Lo mejor, lo peor y lo más normalito sobre la alfombra roja de los Premios Goya 2017

LAS PEORES. Y vamos con las peores… Para no caer en la trampa de hacer un ranking (puesto que, una vez que se cae por debajo de cierta línea de aceptabilidad, todo es igual de malo), permitidnos que despachemos a las peor vestidas en riguroso orden alfabético. Empezando, claro, por Aitana Sánchez Gijón, que parecía que había traído su vestido puesto directamente desde una representación teatral de barrio. Lo de Anabel Alonso, no sé, en serio, es que semejante despropósito no sabemos por dónde pillarlo.

Candela Peña (Juan Pedro López) sigue opositando para que se la distinga como la peor vestida de nuestro país en las alfombras rojas, mientras que Cristina Rodríguez (Emilio Salinas) nos obligó a preguntarnos cómo carajo este ser ha llegado a ser la única estilista que conoce tu madre. Cuca Escribano fue el perfecto ejemplo gráfico de “venirse arriba” y cagarla. Lo de Emma Suárez (Lorenzo Caprile) cada vez lo entendemos menos: ¿cómo puede aprovecharse tan poco esta mujer? Algo parecido ocurre con Leonor Watling (Alberta Ferretti)… ¡Con lo que tú has sido, nena!

Mención especial para Manuela Vellés (Anna Locking), que no contenta con una raja de la falda excesiva se lanzó a por las transparencias en los lugares menos favorecedores de su cuerpo. Lo de Mar Saura (Yanes), por su parte, fue muerte por oro. Y lo de Marisa Paredes solo se puede describir como lo que llevaría a la cena de Navidad tu tía abuela la solterona que se quedó un poco loca. El escote de Natalia Sánchez se llevó el premio al más desfavorecedor de toda la noche, mientras que lo de Sílvia Alonso solo puede definirse como “enterrada en sus flecos”. Y, para acabar, Sílvia Pérez Cruz, que básicamente parecía que llevara un saco con lentejuelas.

Ya está. Pasado este mal trago, ya podemos empezar a pensar en los Oscars. ¡Chau!

 

No Hay Más Artículos

Send this to a friend