Aún recuerdo cuando hace un año y medio ví a Howe Gelb teloneando a M. Ward y no pude evitar pensar en cómo su carrera se ha ido haciendo cada vez más… ¿disipada? El artista intentó, sin ninguna fortuna, montar un tablao flamenco en sus minutos de actuación para después irrumpir en el concierto de Ward haciendo un ‘Howe Gelb meets José Feliciano meets Light My Fire‘. Sólo por eso, me pregunté cuanta sería la paciencia de Joey Burns y John Covertino ante tanta extravagancia. Las malas lenguas dicen que Gelb aún guarda rencor a la pareja musical que en su día formó junto con él Giant Sand… Y los rumores pueden ser más que certeros, puesto que Calexico, lejos de quedarse en un experimento de música fronteriza, se han erigido como insignia de ese género bien llamado Americana.

Los de Tucson son uno de las pocas bandas angloparlantes que apuestan por la fusión latina, un hecho siempre admirable a pesar de que algún periodista diga que lo que en verdad se ningunea en el indie es el punk. Pocas sorpresas se pueden esperar en el séptimo álbum de estudio de este dúo que ya suma más de veinte años de carrera musical y que tiene un estilo tan trazado… Dejémoslo claro: “Algiers” (Anti, 2012) no es su mejor disco. Pero es que son tantas las sensaciones que se pueden obtener escuchándolo que es necesario preguntarse qué carajo importará que no haya habido un cambio radical de estilo. Prevalecen los arreglos de viento, aunque de manera sutil en esa “Epic” que abre el disco. Gracias a las canciones aquí comprendidas podemos trasladarnos a Cuba (gracias a “Sinner in The Sea” o “Fortune Teller“) e incluso podemos escuchar guiños a Monsters of Folk en “Maybe on Monday“. No faltan las intervenciones en castellano de Joey (“Me consuelo viendo estrellas y bailando en el puerto” canta en “Puerto“) y hay espacio para un meloso tema titulado “No Te Vayas” en el que el cantante puede ser perfectamente confundido con Andrés Cepeda.

Calexico, fieles a un sonido -si es que después de veinte años juntos no han creado el suyo propio- y a un mismo productor, Craig Schumacher, grabaron “Algiers” en Nueva Orleans rodeados de varias tragedias, entre ellas el cáncer y posterior fallecimiento de su amiga y también cantante Lhasa de Sela, a la que dedican “Para“, el single de presentación y quizá el tema más sentido del álbum. Como cierre, “Hush” y “The Vanishing Mind” plantean una despedida (por ahora) muy sosegada y melancólica.

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