D’A 2016 (II): juventud y cine, mujeres y olvido…

Baden Baden

Esta segunda crónica del D’A 2016 viene marcada por dos propuestas belgas y una francesa. Las dos primeras no podrían ser más diferentes, mientras que la francesa es ni más ni menos que la última película del controvertido cineasta Philippe Garrel, que además comparte cartel de festival con su hijo Louis Garrel y sus “Les Deux Amis“. Ninguna de las dos ha dejado indiferente, pero yo os tengo que hablar de la primera. Y, de paso, comentar que esta crónica también viene marcada por la modestia, la modestia con mejor o peor resultado de dos de las tres películas que vienen a continuación.

El primer largometraje de la belga Rachel Lang, “Baden Baden“, arranca con el rostro de su joven protagonista perseguido muy de cerca por la cámara: un rostro que esboza una lágrima tras una pequeña discusión relacionada con el trabajo que ella está llevando a cabo en ese momento. Esta escena inicial ya nos presenta de forma concisa y precisa a su protagonista y, en consecuencia, el estilo que arrastrará toda la película. Una rigidez y una sobriedad tras la cámara que sigue las idas y venidas de esta joven impulsiva y algo inconsciente con tendencia a repetir errores del pasado en su regreso a casa después de haber estado un tiempo en el extranjero.

Una película que se eleva gracias a su contenido cómico y su acertado sentido del humor que viaja paralelamente a los problemas y dificultades que se le presentan a la joven. Es eso lo que precisamente hace que la cinta huya enseguida de ser un melodrama o una historia de denuncia social para convertirse más bien en una comedia dramática sobre el paso a la edad adulta y sobre cómo enfrentar los problemas del pasado, del presente y del futuro.

Baden Baden” es, de este modo, un regreso a un pasado que hay que enfrentar (relaciones familiares y sentimentales), un futuro que combatir (mundo laboral) y, al mismo tiempo, un fragmento de vida que se nos presenta sin un discurso adyacente o una evolución en su historia y personajes, sino que se limita a mostrar una realidad concreta sin juzgar ni intervenir de ningún modo.

La construcción de una bañera para su enferma abuela será la gran metáfora que no sólo conduzca la película, sino que también la defina. Y nosotros, al terminar, nos quedamos con una sensación de equilibrio entre peso y levedad que pocas películas son capaces de construir con tanto acierto.

ardennes

Otra apuesta que también llega precisamente de Bélgica es “The Ardennes“. El debut de Robin Pront nos presenta la historia de dos hermanos delincuentes enfrentados por el amor de una mujer cuya rivalidad y pésima toma de decisiones por parte de ambos les lleva a un infortunio y descenso a los infiernos tanto físico como metafórico. Amén de un enfrentamiento perpetuo a su pasado criminal pese a querer seguir el camino recto.

Si todo esto resulta familiar o incluso suena a cliché, me temo que es parte inevitable del contenido de la película, y es que es una lástima que con una factura tan notable -esa atmósfera agobiante, fría y depresiva- como la que presenta su debutante director con un pulso tras la cámara elogiable, la cinta no vaya también acompañada de un guión a la altura. Hay en ella tomas de decisiones discutibles, desenlaces precipitados y fatalistas y una previsibilidad preocupante desde los inicios de la historia. Así que uno lamenta que, pese al talento demostrado en el ámbito formal, la cinta no pueda evitar despojarse de una cierta sensación de déjà-vu.

L'Ombre des Femmes

Y, finalmente, hablemos de Garrel… “L’Ombre des Femmes” es una película que resulta familiar, una suerte de regreso a ese cine francés de los 60 de la Nouvelle Vague. El filme sobrevuela por encima de una relación de pareja de una forma tan ligera que se podría pensar incluso que su tratamiento es algo superficial, y es que a ello habría que sumarle la brevedad de la propuesta que no llega a la hora y cuarto de duración. Sin embargo, esa fugacidad y esa aparente trivialidad son claramente buscadas por parte de su director, y ello no impide que la película explore con acierto temas como la infidelidad y el deseo.

Aunque estamos ante una relación triangular, quien destaca claramente es su protagonista masculino, cuyo personaje no es fácil a la hora de empatizar con él y resulta difícil entender sus motivaciones y caprichos más propios de una persona inmadura que de un adulto. Y es que, en algunos momentos, en esa relación se podrían detectar ecos -o un ligero acercamiento- al cine de Jean Eustache y su memorable “La Mamá y La Puta” (1973).

Es posible que “L’Ombre des Femmes” se sienta de algún modo una propuesta incompleta o que no está totalmente definida, que tras ese episodio se podría haber explorado mejor y de forma más prolongada su seductora temática, pero al mismo tiempo se busca narrar únicamente un fragmento light de la vida de sus protagonistas, que además se acompaña de una comicidad que termina de perfilar el carácter modesto de la obra.

 

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