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Este año, en Coachella pasaron muchas cosas… Pero una de la que más nos moló fue que So Me reinterpretó el icónico cubo de la fragancia Lacoste L!VE.

 

Mirad, a estas alturas del cuento a nosotros no nos hace ningún tipo de falta que venga nadie a decirnos que Lacoste L!VE mola lo más grande. Pero, claro, una cosa es que no lo necesitemos y otra muy diferente que, de vez en cuando, no esté de más que alguien de quien te fías a cholón venga a recordártelo y, sobre todo, a probárselo al resto del mundo. La cuestión es que Lacoste L!VE lleva unas temporadas asociándose a lo mejorcito de la cultura mundial… Y como “cultura” aquí aceptamos básicamente todo lo que nos gusta en esta Santa Casa: la moda más puntera, la música más loquer, el arte más desafiante.

La última prueba de lo dicho es que el Lacoste L!VE montó recientemente una de las acciones más estimulantes ocurridas en el epicentro de la hipsteria mundial: Coachella. La firma se llevó hasta el festival a todo un conjunto de artistas para que revisitaran, versionaran y recrearan uno de los iconos de Lacoste L!VE… ¿El cocodrilo? ¡No! Eso sería demasiado previsible. En un alarde de gusto extremo por la pirueta elocuente, lo que debían recrear los mencionados artistas fue ni más ni menos que otro icono que en los últimos tiempos está alcanzando el estatus del mecionado cocodrilo: el cubo que actúa como packaging de la fragancia Lacoste L!VE.

Entre todos los artistas, sin embargo, hubo uno que destacó especialmente: como no podía ser de otra forma, So Me se marcó una pieza fardona, post-moderna y smart al máximo. Teniendo en cuenta que algo como el cubo de Lacoste L!VE sólo se puede reinterpretar amplificando su carácter de icono, lo que hizo el diseñador gráfico y director de videoclips culpable en gran parte del éxito de Ed Banger (en general) y de Justice (en concreto) fue hacer su particular “time capsule” (tal y como indicó en una de las caras): allá metió tanto los libros imprescindibles de otros diseñadores gráficos y artistas que han influenciado su obra como todo un conjunto de objetos igual de icónicos que el cubo de la fragancia (una Game-Boy, un casette, un guante de los Lakers…).

El resultado es una pieza seductora que no sólo nos recuerda los motivos por los que So Me es uno de los valores más importantes del diseño mundial, sino que sobre todo nos trae una pregunta a la cabeza: ¿cuándo lanzará Lacoste L!VE una tirada limitada de su fragancia con este diseño como packaging? We want it now!

 

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