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“Previously unreleased debut album!”. Este es el eslogan con el que Beachwood Sparks anuncian, y casi justifican, la publicación de Desert Skies (Alive Natural Sound / xmAs Records, 2013). Efectivamente, este disco viene a ser el largo de estreno que nunca llegó a ver la luz de una de las bandas más queridas desde hace más de una década dentro de la escena del alt-country-pop-rock de la Costa Oeste luminoso, soleado y psicodélico. Una cantidad de adjetivos estereotipados que, en el caso de Beachwood Sparks, no lo son tanto porque ellos mismos se han encargado de dotarles de un sentido, un significado, una forma y un fondo tan personales e intransferibles que han conseguido rozar con los dedos la excelencia de los referentes clásicos en los que siempre se han fijado (The Byrds, Gram Parsons, Buffalo Springfield…) y perdurar en el tiempo.

La cuestión temporal aquí no es baladí: hay que recordar que Beachwood Parks siempre se han tomado su discurrir creativo con pasmosa tranquilidad -varios de sus miembros han estado (y están) involucrados en otros proyectos destacados como The Tyde-, hecho que se constata en una discografía que incluye tres LPs editados en una amplia franja de doce años -el último, publicado la temporada pasada: The Tarnished Gold (Sub Pop, 2012)-. De ahí que no sorprenda demasiado que sea ahora cuando los angelinos se saquen de la manga “Desert Skies”, un trabajo que, originalmente, se empezó a gestar entre los estertores de 1997 y los albores de 1998. Según la historia que relatan los propios Beachwood Sparks, tras completar la grabación del álbum y preparar su salida en xmAs Records, el impacto de sus singles previos y la creciente fama de sus conciertos llamaron la atención de sellos más potentes. Entre ellos, Sub Pop, que se llevó el gato californiano al agua y ‘empujó’ al entonces sexteto –Josh Schwartz, Chris Gunst, ‘Farmer’ Dave Scher, Tom Sandford, Brent Rademaker y Pete ‘Sleigher’ Kinne– a rehacer su disco de estreno.

De esta forma, a los seguidores acérrimos de Beachwood Sparks no les resultará del todo desconocido el contenido (remasterizado para la ocasión) de “Desert Skies”. Para empezar, la canción titular y la ultra-positiva “Make It Together” ya habían sido las elegidas como dupla de adelanto de ese no concretado primer disco. Es más, la propia “Desert Skies” se convirtió en el corte que abriría su debut oficial, Beachwood Sparks (Sub Pop, 2000). Eso sí, convenientemente remozada y acelerada, ya que aquí encontramos una versión extendida y mucho más reposada y coral, aunque no pierde su halo optimista y cálido. Otras composiciones que se incluyeron en “Beachwood Sparks” y que aparecen en este tracklist rescatado del olvido son “This Is What He Feels Like” –que atrapa el corazón mediante su rítmica saltarina, sus arreglos vocales sesenteros y unas guitarras que atraviesan los oídos cuales rayos de sol de verano-, luego rebautizada como “This Is What It Feels Like”, rebajada en cuanto a electricidad y recortada en su duración. “Canyon Ride”, que conserva su aire lánguido y taciturno, ideal para acompañar agradables atardeceres estivales. Y “Midsummer Daydream”, igual de resplandeciente y ruidista y desatada en su tramo final que cuando se editó como 7’’ en 1999.

En el apartado de temas inéditos, surgen piezas interesantes como “Time”, no tanto por su sonoridad (nada novedosa, puesto que no se sale de los cánones habituales de Beachwood Sparks) como por la posibilidad que ofrece de reflexionar sobre el nivel de influencia de los californianos en grupos contemporáneos del estilo de Ducktails, por ejemplo; “Watery Moonlight”, muestra de dulce pop electrificado y condimentado por un adhesivo órgano  por la que matarían los desaparecidos The Thrills; “Sweet Julie Ann”, cósmica a la par que placentera; y “Charm (Version 2)”, capaz de calentar cuerpo y alma incluso en días de frío polar como los que estamos viviendo en pleno otoño. Para los curiosos y completistas quedan en el último cuarto del álbum -en su versión digital- relecturas primigenias y alternativas de las mencionadas “Desert Skies”, “Make It Together” y “Time”, que inciden en el hecho de que este “Desert Skies”, más que un clásico semi-perdido, parece un artefacto arqueológico que puede atraer tanto a los devotos de Beachwood Sparks, del pop californiano tradicionalista y de la Cosmic American Music como a los neófitos que desean introducirse en un mundo paralelo suspendido en las décadas de los 60 y 70 y en el que el sol jamás se oculta en el horizonte.

 

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