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El barcelonés barrio de Gracia ya tiene su epicentro skatero: State, una tienda que también le da caña de la buena a la moda, el arte e incluso las flores.

 

Las buenas tiendas, como las buenas pelis y los buenos libros, siempre tienen varias capas de sentido que pueden ser leídas por gente de lo más variopinta y con intenciones de lo más diversas. ¿Estoy diciendo una locura? Ni mucho menos. Tradicionalmente, un film o una novela eran vibrantes porque te hacían disfrutar en la superficie con una trama trepidante y en el fondo con una idea estimulante y elocuente. Desde hace un tiempo, las tiendas que más parten la pana suelen ser esas que el visitante descubre como quien pela una cebolla: capa a capa, poco a poco, con todo un conjunto de posibilidades de goce a niveles de diferente profundidad. Cojamos, por ejemplo, State: a primera vista una tienda de skate que, además, dejará muy locos a los fashionistas freaks de las marcas exclusivísimas y que incluso tiene una pequeña gran sorpresa para cualquiera que se deje emocionar por el arte urbano, las plantas y las flores (es decir: todos, ¿verdad?).

Pero empecemos por el principio: State rima con skate, y eso no es una casuliadad cualquiera. No cabe lugar a dudas que este local pretende convertirse en el epicentro del rollo skater del barrio de Gracia, ya que se encuentra en el número 108 del Carrer Torrent de l’Olla (es decir, en la vía neurálgica del barrio, justo a medio camino de tres de sus plazas más importantes: la Plaza del Sol, la Plaza de la Vila y la Plaza de la Revolució). Y, sobre todo, el skate es algo que va trenzado en el ADN de este espacio alumbrado por la mente de Jose Parrón: sólo hace falta ver las tablas que coronan el tramo delantero del local para darse cuenta de que el monopatín es algo que aquí se toman muy en serio: tablas exclusivas, ediciones limitadas y una selección de skates que lubricarán los sueños de cualquier aficionado medio se dan la mano con todo un cojunto de recambios (de hecho, en State también reparan los daños de tu skate después de que le hayas dado cañita brava a lo largo y ancho de las calles de la Ciudad Condal) y, sobre todo, con los dos complementos imprescindibles para todo skatero: las gorras y los sneakers.

 

 

Aquí entramos, además, en el terreno de la moda. Porque las gorras y los sneakers que hay en State no son los que vas a encontrar en el resto de tiendas de esta ciudad nuestra tan tendente hacia la repetición, la homogeneidad y el aburrimiento. Por el contrario, aquí encontrarás una selección realmente brillante de marcas que, si no son exclusivas de State, poco le faltan: Parrón trata sus estanterías como un mostrador de joyitas en el que todas y cada una de sus piezas resulta ser única y original. Y si esto es aplicable a los sneakers y a las gorras, lo mismo puede decirse de absolutamente toda la ropa que ocupa la parte trasera de la tienda: las marcas que allá encontrarás no las vas a encontrar en casi ningún otro lugar de Barcelona, y eso es algo que no se paga con dinero (bueno, sí que se paga con dinero, que no es cuestión ahora de que arruines a esta tienda). HUF, Thequietlife, Diamond, adidas SkateBoarding, Independent, Venture Collection, Laser, Primitive… El suma y sigue de firmas es un no parar. Y por si esto fuera poco, State tiene una línea propia de ropa a cargo de la diseñadora Laia Sánchez que se ha visto bautizada con un precioso modelo de camisa masculina que en breve se verá acompañada por nuevas piezas tanto para hombre como para mujer.

Hasta aquí las dos capas iniciales de State: el skate y la moda. Pero todavía hay más… Para empezar, la parte superior de las paredes de la tienda está reservada para diferentes exposiciones artísticas que se irán viendo ocupadas por muestras urbanas y desafiantes. Y, por si esto fuera poco, Sate dispone de un confortable patio interior que pretende convertirse en un club social terracero y que ha sido bellamente ocupado por Flower’s Will, el proyecto de arreglos florales con el que Jandyra Parra aporta un balón de aire a la tienda: un remanso de paz con el que los skateros pueden acabar el día de lo más fetén o que puede convertirse, simple y llanamente, en parada obligatoria para todos aquellos que hayan caído en State movidos por la compra fashionista de sus marcas exclusivas y quieran rematar la jornada adquiriendo alguna planta o arreglo floral, que nunca está de más. Lo dicho: visitar State es como ir quitando capas de una cebolla… Lo bueno es que con esta cebolla no vas a llorar. A no ser que te salgan los lagrimones como puños cuando te des cuenta de que lo quieres todo y que no sabes cómo carajo vas a pagarlo.

 

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