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¿No te cansas de que los artistas que escuchas siempre vengan de los mismos países? El ciclo Be My Guest quiere que conozcas a grupos de Israel y Polonia.

 

Señores, señoras, hay vida musical más allá de Reino Unido o EEUU. Es más, hay vida musical más allá de los otros cinco o seis países en los que uno suele indagar cuando le da el venazo de ver qué se cuece fuera de la cultura anglosajona, que suelen ser Francia, Italia, un poco de Sudamérica y, si se es ya más especialito, quizás Grecia. Antes de que se me queme en la hoguera al grito de “¡hereje! ¡bruja! ¡Lenore!“, decirles a ustedes que mis propias orejas la han oído… Y que las vuestras también van a poder.

La Sala Apolo lleva desde el año 2014 impulsando la iniciativa Be My Guest como parte de los habituales Caprichos de Apolo: una iniciativa que promueve la inclusión la programación de la sala de artistas procedentes de unos países y escenas musicales nada habituales en nuestro círculo de conciertos. Tras noches ya dedicadas a Italia o Noruega, los próximos dos meses serán en cambio el turno de Polonia e Israel… Para empezar, el próximo 18 de mayo la escena lo-fi polaca desembarcará en Barcelona de la mano de Pietnastka y 67,5 Minut Projekt. Los primeros son uno de los colectivos más interesantes que han salido del movimiento de renacimiento de cassettes polacos, explorando caminos entre la psicodelia y una experimentación musical de paisajes nostálgicos y ensoñadores; 67,5 Minut Projekt, por su parte, es una ampliación de 450 segundos de la banda 60 Minut Projekt formada por Piotr Zabrodzki y Macio Moretti, sumándose a ellos el batería Janek Młynarski y aumentando la duración y la intensidad de sus sets habituales de sesenta minutos.

Israel, en cambio, será el país protagonista de la noche del 2 de junio, en la que su pop más bailongo aterrizará en la Sala Apolo gracias a Acollective (en la foto), una de las bandas de mayor renombre del país. Con elogios por parte de publicaciones como NME o DIY, los de Tel-Aviv han acabado consolidándose en medio mundo occidental, donde han tocado con “sold outs” en festivales de Israel, Alemania, Reino Unido y hasta Corea. Esta será, por lo tanto, una ocasión perfecta para comprobar que, fuera del núcleo europeo y anglosajón, se hace música tanto o más vibrante que la que escuchamos normalmente.

 

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