Eduardo Williams: “Me interesan quienes no viven bajo reglas estrictas de identidad”

El Festival de Locarno lo distinguió como Cineasta del Futuro… ¿Cómo dejar pasar la oportunidad de charlar con Eduardo “Teddy” Williams”?

 

Hay para quien el cine es un medio de obtener algo, una fama, un éxito, unos privilegios. Pero también hay para quien el cine es una necesidad, esa parte de uno mismo que le permite expresarse y comunicarse con el mundo exterior… Eduardo “Teddy” Williams pertenece al segundo tipo de realizadores. A aquellos que conciben el cine no como una cara herramienta para formalizar ideas ajenas que te proporcionen fama propia, sino más bien como una herramienta de lenguaje absolutamente inseparable de tu propia existencia, de cómo ves el mundo, de cómo te gustaría que ese mundo fuera realmente.

El cine de Williams es un acto personal a la vez que social e incluso político (aunque no politizado). Será por eso que, tras describir una de las parábolas ascendentes más elocuentes del cine internacional reciente gracias a una concatenación pulcra de cortometrajes in crescendo, después de convertirse en un básico del circuito festivalero más sibarita, su primer largometraje se hizo con el gran premio Filmakers of the Future en el prestigioso Festival de Locarno 2016. El título de la película es “El Auge de lo Humano“, y si todavía no te has permitido el placer de perderte en sus entresijos, hazlo cuanto antes mejor y déjate llevar por las múltiples reflexiones a las que te obliga un film del calibre del de Williams.

Mientras prepara su siguiente largo, el realizador está inmerso en la obligada (aunque para él sufrida) ronda de promoción y festivales… Una ronda que le trajo a España hace unas semanas como parte del festival internacional de cortometrajes Curtocircuíto 2017, en Santiago de Compostela, que le dedicó una retrospectiva a sus cortometrajes. Una excusa como otra cualquiera para pillarle por banda y hablar del auge de lo humano, pero también un poco de lo divino.

 

El Auge de lo Humano

Tienes 30 años justos y siempre hay mucha mística en estas edades tan redondas… ¿Crees que va a cambiar la forma en la que has visto cine hasta ahora? No le presto mucha atención a la edad. No creo que el tiempo pase igual para todos ni que los ciclos tengan que estar marcados por la temporalidad de los años. Siento que la manera de ver el cine para mi va cambiando todo el tiempo, suavemente. Los dos momentos en los que puedo identificar que la manera de ver cine cambió más bruscamente para mi fue cuando empecé a estudiar cine y, más tarde, cuando empecé a hacerlo.

¿Crees que puede cambiar tu forma de hacer cine a medida que te hagas más mayor? Supongo y espero que sí. No necesariamente para mejor o peor, sino que vaya desarrollándose al mismo tiempo que lo hace mi vida y lo que me rodea.

Lo digo porque, te voy a ser sincero, yo tengo 37 años y a mi me ha cambiado mucho la forma de ver cine. Más sincero todavía: hasta los 30 más o menos decía que me gustaba Godard, pero ahora me gusta Godard de verdad. ¿Tienes algún caso similar? Al no pensar mucho en esos términos, no me doy cuenta si eso pasó o no. Sí me doy cuenta de que hay películas que son importantes para mí algunas veces por el momento en las que las vi y ahora no necesariamente pienso lo mismo de ellas. Me parece que eso es parte del cine, cómo interactúa con cada persona en diferentes momentos de su vida.

¿Qué tiene que tener una película para que, al llegar los títulos de crédito, digas “joder, me voy a acordar de esto toda mi vida”? Creo que nunca pensé eso. No soy muy fanático de acordarme de las cosas tanto. No creo que me acuerde de algo para toda la vida y, si lo hago, será un recuerdo que va cambiando con el tiempo. Lo más intenso que he sentido en algunas películas fue como un estado de trance extraño, de creer o sentir que mi pensamiento y la imagen y el sonido de la película iban juntos y unidos y no mediaba nada entre ellos, ni la palabra ni ningún tipo de explicación o análisis. No recuerdo en qué películas fue. Creo que mi pensamiento funciona más como la digestión o el reciclaje, la información o los recuerdos se deshacen y aparentemente desaparecen para probablemente formar parte de otra cosa. Igualmente, agradezco que existan otras personas que recuerdan de manera más concreta y pueden archivar o guardar datos más concretos, lo cual me parece que es útil también.

En Curtocircuito has presentado tu obra como cortometrajista antes de dar el salto al largo con “El Auge del Humano”… Yo sólo he visto tu largo porque por aquí tampoco es tan fácil ver tus cortos. Así que te voy a pedir un favor: ¿me puedes hablar de las temáticas y las formas que te han interesado o te han llevado a realizar tus cortometrajes? Dicho de otra forma: ¿qué es lo que tienen en común todos tus cortometrajes si es que lo tienen? Supongo que lo más interesante que comparten es algo que sucede en el cine y que por lo menos yo no puedo traducir muy bien en palabras. En los primeros cortos lo que me generaba las ideas o las ganas de hacer una película era descubrir lugares y posibles comportamientos dentro de ellos. También la relación con cierto tipo de literatura argentina contemporánea y su manera de relacionar sensación de realidad y fantasía a través de la palabra. Luego fui llevando eso hacia otros territorios, espacios, idiomas y continentes, otras situaciones de trabajo y diferentes personas que fueron colaborando a su manera. Las personas y los lugares que conocía al momento de filmar fueron teniendo más influencia en los últimos cortos, también la relación con lo que no entiendo y la intención de mirar situaciones similares de diferentes maneras. En ninguno hay un protagonista individual y en casi todos las personas son vistas como parte de un medio ambiente que los excede. En todos está la curiosidad como fuerza para avanzar, el rechazo hacia descansar en lo establecido y un punto de vista bastante particular.

Eduardo Williams

Visto en perspectiva, ¿qué crees que has ido aprendiendo a medida que avanzabas en tu carrera y que ha hecho que tu último corto sea diferente al primero? Contesté algo de esto en la anterior respuesta. Para agregar algo más concreto, recuerdo en el último corto que, llevado por los actores, llegué a un lugar que me recordó a otro en el que había filmado uno de los primeros cortos. Era muy similar y a la vez opuesto, un barrio en destrucción y otro en construcción usados de maneras particulares por los personajes y de colores similares. En el primer corto había filmado con actores, ensayando sus posiciones y diálogos, creando un movimiento con el que había quedado contento un vez que vi el corto. Cuando me encontré en este espacio similar con chicos que hablaban un idioma del cual yo no podía entender ni su entonación (vietnamita) y que no eran actores ni querían serlo, recordé esa escena del corto anterior y pensé que sería bueno captar algo de lo que me había interesado en ella trabajando de manera totalmente diferente. Sin poder controlar ni comunicarme con quienes estaban frente a la cámara. No podía pedirles nada específico y tenía que adaptarme yo a ellos. Luego quedé contento con el resultado, y creo que fue un ejercicio muy útil. Esta manera diferente de construir la película la hizo diferente al final a la primera, aunque todavía comparten ciertos aspectos. También hubo una intención de ir abriéndome cada vez más a lo que no controlo, viendo en esto una sensación de realidad y de documental más fuerte que se mezclaba con mis ideas que generaban algo más parecido a la ficción.

Ahora que has dado el salto al largo, ¿vas a dejar por completo el formato corto o veremos otros cortos tuyos en el futuro? No lo sé, pero en principio creo que sería bueno seguir explorando diferentes duraciones. Por ahora pienso en hacer un largo como próximo proyecto, pero no sé de qué duración.

Centrándonos a “El Auge del Humano”, a mi me parece que el auge de lo humano (cuando más humanos hay) también implica que son menos humanos que nunca y que buscan “algo”, una identidad, no sé qué, pero todos tus personajes vagan buscando algo… ¿No crees? Creo que hay en la película una valoración por la búsqueda, por avanzar a veces hacia lo conocido o lo desconocido e incierto, intentar diversificar los puntos de vista posibles. Se reconocen claramente algunas de las cosas que no se desean y se intenta avanzar hacia la búsqueda de otras nuevas. No creo tanto en ser más o menos humanos, sino en ser diferentes humanos, a lo largo del tiempo o del espacio. Sí me parece que la idea de ser más cantidad que nunca, de ser una especie que se reproduce en cantidad, como otras lo han hecho en otros momentos, y sentir que dominamos trae ciertas implicaciones interesantes para pensar, muestra cierta fuerza y fragilidad.

¿Es este desamparo y esta búsqueda continua algo que también te ocurra a ti? Vamos, ¿qué es lo que estás buscando y no encuentras? Sí es algo que me ocurre a mí. Supongo que busco formas de experimentar la vida personales y a la vez diversas, en lo individual y lo colectivo. Intento pensar y compartir diferentes puntos de vista, posibilidades, acercamientos hacia la realidad y la fantasía. Lo que a mí me interesa genera una actividad que se mezcla con los intereses de otras personas y termina en una película, que a su vez es un elemento que cada espectador ve de una manera diferente. Veo todo este proceso como una pequeña búsqueda de compartir lo que a uno le gustaría promover y compartir con otros y ver qué genera. También busco poder tener una vida en la que pueda ocupar el tiempo lo más posible en algo que me interese, esto quiere decir principalmente evitando trabajos que sean muy poco interesantes y que me utilicen como una máquina e intentando promover maneras de trabajar más agradables para todos. También buscando manera de relacionarme con el dinero de la manera menos nociva posible. Compartir el tiempo con otros y que no siempre tenga que estar clara la productividad de este tiempo, para qué sirve o qué generará. Creo que hay algo de eso en los personajes de la película.

Me impresiona la naturalidad de tu cámara y cómo es capaz de mantenerse neutral por igual ante un nido de hormigas o ante un grupo de chavales emitiendo en cam4 (o donde quiera que se muestren medio en pelotas para que les den pasta). ¿Esto es que concibes tu labor de director como alguien que retrata la verdad desde lejos, sin alterarla? Creo más en la ambigüedad. Creo que, por momentos, puede haber en la película esa sensación de retratar algo que sucede sin alterarlo, tanto por la manera de usar la cámara, por cómo actúan las personas que vemos o el tipo de situaciones que suceden, tanto como la estructura general de la película. También creo que hay otros momentos de fantasía, como el hecho de atravesar una pantalla de una computadora, entrar en un hormiguero u otro tipo de situaciones que no remiten a lo que asociemos con la realidad y lo común. Me interesan especialmente las escenas en las cuales estas dos sensaciones están juntas, la de observar algo que parece no estar intervenido por la película y al mismo tiempo parece estar construido o ser algo que no remite a la vida normal, que estas sensaciones se confundan pudiendo mostrar esta ambigüedad que siento. Creo que esto se puede crear por cómo se muestran las situaciones y la cámara es una parte importante.

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Lo que es cierto es que, sobre todo en la primera parte de “El Auge del Humano”, consigues uno de los mejores retratos de las nuevas generaciones que he visto nunca. Ahora bien, es un retrato ciertamente pesimista. ¿No te parece? Creo que tiene dosis de pesimismo y de optimismo. El hecho de querer buscar, tener la inquietud de estar juntos y de avanzar, de rechazar una forma de vida generalizada e intentar ir hacia la posibilidad de personalizar estas formas me parece algo optimista. El hecho de permitirse ser pesimista también encierra cierto optimismo, salvo que sea la completa desidia, que no creo que sea el caso en la película. Me parece imposible no ser pesimista viendo muchas características de la sociedad, pero siento cierta obligación de querer buscar algún rasgo de optimismo, especialmente cuando se trata de crear algo junto a otros y para compartir con otros.

Tu película me recuerda especialmente a Apichatpong Weerasethakul. Será el retrato dividido en partes diferenciadas (díptico, tríptico, hasta el infinito y más allá), será el retrato estructurado como pura anti-narración… Será lo que sea, pero ¿cuáles son realmente los directores con los que sientes que tu obra está en mayor sintonía? No lo sé, me resulta más fácil reconocer lo que me inspira desde otros lugares, como la literatura, las artes plásticas o elementos relacionados con personas, lugares, pequeños elementos que encuentro en Internet, en canciones, en frases de otras personas, muchos elementos que parten de mi experiencia personal. No tengo dudas de que hay películas que me han influenciado, pero nunca me interesó demasiado ser yo quien analice eso. Por un lado, porque no es la manera de pensar en la cual me siento más cómodo; y, por otro, porque desde que he empezado a hacer cualquier corto en la universidad, pareciera que casi la única manera de intercambiar pareceres sobre ellos es con nombres de otros directores ya reconocidos. Nunca sentí que esto me sirva para mi trabajo de crear películas y al ver que es una costumbre tan generalizada me pareció interesante buscar influencias en otras fuentes. Me parece interesante que exista gente que pueda crear relaciones entre diferentes tipos de directores pero por ahora no tengo la necesidad de hacerlo yo.

Ahora voy a ser valiente: “El Auge del Humano” sin ser abiertamente queer, sí me pareció que ofrecía una visión muy interesante de la disolución de la sexualidad canónica y binaria en el siglo 21 (ahí está un colega comiéndole el rabo a otro sin trauma alguno para conseguir dinero). ¿Era tu intención? Si es que sí, ¿por qué te parece algo importante? Sí, es mi intención. Sin hacer de esto el tema principal de la película, que no tiene ningún tema principal, sí me pareció bueno poder hablar de esto en relación a otros temas como el trabajo, la búsqueda, la comunicación, las comunidades, los idiomas, etc. Observo con interés ciertas partes de la sociedad que creen en esto, que no viven bajo reglas estrictas de una identidad que tenga que caer siempre en una categoría específica, que se permite explorar. También veo otra parte de la sociedad que cree e intenta hacer fuerza para que los demás vivan de la manera que a ellos les parece correcta. Esta última me parece que tiene mucho más fuerza históricamente. Me parece importante promover y compartir desde mi trabajo el primer tipo de manera de ser personal y colectiva. En parte, porque personalmente me siento identificado con ella, y porque también creo que es la más positiva para todos, mismo los que no creen en ella. Alguien me dijo una vez que le parecía que la película era queer, y me pareció una buena idea en el sentido de que no está buscando caer en una categoría específica preestablecida y cree en la fluidez de la identidad.

Una pregunta que últimamente le hago a todo el mundo porque siempre me contestan cosas interesantes: ¿cuál es la pregunta que nunca te han hecho pero que te encantaría responder y, bueno, claro, respóndela ya de paso? Sinceramente, no me interesa mucho responder preguntas, si puedo elegir. Las respondo creyendo que tal vez sean una vía para que alguien más se acerque a ver la película, pero no tengo especial interés en decir algo en particular. Me interesa hablar a través de las películas que hago, enfrentarme a las preguntas que ese proceso me genera. No es que a veces no encuentre útil el hecho de verme enfrentado a responder preguntas, pero no hay nada en especial que me interese decir en expresarme en palabras, por eso elijo el cine, buscando comunicarme a través de otro lenguaje.

Y, para cerrar, el futuro… ¿Qué es lo próximo en la carrera de Teddy Williams? Tengo algunas ideas para un próximo largometraje que, terminando ahora la parte más intensa de tener que hablar y pensar en la película pasada, ya espero ponerme a escribir en los próximos días. Como no tengo un domicilio fijo ni las obligaciones o presiones que esto trae, estoy ahora en un barco rumbo a una isla que creo debe ser muy linda, intento ir a un lugar con la idea de que me sirva para concentrarme, ya que en las ciudades o los lugares a los que estoy más acostumbrado a estar, tiendo a tener dificultad en concentrarme y ponerme cada vez más en estado de ausencia, lo cual me parece bueno en cierta medida pero a veces creo que me excedo. También espero poder juntar ideas pequeñas que andan flotando por mi cabeza y que el placer por lo que me rodea, el aire, la luz, el agua me permita aclarar un poco qué es lo que quiero hacer antes de lanzarme hacia nuevos lugares y personas aún desconocidas.

 

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