De un tiempo a esta parte se mueven entre nosotros, totalmente integrados y en perfecta armonía, cientos de (en apariencia) seres humanos embobados por cierto colectivo animal que descolocó cuerpos y sobre todo oídos con sus piruetas sonoras. Entre esos afectados destacan los científicamente denominados y estudiados “sabihondillos indies” que, como abducidos en un encuentro en la tercera fase por extraños seres de otro planeta, recibieron un lavado de cerebro en toda regla (y a algunos debieron de haberles introducido un chip de control mental, porque no hacen más que repetirse y repetirse). La historia es más que conocida por todos, con lo cual, no tiene sentido seguir más allá. La saco aquí únicamente para recordar que algo similar ya había sucedido con anterioridad (eso sí, con menos virulencia), aunque ahora mismo pocos tengan presentes los hechos: la efímera vida post-moderna se mueve a base de ciclos rapidísimos en los que primero te sientan en el trono y luego te dan la patada (y te olvidan). En la música, esa veloz máquina fagocitadora se multiplica por mil. Si no que se lo digan a Broken Social Scene, que a mitad de la década pasada recibían lamidas de culo por doquier y ahora parece que nadie quiere tocarles el bullate. Alguno dirá: “es que pasaron cinco años desde su anterior disco…” Vale, tiene su explicación, pero no adelantemos acontecimientos. Ante todo, va siendo hora de hacerles justicia, porque, para colectivo animal de verdad, con mayúsculas, en el sentido de bestias pardas musicales, estos canadienses.

Aún hay quien sigue considerándolos un supergrupo, pero no tienen nada que ver con eso. Partamos de la base de que Broken Social Scene es una marca construida por Brendan Canning y Kevin Drew para dar rienda suelta a su torrente pop-rock multiforme y, de paso, materializarlo con la ayuda de una serie de paisanos-colegas-artistas por los que Massive Attack venderían su alma al diablo por tenerlos a su lado en su siguiente experimento (si es que llega a producirse algún día…) Tampoco sería correcto utilizar el término comuna para definirlos, ya que quedaría demasiado ramplón. Yo me decanto por verlos como un auténtico equipazo de fútbol, que iría fichando de cuando en cuando algún crack y tiraría a la vez de la cantera para completar la plantilla. Vamos, que si Guardiola fuese canadiense, sería su entrenador (por cierto, entrad en el link de Canning: aparece con la camiseta del Barça con su nombre a la espalda viendo un partido del club azulgrana ¿¡!?). Desde 2002, año de la explosión del colectivo con “You Forgot In People” (Arts & Crafts, 2002) hasta este “Forgiveness Rock Record” (Arts & Crafts / Nuevos Medios, 2010), pasando por “Broken Social Scene” (Arts & Crafts, 2005), la alineación de colaboradores la integraron nombres como Jason Collett, Feist, Emily Haines (Metric), Charles Spearin (Do Make Say Think), Evan Cranley (Stars) o Murray Lightburn (The Dears), por citar a los más conocidos y con los que se podría ganar de calle la Liga, la Champions y todo lo que se pusiera por delante.

Retomemos la cuestión del lustro de silencio de Broken Social Scene. ¿Silencio? Esa palabra no existe en el diccionario de Drew y Canning: el primero publicó en 2007 “Spirit If…” (Arts & Crafts, 2007), y el segundo, un año después, “Something For All Of Us” (Arts & Crafts, 2008), dos álbumes a título individual pero bajo el paraguas de Broken Social Scene, que funcionaron como apéndice de la discografía del colectivo. Así que, todo aquel que los ignoró con el paso del tiempo fue por voluntad propia, no por la desidia de ambos músicos. Dicho esto, la duda queda resuelta, y el hecho de que transcurriesen esos cinco años de paréntesis no impide que se reciba con renovadas expectativas “Forgiveness Rock Record”. Un disco que, gracias a la labor en la producción de John McEntire, de Tortoise (él ejercería de Guardiola), mantiene el tipo con respecto sus antecesores y muestra un planteamiento similar al alternar cortes de largo recorrido (tanto en el minutaje como en el sonido) con temas más concretos y esquemáticamente más clásicos. De esa forma es fácil que, por un lado, los aficionados a los viajes y virajes musicales (siempre con un sentido y un orden) se queden satisfechos con “World Sick” y “Ungreatful Little Father” (cuya primera mitad me recuerda poderosamente al “Motiveless Crime” de los inmerecidamente ninguneados South); y, por otro, los que prefieran las píldoras pop guardarán como oro en paño “Texico Bitches”, “Meet Me In The Basement”, “Water In Hell” (pequeño tributo a The Flaming Lips) y “Forced To Love”, un cruce entre The New Pornographers y Arcade Fire. Era inevitable que apareciesen por aquí Win Butler y los suyos, sobre todo porque Broken Social Scene también tienen su puntito épico: no alcanza la cota dramática de sus compatriotas, pero el crescendo y los arreglos de cuerda de “All To All” y los teclados, los vientos y el final amplificado de “Sentimental X’s” y “Romance To The Grave” (llama la atención que las tres sean protagonizadas por la sección femenina del disco: Lisa Lobsinger, Emily Haines y Feist, respectivamente, como voces principales y a los coros) invitan a pensar que el mundo se puede observar desde la cima de una montaña sin tener ínfulas de divinidad. Como se puede comprobar, las referencias estilísticas son más que variadas pero bien llevadas, lo que refleja que la batidora sónica canadiense produce una mezcla suave y compacta, sin grumos, aderezada con ejercicios de recreación made in Drew / Canning (“Chase Scene” y la muy apropiada “Art House Director”) o de reflexión personal (“Highway Slipper Jam”, “Sweetest Kill” y la onanista “Me And My Hand”).

Ahora me voy a poner todavía más serio: como haya alguien que tras escuchar “Forgiveness Rock Record” afirme que mejor seguir ignorando a Broken Social Scene para ir de guay y atender sólo a lo último de lo último que se haga con cachibaches electrónicos varios, lo mando a los leones. ¿Que intentan abarcar mucho? Puedo estar de acuerdo. ¿Que posiblemente aprieten poco? No coincido. En este caso sí que aprietan, vaya que si aprietan… Tampoco es que dejen a uno sin respiración: ese no es su plan, ya que lo suyo es insuflar oxígeno. Y no deben pedir perdón por ello, faltaría más.

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