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SOUVENIRS / The Birkins [78%]. The Birkins, por su ilustre denominación de arrebatadora fragancia anglo-francesa y su cuidada discografía -a veces injustamente situada en un plano secundario e, incluso, infravalorada-, se podrían definir como un grupo exquisito dentro del panorama alternativo patrio. Pero, sobre todo, por el trato que la banda formada por Cristina Santana (voz y percusiones), Daniel Machín (voz y guitarra acústica), Alby Ramírez (guitarras y coros) y Sergio Miró (batería y coros) dan a la materia pop-rock, que en sus manos se mueve a través de pasajes de épica bien interpretada, atmósferas crepusculares, melodías seductoras, ritmos poderosos y ensoñaciones hechizantes.

Justamente los ingredientes que componen la primera cara de su tercer álbum, Souvenirs (El Genio Equivocado, 2015), que se podría escuchar una y otra vez en bucle debido a todas las virtudes que atesora: “Arabian Nights” crece como una rosa solitaria en un suelo yermo y ennegrecido aupada por la profunda voz de Daniel, los coros de Cristina y una progresión guitarrera entre suave e implacable; después, ambos se intercambian los papeles en “Lying On My Bed”, dechado de pop eléctrico repleto de pellizcos emocionales que se reproduce en la afrancesada “Portrair d’un Couple”; “Sofa” cae como una catarata de vitaminas y se culmina por una sección de metales que multiplican sus efectos euforizantes; y “Rève d’hiver” funciona como onírico interludio que cierra este apartado de “Souvenirs”.

Pasajes de épica bien interpretada, atmósferas crepusculares, melodías seductoras, ritmos poderosos y ensoñaciones hechizantes… Esos son los elementos de “Souvenirs”.

Si en este punto a un servidor le hubieran dicho que todo se acaba aquí, habría sentenciado que este sería uno de los mejores mini-LPs nacionales del año. Y que The Birkins son la perfecta versión española de The Dears, con los que comparten pasión por el pop noir que mezcla sangre británica y chanson francesa, una habilidad innata para construir ambientes magnéticos y una enorme capacidad para remover el alma con los recursos necesarios aunque sin artificios desbordantes. Pero “Souvenirs” prosigue con dos cortes que mantienen el nivel anterior de poética grandiosidad pop en la titular “Souvenirs” y en “Fly Away, Fly High”, oda al anhelo de evasión cuya melodía causa un cosquilleo en el pecho. A continuación, The Birkins cambian de tercio y exhiben su versatilidad grupal otorgando mayor peso a las guitarras acústicas (“What If They Come?”), combinando texturas sonoras (“Parthénope”) y mostrando alma blues (“For Comfort”, súmmum del trabajo de Rami Jaffee -colaborador estelar entre la pléyade de músicos invitados por la banda- en los teclados y sintetizadores, fundamentales para la creación del decorado de fondo de todo el disco).

The Birkins ponen la guinda a este delicioso pastel pop que es “Souvenirs” mediante su elegante versión de “Ne Dis Rien”, original de Serge Gainsbourg y sólo disponible en su edición en vinilo, para que quede claro cuál es uno de sus ascendentes más importantes y, de paso, una de las razones estilísticas de su selecta propuesta.

 

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