron dar el gran salto y firmar un suculento contrato con Wichita Records, sello bajo el que editarían sus dos primeras referencias: “The Big Black And The Blue” (Wichita, 2010) y “The Lion’s Roar” (Wichita, 2012). Si con su primer disco quedaba alguna duda del talento de las holmienses, toda desconfianza se disipó con su segundo álbum, el cual fue adorado unánimemente por la crítica y las catapultó como uno de los duetos de folk más interesantes y adorables del momento, con influencias tan notables como Johnny Cash, Grams Parsons, y Linda Perhacs.

Con su tercera entrega, “Stay Gold” (Sony, 2014) -título inspirado en el poema “Nothing Gold Can Stay“, de Robert Frost-, producido de nuevo por Mike Mogis, siguen fieles a sus cantos pastorales y a las bellas armonías que Johanna y Klara consiguen uniendo sus voces. El country americano vuelve a ser el principal protagonista; y es que, a pesar de la procedencia de las dos hermanas, el estilo musical más característico de dicho continente les sale directamente de las entrañas: al escucharlas, cualquier pensaría que se han criado en el pueblo más rural y castizo del sur de los Estados Unidos. Si lo comparamos con los discos precedentes, puede que no encontremos ningún detalle susceptible de ser destacado: más bien parece que se han asentado en un estilo y una línea compositiva, y que se han ceñido cómodamente al registro que tan bien conocen. De momento, esto no parece resultar problemático, ya que los diez temas que componen “Stay Gold” son únicos, cuidados hasta el mínimo detalle, agradables y la perfecta banda sonora para la temporada estival. Sin embargo, si alargan está tónica durante más tiempo, puede que su música se empiece a resentir… Pero como el futuro es incierto y no queremos pecar de complejo de Sandro Rey, nos ceñiremos a lo que tenemos hoy por hoy.

My Silver Lining” abre el LP con un motivo llevado a cabo por la familia de cuerda frotada que volverá a aparecer en reiteradas ocasiones, recurso que mantendrán en el resto de los temas y que también podíamos escuchar en los discos anteriores. Puede que el tratamiento tan especial que le dan a las cuerdas sea uno de los puntos fuertes de este dueto y uno de los elementos que le dan ese toque tan especial. Y, sí, lo que se escucha de vez en cuando son unas castañuelas muy nuestras, pero hay que ver lo bien que quedan. “Master Pretender” introduce sonidos y efectos un tanto tropicales, siendo animada y pegadiza contrastando con el tono melancólico y profundamente sentimental que caracterizan a la homónima “Stay Gold“. “Cedar Lane” es un híbrido entre el vals y el country, dulce y delicado pero que al final se estrella en una explosión musical. En este tema podemos escuchar una tímida flauta travesera de vez en cuando, aunque tal vez habría sido más interesante explotar las propiedades del instrumento y concederle algo más de importancia y libertad, ya que sus apariciones se quedan un poco cojas. “Shattered & Hollow” comienza con una sencillez desgarradora: durante el primer minuto, toda la importancia recae sobre la voz de las hermanas Söderberg, y tras ésto la parte instrumental gana en presencia pero sigue siendo un tema para centrarse en las virguerías y juegos vocales que hacen.

En la segunda mitad del disco podemos volver a escuchar una maravillosa flauta en “The Bell“, también a ritmo de un animado vals. “Waitress Song” es una de las maravillas del LP, con referencias a Cindy Lauper y una letra que nos habla sobre las diferentes y alocadas posibilidades que nos ofrece la vida. “Fleeting One” se inspira en el efecto negativo que las constantes giras y viajes han tenido sobre las relaciones afectivas de las hermanas Söderberg, y es realmente encantadora. Con el optimismo que destila “Heaven Knows” parece que se disimula un poco el carácter general del disco, pero sólo tenemos que volver a fijarnos en la letra para darnos cuenta que ni en las canciones que parecen más positivas nos libramos de la melancolía y la tristeza. Pero aunque siga teniendo ese fondo deprimente se agradece que, de cuando en cuando, introduzcan temas con algo más de salero. Por último, la totalmente depresiva “A Long Time Ago“, donde en un primer momento el piano es el único acompañante para después unírsele las cuerdas, triste hasta decir basta, ideal para ponerla de fondo y recrearse en miserias emocionales. Un tema final que te deja roto.

En conclusión, con “Stay Gold“, Johanna y Klara Söderberg siguen la línea de su disco anterior, sin introducir novedades pero dejándonos otro disco bastante cojonudo. Lo dicho: ideal para dejar que suene mientras nos relajamos en estos días de calor sofocante.

 

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