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Para las mentes más vagas, no resulta difícil situar a Eric Berglund en el epicentro de todo el seísmo de coolism sueco que hemos vivido en los últimos tiempos. Este hombre estuvo al frente de The Tough Aliance, que fue el grupo / avanzadilla que definió el sonido que más tarde adoraríamos como marca de la casa sueca: pop optimista, toques baleáricos, una concepción del chill para nada aburrida… También resulta que Berglund es el capo del sello Sincerely Yours, que nunca tuvo vocación de masividad (como, por poner un ejemplo cercano geográficamente, Labrador) pero que, sin embargo, fue aupado como el epítome de esa visión sueca mencionada unas líneas más arribas. Por si todo lo dicho fuera poco, en el año el año 2010, en pleno auge del hype nórdico, Berglund pegaba un puñetazo encima de la mesa con su proyecto CEO: “White Magic” (Modular, 2010) no tardaría en convertirse en la joya de la corona de la invasión sueca, en esa obra en la que todos se miraron pero que ninguno pudo superar.

Sea como sea, de todo aquello hace ni más ni menos que cuatro años, y no está de más afirmar que, a día de hoy, el hype sueco ya no es hype para nada y que pocos son los supervivientes del naufragio. En este tiempo, muchos son los que podrían haber pensado que el susodicho naufragio acabó también con la vida de CEO. Pero resulta que, en todo este tiempo, Berglund no estaba muerto… pero tampoco de parranda. Para empezar, decidió abandonar la ciudad para marcharse a vivir en el campo en total soledad. Y, sobre todo, inició un proceso de purgación espiritual que ha acabado por volcar en “Wonderland” (Modular, 2014), un disco que abría el año recordándonos que, al fin y al cabo, los que situaron a Eric Berglund en el epicentro del seísmo de coolism sueco fueron precisamente eso, mentes vagas, porque lo que CEO ha estado practicando durante todo este tiempo es simple y llanamente buena música. La mejor música. Una música que no entiende de cerrar fronteras geográficas, sino de abrir el alma y la mente.

 

Han pasado cuatro años desde el lanzamiento de “White Magic”… ¿Qué ha pasado en todo ese tiempo con CEO como proyecto? Para mi, CEO no es un proyecto. Si hay algún tipo de frontera entre Eric y CEO, me cuesta horrores verla. No hago nada más en mi vida además de ser CEO. De todas formas, después de “White Magic” he estado viajando y trabajando como el ser espiritual llamado CEO, he esperado que me llegaran revelaciones y que aparecieran imágenes en mi cabeza. Eso es lo que tiene que suceder inicialmente para que me plantee un nuevo disco. Grabar un álbum es un trabajo duro, así que necesito estar suficientemente motivado como para poder enfrentarme a él. No es como si tuviera otra alternativa a expresar lo que he visto y sentido.

Y, en ese tiempo, ¿ha habido algún cambio significativo en tu vida que haya afectado a la forma en la que concibes a la música? He estado trabajando duro, jugando duro. He trabajado mucho en “Wonderland“, pero mucho más en mi evolución como ser. En abundantes ocasiones, ambos trabajos se han solapado: es entonces cuando sabes que tu trabajo tiene significado. También he viajado mucho, he practicado la lucha y he corrido mucho, he conocido a mucha gente nueva, he leído muchos libros, he escuchado muchas canciones, he vagado por la naturaleza y he mirado a la pared sin hacer nada durante incontables horas. También he hecho alguna que otra estupidez, pero no tantas como solía.

¿Por qué decidiste abandonar la ciudad e instalarte en el bosque? Porque estaba cansado de vivir en la ciudad. Me apetecía más silencio, más espacio, más animales y más árboles. Y quería menos distracciones. Muchas cosas ocurren cuando pasas tiempo en soledad. A veces puede asustar, pero al final sales ganando si realmente te enfrentas a ti mismo y no sales corriendo.

¿Esa decisión de moverte al bosque afectó de alguna forma a lo que podemos escuchar en “Wonderland”? Creo que son las fuerzas que me empujaron a salir de la ciudad las que han hecho que el disco suene precisamente tal y como suena. Que la evolución espiritual que causó mi movimiento geográfico ha significado mucho para mi arte. Que me haya atrevido a marcharme al medio de la nada solo, a mirarme en el espejo y a seguir mirándome incluso cuando lo que veía no era del todo placentero… Todo eso me ha hecho más valiente, más libre y más aventurero. Espero que todo eso pueda sentirse cuando escuchas “Wonderland“.

¿De dónde sale el nombre de “Wonderland”? Al principio sólo era el nombre de una canción. Es una palabra bonita y un sinónimo apropiado para la vida real, que es de lo que precisamente trata ese tema. La vida real está al girar la esquina todo el tiempo y está repleta de maravillas que nosotros percibiremos como milagros. Si nos atrevemos, claro.

Bueno, “Wonderland” también es el mundo mágico en el que Alicia escapó de la realidad… ¿Es este disco una apuesta por el escapismo ante la situación actual? Para nada. CEO es lo opuesto a la huida. Todo lo que es importante para mi está relacionado con afrontar tus problemas a un nivel más profundo. Nada de pasar por encima de ellos, sino más bien encontrarte cara a cara con ellos con todos tus sentidos abiertos, con todo tu ser. Creo poderosamente que esta es la única forma de acceder a un reino de júbilo sin igual. Si no eres fan de los quads, a lo mejor deberías utilizar un dragón como vehículo… Pero lo importante no es el vehículo en sí, ¡sino el viaje!

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“White Magic” fue un álbum preeminentemente blanco, incluso en su portada. Por el contrario, “Wonderland” es multicolor. ¿Crees que en la composición de este álbum has utilizado más colores? Claro, definitivamente sí. Las imágenes de las que te hablaba antes y que vi en mi interior antes de ponerme con el disco eran mucho más coloridas que en “White Magic“. Así que ese fue el impulso que seguí, lo que inspiró mi música. ¿De verdad crees que se nota?

Mucho, en serio. Sea como sea, el disco parece estructurarse con tres canciones (“Harakiri”, “In A Bubble on a Stream” y “Juju”) que parecen actuar de interludios, haciendo que “Wonderland” se sienta como un viaje. ¿Es esa sensación de viaje algo que hiciste a propósito? No, la verdad es que no. A mi esas canciones no me parecen interludios, sobre todo “Harakiri“. Pero si el disco se siente como un viaje es precisamente porque es un viaje. El viaje hacia Wonderland. Yo ya estoy de camino. ¿Te apuntas?

¡Yo me apunté en la primera escucha! Precisamente porque es un disco con el que es fácil empatizar al estar repleto de emociones. ¿Qué emociones y sentimientos querías comunicar con “Wonderland”? Ninguno en concreto, tan solo lo que surgiera de dentro de mi. Cuando “intentas” hacer algo, no será bonito porque no será real. Siento la necesidad de hacer lo que me salga de forma natural porque, de lo contrario, no sabría qué hacer. Mucha gente intenta ser algo que no es. Así que intenté cerrar mi mente y dejar que las cosas fluyeran, tanto las cosas bonitas y dulces como todo lo violento y oscuro. También todo lo que queda en medio. Alguien me dijo que el disco parece que trate sobre la reclamación de una inocencia perdida, y eso me parece que tiene sentido. “Wonderland” puede parecer fantasioso, pero para mí trata de la realidad. A veces, las imágenes fantásticas son la única forma de expresar algo real.

En tus dos discos hay muchos samplers de voces de niños, de voces pitcheadas e incluso de lo que a mi me suena como cantos tribales. ¿De dónde sacas esos sonidos y por qué te gusta tanto utilizarlos? (risas) No creo que sea bueno para ti intentar deconstruir mi música. Me esfuerzo mucho en juntar todas esas piezas diminutas en un cuadro coherente que exprese emociones vagas que no sé expresar de ninguna otra forma. ¡No voy a empezar a desmontar algo que ya está montado! Esos sonidos vienen de todos los jodidos sitios. De chicas en las montañas de Noruega, de la UFC (Ultimate Fighting Championship), de Harajuku, de la oficina de Yves Saint Laurent, de cuentos de hadas, de la jungla… Y la lista sigue y sigue. Todo el mundo está invitado a mi aventura.

Puede que esto te parezca una pregunta idiota, pero me sorprende que en el anterior disco tanto tu nombre como el título se escribieran completamente en minúsculas y ahora lo hagas todo con mayúsculas. ¿Hay algún motivo detrás de este cambio? No es una pregunta estúpida. Simplemente resulta que durante un tiempo odiaba las mayúsculas y ya no. Supongo que ahora soy un poco menos hater.

Por ahora, sólo estás haciendo de dj… ¿Es eso porque estás preparando los shows de “Wonderland” o porque no llegaremos a ver el disco puesto sobre un escenario? Para serte sincero, no estoy del todo seguro. La última vez que lo intenté, estuve realmente cerca de conseguirlo, pero una de las dos personas involucradas en la actuación tuvo un brote psicótico en la misma semana del primer concierto. Ahora ya no es tan divertido y, además, el concepto que tenía entonces del directo ya no me parece correcto. Sé lo que me gustaría hacer si tuviera mucho dinero, pero no lo tengo. Y no soy demasiado bueno a la hora de hacer concesiones. Así que, considerando las condiciones actuales, actuar no surge de forma natural en mi. Y me siento perdido. No puedo actuar por actuar: necesito tener una visión excitante dentro de mi. No estoy del todo seguro de que disfrutara estando en un club cantando mi disco: es un esfuerzo muy grande. Al mismo tiempo, tengo que decidirme pronto a este respecto porque me gusta cantar y conocer a gente a la que le gusta lo que hago. Puede que, ahora mismo, esté demasiado cansado para tomar una decisión. O, al menos, ahora mismo no tengo el dinero suficiente para hacerlo. Si lo tuviera, haría el espectáculo más jodidamente alucinante que hubieras visto en tu vida, eso te lo puedo prometer. Aun así, me gusta hacer de dj porque la gente se te presenta y así puedes conocerles, que es la mejor experiencia del mundo.

¿Qué es lo siguiente en el mundo de CEO? Tomármelo con tranquilidad. Ir a nuevos sitios, ver a amigos, conocer a gente nueva… No tengo que hacer nada en un tiempo en concreto. Sólo voy a mantener esta visión en mi mente durante un tiempo y dedicarme a divagar. Viva la vida, bitches! ¡Vengo a por vosotros!

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