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Si lloraste con la muerte de Chanquete, si comiste empanadillas en Móstoles, si estabas entre dos tierras y no encontrabas tu sitio en el recreo, si para ti el tiempo era oro y jugabas al precio justo, seguro que fuiste a EGB. Si llevaste hombreras o te echabas laca Nely, si el primer libro que leíste fu “El Libro Gordo de Petete“, si tu primera lágrima fue porque Marco no encontraba a su madre, si el primer polo que te comiste fu un Frigodedo no hay duda de que tú también fuiste a EGB. Los Pitufos, Naranjito, Parchís, ET, las chapas, el seiscientos, Orzowey, los minerales, los gusanos de seda, los Rotring, la Teleindiscreta, la abeja Maya, los lagartos de “V“, la Botilde, “The Final Countdown”…” Lo cierto es que podríamos habernos currado un resumen de los 80, pero ¿por qué perder el tiempo cuando lo han hecho tan bien los chicos de Plaza & Janés en su nota de prensa con motivo de la publicación de unos de esos libros que han nacido para ser los killers absolutos de los regalos navideños.

Nos estamos refiriendo a “Yo Fui a EGB“, el libro en el que Javier Ikaz y Jorge Díaz han recogido su experiencia al frente de uno de esos entes virtuales que se han instalado en nuestras realidades con una naturalidad pasmosa: su comunidad de Facebook supera el medio millón de fans y en Twitter tienen más de 25.000 followers. Eso sin contar el corazón de este proyecto, que es la web llamada Yo Fui a EGB en la que todos (absolutamente todos) fichamos de vez en cuando para brindar por la nostalgia de la década que nos vio crecer. El espíritu de este proyecto que tan bien hemos abrazado en nuestras vidas es precisamente el que se ha encapsulado en “Yo Fui a EGB“, un tomo de 256 páginas que es como tirarse a una piscina repleta de peluches de Espinete. Toma ya sueño lúbrico.

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