D’A 2016 (I): cine y sociedad, juventud y sexo, oriente y el tiempo…

Ahora Sí, Antes No

El arranque del Festival Internacional de Cinema d’Autor de Barcelona nos dejó en su primer fin de semana con algunas joyas de las que vale la pena hablar un poco. Lo cierto es que, hasta el momento, el nivel de películas está siendo muy notable, y las tres que vienen a continuación merece ser reseñadas y, por supuesto, vistas…

Seguramente la palabra que mejor define la última película del director sur-coreano Hong Sang-soo sea “encantadora“. Con “Ahora Sí, Antes No” estamos ante una hábil e inteligente aproximación al “Boy Meets Girl” de toda la vida, y es que gracias a esa duplicada narración la cinta explora con lucidez las distintas posibilidades a la hora de actuar y relacionarnos con las personas; descubrir la importancia de expresar o no un pensamiento, de llevar a cabo un determinado gesto o acción… y cómo pueden estos cambiar el curso de un encuentro y sus conclusiones.

La historia de un exitoso director de cine y una joven que se dedica a la pintura nace de lo sencillo e incluso banal para, finalmente, acabar alimentándose de los matices y enriqueciendo así su doble relato. Sang-soo enamora con su cotidianidad, comicidad, cercanía y costumbrismo en una historia entre personajes torpes sujetos en cierto modo al azar de lo tragicómico de la vida.

Chronic

Es bueno comprobar en “Chronic” que Michel Franco se mantiene fiel a su estilo tras la cámara en su nuevo largometraje tras la contundente “Después de Lucía” (2012). La aspereza, incomodidad y dureza del mejicano suma y sigue, su cine ofrece grandes lecciones de pulso cinematográfico en este relato sobre el dolor y la soledad de la pérdida que es conducido de forma soberbia por un contenido Tim Roth.

El recorrido de este enfermero durante toda la película parece el de un muerto en vida, el de una persona que ya no vive para sí misma sino única y exclusivamente para los demás. La cinta no explora sólo a su protagonista principal, sino las vidas de muchas otras personas y sus enfermedades y aflicciones.

Michel Franco es coherente con el tono de la película desde el minuto uno y, pese a su discutido final -no por mi parte-, estamos ante una obra tan mesurada, estudiada, rígida y eficaz como lo era su anterior trabajo. Y, sobre todo, ante un realizador insobornable que sabe diseccionar con precisión el dolor ajeno y propio.

Dead Slow Ahead

Dead Slow Ahead” es, en palabras de su director, una película que explora el movimiento. La cinta de Mauro Herce no es fácil de visionar y, al mismo tiempo, resulta absolutamente necesario hacerlo. El viaje de un carguero y su tripulación desde que parte del puerto hasta sus largos días en las profundidades del océano es el escenario ideal que ha elegido su autor para traernos esta obra fantasmal en la que la «narración» viaja a través de sus imágenes, sus texturas, colores… Y, sobre todo, de su sonido en uno de los mejores usos que uno haya experimentar en mucho tiempo.

Queda en manos de quien observa decidir ante qué clase de película nos encontramos o de lo que realmente quiere hablarnos, y no sería recomendable dar detalles más allá de lo estrictamente formal para no interferir en las distintas impresiones.

A “Dead Slow Ahead” se la ha comparado con el documental británico “Leviathan” (2012, Lucien Castaing-Taylor y Verena Paravel) y, aunque su director deteste esta comparación, es cierto que en ella podríamos descifrar algunas de sus claves, pero únicamente en el modo en el que la película es abordada. Más allá de eso, es un absoluto misterio el resultado final que cada uno sustrae, porque esta es una obra para los sentidos y para la imaginación en la que el terror, el suspense o la sencilla pero inquietante cotidianidad de un viaje puede dejar huella en nosotros de distintas formas.

 

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