Abramos fuego con Marc Crehuet, director fundamental para entender el nuevo audiovisual catalán (suya es la serie de culto “Pop Ràpid“) que también ha realizado certeras intervenciones en el teatro (con la imprescindible “El Rey Tuerto“, de la que próximamente se estrenará la película realizada por él mismo) y en la escritura de textos siempre elocuentes en la web Minoria Absoluta. Su opinión empieza a establecer una distancia crítica al respecto de “The Life of Pablo“: “De entrada, todo el rollo que ha rodeado la grabación me parece un poco cansino y creo que en el disco hay algo de gritito de atención de un magalómano. También tengo que decirte que no es mi estilo de hip hop. Me interesan en general cosas mas frescas y reales, me echa un poco para atrás la “sobreproducción”. Y no sé, me da la sensación de que ha querido tocar demasiados palos. Tampoco soy muy fan de las voces filtradas por vocoder en general (su voz en el segundo corte del disco me recuerda a la aplicación esa de Songify). Dicho esto, hay juegos interesantes, sonidos molones… No creo que sea para nada un mal disco. Pero no consigue atraparme.

En mi búsqueda de opiniones a través de redes sociales, me hizo particular gracia encontrarme una actualización de Facebook de Senyor Pablo en la que, tras colgar la portada de “The Life of Pablo” tuneada con una foto de él mismo (nótese la ironía intrínseca), declaraba que nunca se lo perdonaría a . Quise saber por qué y esto fue lo que este otro Pablo me respondió: “La Kanye me da un poco igual musicalmente: soy un bakala old school reconvertido en marica cuarentón con ínfulas de Donosti Sound. El tío me flipa como fenómeno global, la verdad. Es el típico “estaba yo haciendo lo mío y de pronto se me fue de las manos”, y una muestra como hay pocas de esos fenómenos en los que de pronto hay consenso mundial de que son la hostia e irreprochables. Aunque se le está pasando. Como le pasó a Santigold, por ejemplo. Es coña… Lo de “no te lo perdonaré nunca” es un chiste local, por un polémico tweet que puso una señora bien de derechas criticando los estilismos de los Reyes Magos de nuestra querida Manuela Carmena.

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Y ya en un plano meramente personal, he de reconocer que es imposible no compartir al cien por cien la opinión de Marc Tapias de EnSilencio, más que probablemente una de las agencias de comunicación más importantes de nuestro país: “Por mi trabajo en comunicación cultural, sé que hay muchos artistas que transmiten una sensación de cercanía y de normalidad pero que, cuando te los encuentras sin cámaras, son muy desagradables. Pocas veces he podido volver a escuchar de la misma forma a según que artistas cuando estos no se han comportado de forma profesional. De hecho, hay discos que me encantaban pero, después de conocer al artista, he dejado de escucharlos. Efecto Pavlov versión ira. En el caso de Kanye West, con el que nunca he “trabajado”, su imagen como ser humano en perpetuo ego trip me parece tan estereotipada que me cuesta creer que pueda llegar a ser tan imbécil, más que nada porque eso lo convertiría, citando a “True Detective“, en “the Michael Jordan of being an asshole”. Cuando me escucho los discos, soy incapaz de verlo a él, sino tan solo a su personaje. Lo veo como un actor. Además, creo que tanto este disco como el anterior son obras de arte. Dicho lo cual, ojalá le vaya fatal.

Acabo como abría, con una muestra de pura (y jodidamente certera) síntesis. Proviene de Ariana Díaz Celma, figura clave de la escena barcelonesa y cabeza pensante detrás de la magnífica web good2b: “El disco solo es una cosa, pero el disco con el montaje es una pa-ya-sa-da. No tiene la frescura de los primeros, ¡pero es mejor que el último!

Para el cierre me he reservado, sin embargo, un grand finale en toda regla. Sin más dilación, os dejo con la opinión de J. Navajas, colaborador de FPM y, sobre todo, líder absoluto de ese agujero negro de sanísimo y tronchante desparrame que es Gracia B. Aquí queda su sonadísimo “hasta nunki, un besi“:

toast

I love Kanye” es la canción que resume el disco de Kanye.

Ocasionalmente, el talento indiscutible y la ambición desmedida tienen la obligación de pasar por la chorrada absoluta.

Sí a a los puntos de inflexión.
Sí a la genuflexión de cualquier Pablo.
Sí al contrapunto cultural.

Sí a todo Kanye.
Sí a la gente loca del coño.

Kanye, eres un completo gilipollas y flipas gomaespuma.
Eres como nosotros, Kanye.
Te queremos mucho, Kanye.
Y nos encanta que tu ex vaya por ahí diciendo que te metía el dedo en el culo.

Let’s have a toast for the douchebags.
All of the lights, all of the lighs y Blood on the Leaves.

Kanye camina conmigo. Como Jesucristo y Michael Jackson. De hecho, yo soy mucho mejor que Kanye, que Jesucristo y que Michael Jackson. Lo aprendí de Kanye. Toda la culpa es de Kanye.

Mark Zuckerberg, si estás leyendo FMP mientras sales de putas después del Mobile World Congress, quiero que sepas que me debes un trillón de dólares.

Esta reseña es parte de la obra de Dios. Esta reseña es la mejor puta reseña de la historia, pero tengo que terminarla en algún sitio. Ojalá me interrumpiera Kanye

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