mahala

No es difícil suponer que, para un astrónomo, ver cómo nace una estrella debe ser uno de los mayores placeres tanto en lo profesional como en lo humano. Esta gratitud se extiende, nadie lo duda, a muchos otros alumbramientos de estrellas: seguir el nacimiento de un escritor de los que cambian las cosas cuando eres un editor, ver cómo nace un actorazo cuando eres director de cásting… Y, en el caso de los periodistas, lo que nos motiva es coger al vuelo el talento incipiente, ya sea en forma de nuevas bandas, nuevos escritores, nuevos cineastas o, por qué no, nuevos fotógrafos. No nos referimos a ese momento en el que ya hay bastante gente hablando de un nuevo artista y te sumas al carro. No. Estamos hablando, más bien, a seguir la carrera de alguien que te interesa desde un buen principio. Eso es lo que nos está ocurriendo a nosotros con Mahala Marcet, actual editora de fotografía en Playground.

Mentiríamos si obviáramos el hecho de que Mahala es una persona a la que, primero, queremos en lo personal. Pero que nadie piense que lo íntimo eclipsa a lo profesional, porque mucho antes de conocerla en profundidad ya nos habíamos enamorado poderosamente de sus fotografías. Así nacen las estrellas en la era 2.0: ves unas fotos excepcionales en el perfil de Facebook de alguien a quien no conoces, luego resulta que descubres su Instagram y allá la cosa incluso se dispara a unos niveles extremos. No estamos hablando de la típica persona que hace fotos a sus piernas en la playa ni que toma las redes sociales como un medio visual para la autopromoción egotística. Todo lo contrario: como todo buen retratista, Marcet siempre se ha especializado en mirar hacia fuera y conseguir, de una forma sublime, que ese exterior sea la expresión sutil de su interior. Su estilo coge el coolness tan típico de la modernidad (barcelonesa… y de más allá), lo depura de todo tipo de superflua tontería y consigue atrapar una estilización y elegancia clásicas y perdurables, lejos de la fugacidad del hipsterío postmoderno. Y si hablamos de fotografiar espacios y no personas, es necesario resaltar la pulcritud con la Mahala capturar el espíritu de cada lugar sin necesidad de rimbombancia ni fuegos artificiales: huye del exceso porque sabe que, al fin y al cabo, la personalidad se esconde en los detalles. Dios está en los detalles, que dicen por ahí. Y Mahala ya ha impreso en su papel fotográfico a varios dioses de lo cotidiano.

Ahora, además, Mahala Marcet ha decidido sacar sus fotografías del círculo íntimo de sus redes sociales: en su propia web puedes encontrar una selecta colección de retratos, espacios, festivales musicales, viajes y, al fin y al cabo, una justificación absoluta para que entiendas por qué somos tan fans de ella. Tan fan somos, que no podíamos dejar pasar la oportunidad de que ingresara en nuestro club de Fantastic People: lo hace con un cuestionario con el que, además de empezar a adorar a la fotógrafa, también comprenderéis por qué queremos tanto a Mahala en lo personal.

 

Nombre. Mahala Marcet.

Edad. 30 años.

Profesión. Fotógrafa y community manager durante los últimos cuatro años.

El rincón favorito de tu ciudad. Ahora mismo mi nuevo apartamento, donde vivo desde hace ocho meses. He conseguido ese estado de paz que hace que no me apetezca salir prácticamente.

El último hallazgo en tu ciudad. El paki de la calle Parlament. Amor a primera vista.

Ese sitio que no quisieras que conociera más gente para que no lo abarroten. El paki de la calle Parlament. Ese lugar es sagrado ahora mismo.

El último evento en el que has estado. ¿Piknic Electronik? Creo que sí… Si mi memoria no me falla, que podría ser. Piknic Electronik con Pional y Joy Orbison.

¿Dónde haces la compra? Para básicos de casa, a un supermercado por Sant Antoni. También he empezado a ir al paki mencionado más arriba y, para verduras, voy probando lugares en el Raval, pero ya he localizado uno gracias a una buena amiga: EL lugar para las verduras y demás maravillas.

Si te invitara a cenar a mi casa… ¿Qué traerías? Vino y aceite. Y si falta el postre, postre. Nunca hay que cenar sin postre.

Define tu estilo en pocas palabras… No creo tener un estilo definido. Suelo llevar más o menos lo mismo siempre: pantalones y camiseta o camisa ancha. Si me quiero esmerar un poco más, vestido. Todo ancho en general, no me gusta que la ropa me quede prieta. O voy de negro o combino estampados. Y no depende de estados de ánimo, depende de ese gran momento en que abres el armario y lo primero que veo, ahí voy.

¿En qué te inspiras a la hora de escoger tu look? Para el día a día, no me inspiro: paso muchas horas en casa entonces, intento estar lo más cómoda posible. Y, si voy a salir por algo en especial, tiro por el vestido o pantalones largos. Nunca shorts. Me gusta ir tapada: amo el otoño y el invierno, los abrigos, sweaters, bufandas y gorros. En verano me cuesta más encontrar mi rollo.

¿Crees que tu look te define de alguna manera? Podría ser. Creo que no tengo un look marcado y no creo seguir modas tampoco. Supongo que eso quiere decir algo, pero tampoco me paro a pensarlo demasiado. Me gusta la ropa y, cuando tengo la oportunidad de viajar, es en esos viajes donde intento comprarme la ropa.

¿Cuáles son tus tiendas y marcas favoritas? Recomiéndanos alguna tienda de tu ciudad y de algún sitio que hayas visitado… Mmm… No suelo “ir de compras” pero, si creo necesitar algo, voy a TopShop y American Apparel aquí en Barcelona. Si viajo, me gusta descubrir tiendas nuevas y ropa más única. De todos modos, aún conservo y uso mucha ropa de cuando vivía en NY. Allí compraba en tiendas por East Village y Lower East Side, y en Brooklyn también.

¿Cuál es tu prenda de vestir favorita? Unos pantalones negros que tengo desde hace trillones de años, que enseguida que hace un poco de fresco ya no me los quito. Forman parte de mí. He de decir también que hace escasos días me compré mi primera gabardina y creo que puede convertirse en mi prenda favorita.

Dime algún icono que te guste imitar en cuanto a como viste, o que simplemente te guste y por qué te gusta… Mi madre. Para mí, siempre ha sido la persona más elegante que conozco. Todo le queda bien. Es alta y, además, combina muy bien lo femenino con lo masculino. Y tiene unos abrigos alucinantes. Tiene un don para la creatividad y se nota en las prendas que lleva y cómo las lleva. Eso sí, nunca desentona.

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