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Bethany Cosentino es una chica de hoy en día, como dirían en aquella serie televisiva española de idéntico título de principios de los 90. Disfruta de su juventud, su forma de vida y su modesto estrellato dentro del planeta pop-rock alternativo, y lo cuenta con pelos y señales a través de las redes sociales. Como ferviente usuaria de Facebook, Twitter e Instagram, publica a los cuatro vientos su ajetreada actividad diaria, ya sea la relacionada con sus obligaciones profesionales (viajes, giras y conciertos) o la que tiene que ver con sus aspectos personales: su emoción por compartir escenario con determinado grupo, el placer de tirarse en una tumbona birra en mano, su gusto por sacar fotos a nuestro querido gato Snacks o a su impertérrito compañero Bobby Bruno, su obsesión por la serie “Seinfeld”, su devoción por Fleetwood Mac o las ganas de enseñar su último modelito o la carcasa molona de su iPhone. Vamos, que muchos de los avatares que afronta Betts día a día no distan demasiado de los de la chica norteamericana media de su edad. Pero, dada su ocupada vida, ¿tenía tiempo suficiente para pensar en componer nuevos temas para Best Coast? Pues sí, al menos el justo para dar forma a un EP.

Realmente, no ha pasado tanto tiempo desde la salida de su anterior álbum, The Only Place (Mexican Summer / Music as Usual, 2012), como para haber exigido a la californiana que entregara nuevo material. Pero sí que había cierta curiosidad por saber cuándo lo haría y qué dirección seguiría Betts al frente de Best Coast tras reflejar en dicho disco un cambio lírico con respecto a su debut en largo, Crazy For You (Mexican Summer, 2010), producto del desencanto provocado por el acceso a la edad adulta y del desconcierto generado por el éxito. Por otro lado, su estilo sonoro se mantenía enraizado -con leves y acertadas variaciones- en el surf-pop-rock playero y los girl-groups sesenteros, pero se apreciaba que sobre él se extendía una capa de grisácea resignación que rebajaba su efervescencia. Así que, aprovechando que había fundado su propio sello, Jewel City, Bethany creyó que era el momento ideal para estrenar su catálogo con una obra propia que diera continuación a las conclusiones extraídas de “The Only Place”.

Bajo esa condiciones nació el EP Fade Away (Jewel City, 2013), un mini-álbum que mezcla las sensaciones joviales, luminosas y contagiosas que definió “Crazy For You” y que nos enamoraron al instante con el tono realista, honesto y sincero de su sucesor. De este modo, de una mano encontramos el fuzz guitarrero, las melodías electrizantes y la energía exultante de los primeros Best Coast en la fulgurante “This Lonely Morning”, que confirma a Betts como sabia fabricante de pop soleado, vibrante y adictivo; y en su hermana melliza “I Wanna Know”, que ahonda, con unos versos sencillos pero eficaces, en las cuitas amorosas pseudo-adolescentes tan características del repertorio inicial del grupo. Y, de otra, las preguntas que la californiana se formulaba con asiduidad en su sophomore: “Who Have I Become?” y “Fear Of My Identity” camuflan en sus ritmos vivaces y sus acordes adhesivos las reflexiones que pululan por su cabeza últimamente.

Betts situó hábilmente en la segunda mitad del tracklist de “Fade Away” sus tramos más reposados y taciturnos, entre los que destaca la ensoñadora “Baby I’m Crying”, deudora tanto del dream-pop como de las baladas destinadas a corazones rotos durante los 60. Esta misma plantilla sigue “I Don’t Know How” en su arranque, almibarado (pero soportable) al gusto de la californiana, para luego explotar entre efusivos golpes de batería calcando el esquema de su pequeño clásico “When I’m With You”. Es decir: Best Coast muestran su cara acostumbrada, sin alterar un ápice su apariencia. Pero ahí reside el gran logro de Bethany Cosentino: mantenerse fiel a su libro de estilo y continuar firme en sus convicciones (personales y musicales) sin caer en el aburrimiento ni el hastío, por mucho que parezca que su cancionero gira en un bucle permanente. “Fade Away” funciona, por todo ello, como un adecuado aperitivo para saciar el hambre hasta que Betts complete el tercer LP de su banda. Si su animada vida se lo permite…

 

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