The Cranberries

Dolores O’Riordan ha muerto… Así que recordamos con el corazón en un puño todos aquellos temas de The Cranberries que nos acompañarán por siempre jamás.

 

Dolores O’Riordan ha muerto hoy 15 de enero a los 46 años de edad. El año pasado, abandonó la gira de reunión de The Cranberries debido a un problema de espalda, pero el manager de la artista no ha relacionado aquel problema de salud con un fallecimiento que se anuncia como repentino. No se han dado explicaciones todavía… Y, la verdad, lo primero que he hecho al enterarme de esta noticia no ha sido buscar explicaciones. Ha sido más bien buscar a ciertas personas que saben que fui muy fan de The Cranberries en los 90. Lo saben, y lo sufrieron.

Lo primero que he hecho es abrir el chat con mi mejor amiga, que me conoce desde que tenemos 18 años (lo que viene a significar que me pilló en 1998, cuando ya no era súper fan del grupo pero cuando todavía me duraba la fiebre de sus dos primeros discos). Curiosamente, ella hacía ya un rato que me había pasado la noticia. “Me pusiste “Linger” en la primera cinta que me grabaste“, me ha dicho. “Esa canción es súper tú“, ha seguido. Y casi se me saltan las lágrimas.

Algo parecido me ha ocurrido con mi hermano, que no se cree todavía que Dolores O’Riordan haya muerto porque, venga, hombre, ¿46 años? Pero si era ayer cuando le daba por culo a toda mi familia con mi capacidad para escuchar en repeat las canciones que me llegan al fondo de alguna forma u otra. Para “escucharlas” en repeat, pero también para “cantarlas”. Mi pareja siempre me dice que soy la persona que peor canta en el mundo porque no mantengo el tono nunca y lo voy cambiando cada tres palabras. Y ahora mismo me da por pensar que suerte que, a diferencia de mi hermano y mis padres, nunca tuvo que sufrirme cantando a The Cranberries, porque llevo un par de horas haciéndolo a solas delante del ordenador y creo que ahí nacieron todos mis males como (no)cantante: de intentar imitar los gorgoritos de esta señora que siempre tuvo una voz con la que exploró lugares que solo ella podría haber explorado.

Acto seguido, después de hablar con mi mejor amiga y con mi hermano, me he puesto a escribir. Lejos queda la intención de analizar el legado de Dolores O’Riordan al frente de The Cranberries porque, básicamente, nunca fui fan de esta banda como soy fan a día de hoy de otras bandas, desde mi propia profesión como periodista musical. De The Cranberries fui fan desde las entrañas, desde el corazón, desde la entrepierna. Rara vez desde la cabeza. De The Cranberries fui fan como solo se es fan cuando tenías 15 años en los 90 y te pasabas las tardes enteras en tu habitación con la música a toda ostia, desgañitándote mientras sostenías en la mano el pertinente libreto con las letras de tus discos favoritos.

Así fui fan de The Cranberries. Y así escribo este pequeño texto mientras vuelvo a escuchar canciones que me agarraron por el pescuezo hace más de dos décadas. No entiendo por qué dejé de escucharlas… Bueno, sí que lo entiendo. Escuchándolos ahora mismo, puedo decir que los dos primeros discos de la banda comandada por O’Riordan fueron jodidamente alucinantes. Una especie de respuesta europea al indie yanki de aquella época pero tocado por la voz prodigiosa de Dolores O’Riordan, con una carga de histrionismo emocional y orgullo irlandés que suena a pura Europa contra la desgana americana.

Dolores O'Riordan

La portada de aquellos dos discos compartían escenografía: un sofá sobre el que estaban sentados los cuatro miembros de la banda. No parece casual, ya que son dos discos de una intimidad cálida y palpable, algo que se perdería en los siguientes trabajos, donde no solo se abandonaría el sofá, sino también la intimidad. Anécdota interesante: los dos últimos discos de la banda antes de separarse también tuvieron un elemento común, pero en este caso fue la inmensidad del paisaje desértico. Fue el momento en el que The Cranberries apostaron por grandilocuencia instrumental, por músculo sonoro, por producción destinada a petarlo en la MTV cuando salir en la MTV era algo relevante y necesario. Si el primer disco fue la intimidad instrumental y el segundo la exploración de los límites vocales de O’Riordan, a partir del tercer LP la banda se perdería en su apuesta por el maximalismo y, aunque hacia el final de su trayectoria intentaría volver a los inicios, nunca acabó de funcionar. Nunca acabó de sonar tan sincero y humilde como en sus primeros trabajos.

Por eso mismo, centrémonos en aquellos dos discos… porque en ellos está el verdadero corazón de The Cranberries. “Everybody’s Doing It, So Why Can’t We?” (Island, 1993) y “No Need To Argue” (Island, 1994) están repletos de joyas preciosas que encandilan a la vista (y a los oídos), pero que también tienen aristas en las puntas capaz de cortar la piel más dura. Están repletos de canciones que, veinte años después, he vuelto a cantar palabra por palabra sin equivocarme porque, fundamentalmente, aquello que adoramos parece ser que no lo olvidamos nunca. Están repletos de temazos que, ahora que Dolores O’Riordan ha muerto, pasarán a la historia como testimonio de una época, los 90, que sonó tal que así.

Y cualquiera podrá pensar que soy un oportunista y que me he puesto a componer un Top 10 de canciones de The Cranberries en cuanto me he enterado del fallecimiento de su cantante… Pero no. Que cada uno piense lo que le dé la gana. Pero no. Lo que ha ocurrido es que he empezado a escuchar todos estos temazos y me han venido unas ganas muy irrefrenables de recopilar todos aquellos temazos que me dieron la vida (que también me la quitaron un poco) en una playlist a la que recurrir en los próximos días. Porque eso está claro: puede que, llevado por la frustración que me causaron sus últimos trabajos, renegara de los primeros discos de The Cranberries durante un tiempo. Pero han vuelto. Y de forma intensa.

Así que, habiendo explicado que esto no es una apresurada y oportunista lista de hits, sino una sentida recopilación de alguien que fue fan de The Cranberries, a continuación dejo los diez temas de la banda que, definitivamente, me acompañarán con cariño por siempre jamás. Es una lista íntima y personal en la que, como también he justificado más arriba, solo hay temas de los dos primeros discos además de dos del tercer, “To The Faithful Departed” (Island, 1996), porque el genio tampoco es algo que se extinga así como así. También pongo a continuación links a la playlist que he hecho tanto en Apple Music como en Spotify, donde me he permitido 14 canciones porque, mira, es que tenían que ser 14. Y punto.

Los temas a continuación van en orden de disco y de tracklist. Así se evitan tops absurdos que no vienen a cuento porque lo que aquí interesa no es hacer rankings sensacionalistas, sino simple y llanamente interesa que los que fueron fans de The Cranberries los recordemos con emoción y que los que nunca lo fueron (porque no, sin más, o porque eran demasiado jóvenes) puedan descubrir por qué fue uno de esos escasos grupos capaces de romperte el corazón. Será que, cuando pones el corazón encima de la mesa, resulta imposible que el corazón de quien escucha no acabe seriamente afectado. [Más información en el Facebook de The Cranberries // Escucha la playlist “Best of… The Cranberries” en Apple Music o en Spotify]

 

“DREAMS”, de The Cranberries (“Everybody’s Doing It, So Why Can’t We?“)

 

“LINGER”, de The Cranberries (“Everybody’s Doing It, So Why Can’t We?“)

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