3 cosas que cabrean de “Animal Crossing: Pocket Camp” (aunque vicie cosa mala)

“Animal Crossing: Pocket Camp” acaba de llegar a nuestros móviles y estamos muy viciados… Pero hay tres cosas del juego que sacan un poco de quicio.

 

Ha tardado, pero “Animal Crossing: Pocket Camp” por fin está entre nosotros. Y mira que no siempre lo vimos claro: muchos meses han pasado desde que Nintendo anunciara el lanzamiento de este juego para iOS y Android y, de hecho, algunos de esos meses han estado preñados de tanta incertidumbre que, por momentos, parecía que la versión móvil de “Animal Crossing” nunca se haría realidad… Pero repetimos: por fin está entre nosotros, y eso es algo que hace más de una semana que ya están festejando los fans fatales de la saga, que son legión.

Al fin y al cabo, “Animal Crossing: Pocket Camp” parece haber calcado a las mil maravillas la plantilla de los juegos de la saga más imprescindibles, que son básicamente los primeros lanzados para Nintendo DS. A nivel gráfico, el calco es pluscuamperfecto, y resulta una verdadera gozada disfrutar de los paisajitos tan típicos y reconocibles de la franquicia, además de reencontrarnos con algunos personajes imprescindibles y, rizando el rizo, sumar todo un conjunto de animalitos altamente carismáticos que siguen llamándote “chuchi” y todas esas cosas que te dan subidón de azúcar pero que se agradece al mil por cien.

Animal Crossing: Pocket Camp

El principal cambio de “Animal Crossing: Pocket Camp” al respecto del resto de juegos de la saga es que, por vez primera, el jugador no es alguien recién llegado al pueblo, sino que todo se estructura en torno al concepto “campista”. Tú eres un campista que puede ir de un micro-escenario a otro sobre tu mini-caravana (totalmente tuneable, por otra parte) para recolectar fruta de los árboles, pescar, cazar insectos o recoger conchas en la playa. En tus viajes conoces a campistas, haces recados para ellos (ya tú sabes: consígueme tres caracolas y dos manzanas, etc.) y puedes invitarlos a tu parcela, aunque siempre tendrás que decorar esa misma parcela en función de los gustos de los invitados para que estos se decidan finalmente a venir a visitarte y, sobre todo, a quedarse.

La dinámica es muy pero que muy sencilla… y por eso resulta francamente viciosa. Es imposible no engancharse a este juego repleto de estímulos positivos y bucles de game play que te pueden mantener delante del móvil durante horas y más horas. Eso no lo va a negar nadie: el vicio de “Animal Crossing” está ahí, el game play también y el imaginario aparece en su máxima potencia. Pero también hay en “Animal Crossing: Pocket Camp” un total de tres puntos que pueden llegar a cabrear mucho (pero que mucho) al jugador. Y de esos tres puntos os queremos hablar a continuación.

 

Animal Crossing: Pocket Camp

1. NO HAY CAMBIOS ESTACIONALES NI DE PAISAJE. Una de las mayores delicias de los juegos de la saga “Animal Crossing” es, precisamente, que están pensados para ser jugados eternamente. Hay cambios de día y de noche (y eso se mantiene en este “Pocket Camp“), pero parece que no van a haber cambios de estación a estación y, sobre todo, que los eventos van a estar enfocados a estimular los (¡arghf!) micropagos. Los escenarios son minúsculos y hay, básicamente, tres (completados con una cantera a la que resulta francamente difícil acceder, un taller en el que tunear tu caravana y una plaza del pueblo en la que comprar muebles y ropa).

Lo jodido es que todo en esos escenarios es siempre igual: los personajes siempre están en los mismos lugares y te piden las mismas cosas. Se acabó aquella delicia de jugar de madrugada para pescar peces nocturnos o entrar el martes de 8 a 9 de la tarde porque solo entonces aparecía aquel personaje que te hacía ofertas maravillosas. Se acabó que nieve en invierno y que cambien los colores de los árboles en otoño. Y esto puede ser algo que Nintendo solucione tarde o temprano pero, visto aquí y ahora, es triste pensar que, sinceramente, este “Animal Crossing: Pocket Camp” no va a durarnos hasta la eternidad.

 

2. NO HAY PROFUNDIDAD DE JUEGO. Otro de los grandes placeres de la saga es que, como la fama, hay cosas que cuestan. En “Animal Crossing” pescar puede ser frustrante, igual que cazar… Pero en “Pocket Camp” ambas acciones se completan con dos clicks la mar de ramplones. Eso es solo un síntoma menor de un mal mayor, ya que Nintendo lo que ha hecho, fundamentalmente, es reducir las dinámicas de juego hasta el absurdo, eliminando por completo la aleatoreidad que siempre existía al convivir con otros personajes en un pueblo y, sobre todo, escamoteando cualquier tipo de profundidad en la experiencia. Va muy en serio: “Animal Crossing: Pocket Camp” puede convertirse en ese juego que abres, miras las tiendas del pueblo, haces cuatro recados, encargas tres muebles y chao. Hasta la próxima. Se acabó la pasión y el pasarse horas y horas pegado a la pantalla. Y eso es una pena.

 

Animal Crossing: Pocket Camp

3. NO HAY POR DÓNDE COGER LA APROXIMACIÓN DE NINTENDO A LOS JUEGOS PARA MÓVILES. Pero lo más jodido de todo al jugar a “Animal Crossing: Pocket Camp” es la insidiosa sensación de que Nintendo lo está haciendo francamente mal en su aproximación a los juegos para smartphones. Vivimos en un momento muy interesante en el que, básicamente, los micropagos empiezan a ser estigmatizados… Y esta entrega de “Animal Crossing” es un juego tan sencillo y tan pensado para fomentar los micropagos que fácilmente puedes alcanzar ese punto de no retorno en el que, básicamente, todo deja de ser divertido porque, o pagas, o te pasas días esperando a que se terminen de fabricar las cosas y procesos similares.

No solo eso, sino que, en un tiempo en el que los videojuegos para smartphones se hacen cada vez más y más complejos sin necesidad de prescindir de su carácter gratuito en muchas ocasiones, basándose en un precio minúsculo otras veces, Nintendo está optando por simplificar sus títulos hasta lo surrealista. Ya ocurrió con ese desastre que fue “Super Mario Run“… Y, a no ser que se vaya solucionando con actualizaciones por venir, parece que ha vuelto a ocurrir con este “Animal Crossing: Pocket Camp” que parece una bofetada en la cara de los jugones por una compañía que parece decirte: “si quieres el juego completo, cómprate la DS“. No. Así no vamos bien. [Más información en la web de “Animal Crossing: Pocket Camp”]

 

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