Hay escritores que, por mucho que siempre sean relevantes, adquieren una mayor valía dependiendo de la época en la que se les encuadra. El caso de Henry David Thoreau, por ejemplo, es muy significativo: más allá del hecho indiscutible de que es uno de los padres fundadores de la literatura estadounidense, resulta que leerlo a día de hoy le confiere un plus de vigencia por eso de que nos encontramos en una época de desconcierto en la que las teorías disidentes de este autor resultan mucho más valiosas de lo que nunca lo fueron. Una forma perfecta de introducirse en el universo filosófico de Thoreau más allá de obras imprescindibles como “Walden” o “La Desobediencia Civil” es “Cartas A Un Buscador De Sí Mismo“: una impoluta recopilación de las cartas que el escritor envió a Harrison G.O. Blake en respuesta a un llamamiento de socorro de este último, quien pedía a Thoreau que le iluminara en su camino hacia una vida más verdadera. El resultado es un puñado de cartas que, durante 13 años, disertaron (y aquí le robamos la palabra a los editores) “de cómo ganarse la vida, del coraje, del sexo, del trabajo, del amor, de la naturaleza, de la libertad, de la sociedad, de la política, de la moral, de la alimentación, de la disidencia, de la religión, de la soledad y de un tiempo pleno, donde la construcción de la subjetividad se labra a golpes de una desorientación gozosa, libre y salvaje“. Hasta hora inéditas en nuestro país, Errata Naturae saca del olvido estas “Cartas A Un Buscador De Sí Mismo” y las pone a disposición de todo aquel que esté dispuesto a reflexionar sobre otras realidades posibles. Es hora de ser disidente.

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