La crisis parece estar acechando en cada esquina y cada vez se hace más claro que incluso los más grandes padecen sus consecuencias. Esta vez le ha tocado sufrirla al mayor fabricante de prendas de vestir de Estados Unidos: American Apparel. Al parecer, y sin entrar en jerga económica ni conceptos financieros, la compañía ha fallado en presentar sus cuentas por segundo semestre consecutivo. Esto se traduce en que será obligada a dejar de cotizar en bolsa, paso que normalmente precede a la bancarrota. La empresa, que padece pérdidas desde el ejercicio 2009, se ha encontrado con dificultades para conseguir nueva financiación, además de mantener la que ya le había sido concedida, por lo que se encuentra con graves problemas de liquidez.

Y a mí que lo que siempre me había extrañado es que una empresa como American Apparel fuera tan rentable: básicos a precios estratosféricos, prendas imponibles, spandex, lycra y brilli-brilli a tutti plen, vestuario al más puro estilo table dancer… Pero eso sí: es American Apparel y es súper cool, como su propio creador la ha calificado: “la meca de los hipsters”… Dov Charney, el fundador de la marca, ha dado a entender que su nueva estrategia será centrarse en sus antiguos clientes, los cuales considera que están más interesados en prendas más ponibles (como pueden ser los pantalones chinos) que en sus conocidas piezas con glitter. Pero, ¿bastará este cambio para saldar una deuda de tales magnitudes y que sobrepasa los $80M?

No nos queda más que esperar para ver cómo se desarrolla la batalla financiera de una de las empresas de moda más controvertidas de los últimos tiempos. Personalmente, me encantaría que salieran de tan incómoda situación sin problemas, porque si algo es verdad es que cada vez que visito una de sus tiendas salgo horrorizada con sus precios pero fascinada con sus colores.

[M. Àngels Jover]

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