Discos nacionales 2017

¿A quién queremos engañar? Hace tiempo que esta es nuestra lista favorita… Así que, con todos ustedes, ¡nuestros 25 discos nacionales favoritos del 2017!

 

¿Para qué vamos a negarlo? Nos encontramos ante nuestra gran lista del año… Y eso es así. Hace ya algunas temporadas, lo advertimos: por mucho que la vocación original de Fantastic Mag siempre fuera mirar hacia fuera, de repente nos encontrábamos con muchas más ganas de mirar hacia dentro. Al fin y al cabo, aquí se estaban haciendo (y se siguen haciendo) cosas igual de interesantes que fuera de nuestras fronteras. Pero, sobre todo, lo que ocurre es que lo que se hace aquí nos representa mucho más.

Es una mera ley de proximidad. Pero también ocurre una cosa: cuando tienes algo tan tan tan tan cerquita, se hace difícil distinguirlo de forma fría y calculada, separando la razón del corazón. ¿Qué queremos decir con esto? Que, sinceramente, cada año nos resulta más y más difícil escoger un número 1… Porque, a ver, la cuestión es que nuestro número 1 es indiscutible. Pero igual de cierto es que ha tenido unos contrincantes bien fuertecitos que no se han achantado para nada.

Sea como sea, y como sabemos que lo que queréis es ver qué hay en la lista (y cómo esta ordenada), nos dejamos de palabrería… ¡y damos paso a la cuenta atrás!

 

25. A NINGUNA PARTE / Sierra. En el LP de estreno de Sierra, “A Ninguna Parte”, producido por Cristian Pallejá y Ferrán Resines, también prima el pop brillantemente acabado, con gancho melódico y solidez rítmica, que amplia los tintes ochenteros del EP “Tiene Mucha Fuerza” sin abandonar la senda new wave marcada en él y que llevan al grupo a ir más allá del mero ejercicio de estilo actualizando con acierto el pop facturado hace más de tres décadas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Eso sí, resulta difícil no establecer ciertas analogías: con The Cure en “La Noche Criminal”, su particular “Just Like Heaven”; con Ultravox en “Lala”; o con El Último Vecino -el otro adalid del retrochentismo patrio- en “Perfectamente”, gran muestra de synthpop contagioso y de impacto inmediato. [Jose A. Martínez]

 

24. ELS AFORES / Renaldo & Clara. Habrá que agradecer que, a la hora de crecer y evolucionar, Renaldo & Clara no hayan optado por llevar su música hacia lo urbanita, que es precisamente lo que hubiera sido más fácil, sino que simple y llanamente han salido de paseo por la periferia del bosque, allá donde la naturaleza apacible empieza a perderse y mezclarse con… otras cosas. Cosas diversas. Lo más sencillo sería decir que “Els Afores” juega a subir el ritmo y la velocidad de las canciones de Renaldo & Clara, pero esto sería quedarse en un reduccionismo totalmente absurdo: aquí hay una amplitud de miras que va más allá, que a veces es más pop y otras más folk desnudo, pero que siempre se distingue por su mirada decidida hacia el horizonte. Hacia diferentes horizontes. [leer más]

 

23. YOUNG IS THE NEW OLD / Ramirez Exposure. “Young Is The New Old” funciona como un acto de afirmación, confirmación y progresión. Sus canciones huelen a verano, hablan de amor sincero e inocente, evocan estampas felices y brillantes y no esconden las influencias de Víctor (desde los totémicos The Beach Boys hasta Big Star y The Posies, claro) en un festín repleto de panderetas, parapapás, coros, guitarras centelleantes, teclados dulces como la miel y melodías que son un canto al pop clásico de bella y cegadora factura. En definitiva, “Young Is The New Old” es pura alegría, vitalidad y optimismo. Sí, Brian Wilson estaría muy orgulloso. [leer más]

 

22. THE BLACK SEA / Pshycotic Beats. The Black Sea” es un disco atravesado por una narrativa principal, por un argumento que viene a poner el punto y final a lo explicado en sus dos anteriores álbumes, “Rexer Flash” y “Dormihcum“. De hecho, la primera canción, “The Beginning of“, es un diálogo entre el protagonista de esta trilogía y una vocecita que le invita a transitar hacia el mar negro que da título al disco. El protagonista, de hecho, empieza hablando de su estancia en La Institución, en el Dormihcum Sagrado… No podría haber forma más visible de continuidad narrativa en todo este dulce tinglado. Y, a partir de ahí, la historia continua cuando este personaje decide partir hacia el mar negro, asumir la muerte, pero hacerlo con el ánimo encendido, con los pies bailando (aunque sea en una danse macabre) y con el corazón ardiendo en llamas por mucho que eso implique ser consciente de que después de las llamas solo pueden quedar cenizas. [leer más]

 

21. EL ESPACIO ES EL LUGAR / Jorge Ramos. ¿Es muy jodido si abro esta reseña del primer disco de Jorge Ramos haciendo una nostálgica mención a la indietrónica? Al fin y al cabo, es este un género que identificamos con un momento que ahora nos parece pretérito en el que la burbuja todavía no ha estallado, en el que pensábamos que la felicidad era una realidad y no una ilusión… Un género que daría paso a la hiperrealidad presente, en la que el ensimismamiento de aquellas bandas no puede ser concebido como el preludio de una tragedia. Pero, mirad, aquí pasa otra cosa: por mucho que sigamos enfangados hasta las trancas en los lodos apestosos de esta tragedia, cada vez parece más necesario recuperar la ilusión de aquella época (o de cualquier otra época en la que hubiera ilusión). Contra el pesimismo presente, se necesitan canciones que te cojan el corazoncito y lo arropen en una manta bien calentita. De eso trata, mayormente, “El Espacio es el Lugar” de Jorge Ramos. No de recuperar el pasado, sino de abrir una brecha habitable en el tejido cada vez más inhabitable de la inhóspita realidad actual. [leer más]

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